La lectura del diccionario de la Generalitat (Bromera, 1995)
requiere tila o, mejor, un "colpet de Alcoy". Es tal
la sumisión al Institut d'Estudis Catalans que admite
voces castellanas y catalanas como curandero,
rechazando la valenciana curander. El pueblo
está desconcertado. El otro día, una madre decía
que a su hijo -alumno de EGB del colegio La Albufereta de Alicante-
le habian enseñado que xai significa
cordero en valenciano (la palabreja consta en la falsa gramática
valenciana de la Generalidad, p. 55). Otra señora de
Muchamel me comentaba que su hija -estudiante
pasada por la inmersión en BUP- le había recriminado
el uso de los plurales dillunsos y dijousos.
Suponía que eran localismos de Muchamel, cuando esta
pluralización brotó en el Reino ante la anfibología
de unos sustantivos homónimos en número gramatical.
Ya en 1887 recogía el diccionarìo de Escrig y
Llombart la frase "La semana dels tres dijousos",
con la que los valencianos -no los catalanes- expresaban la
imposibilidad de lograr una cosa.
Los idiomas destruyen equívocos. Cuenta Menéndez
Pidal que los judíos del siglo XIII motejaban
a los castellanos de politeístas por usar Dios
acabado en s, como plural y singular. Ellos utilizaban el singular
Dio, como todavía dicen los sefarditas
de los Balcanes. Para evitar el equívoco, el castellano
medieval creó el plural dioses, rechazando
la forma apocopada Dio. Un ejemplo opuesto lo tenemos en el
actual uso del incorrecto carie por caries,
aunque quizá en un futuro sea admitido el singular por
acuerdo de la Real Academia Española, y no por instituciones
portuguesas o italianas. Por desgracia, en el Reino de Valencia,
en lugar de la Real Academia Valenciana es el Institut d'Estudis
Catalans quien pretende dictaminar sobre una lengua que no es
la suya.
Así, el bárbaro Vocabulari de Barbarismes
de la Generalidad Valenciana (¡encargado a la misma empresa
que editó el Diccionari del Institut d'Estudis Catalans!)
prohíbe los centenarios plurales dijousos y dillunsos,
además de vocablos como mentres, puesto
o fulles de paper. Y les da igual que los usaran los
intelectuales más cultos de nuestra historia. En el manuscrito
Ms. 3746 de la Biblioteca Nacional de Madrid, escrito en "idioma
valenciano" por el latinista Llorens Matheu hacia 1650,
encontramos esas voces prohibidas por Cataluña: "y
mentres vixca" (f. 622), "en este
puesto" (f. 620) "fulles
de paper de algún procés" (f. 628).
Llorens no era un bárbaro, sino el mejor jurista del
XVII, además de traductor de italiano, latín,
valenciano y castellano.
No hubo dudas sobre la autonomía del idioma valenciano
hasta que las maquinaciones de los filólogos catalanes
del XIX provocaron los primeros titubeos, como éste de
1846: "Estos coloquis están escrits en lo valenciá
que es parla actualment en esta capital. En ells es diu indiferentment
desichs y desichos; pasechs y pasechos. (Esperant que) la Gramática
valensiana, o el us, sentensie y fije definitivament quin ha
de ser el plural" (Els chics educats. Valencia 1846, p.
72). Al anónimo autor -que usaba el valenciano plural
"millóns" (p. 59)- le sorprendería
las absurdas reglas del IEC, como suprimir el artículo
delante de los días, provocando una lamentable jerga
telegráfica, "Dumenge anarem al camp" o "Chimo
vindra dijous". Casualmente, en el documento de 1602 dado
a conocer por D. Josep Alminyana en LAS PROVINCIAS,
uno de los párrafos comenzaba con la vituperada construcción
sintáctica: "Lo dimats de matí"
(LP, 23-4-98). Por cierto, el vedado plural dimats es anterior
al Tirant lo Blanch: "la voz dimats se
documenta desde el siglo XIV" (Mestre, J.: Literatura de
canya. 1997, P- 881).
La centenaria elisión de la vibrante r en los plurales
"dimats" y "dinés" era una singularidad
de la lengua valenciana y, como tal, perseguida por el IEC.
No obstante, ellos suprimen a placer, lo mismo se beben la consonante
líquida l trasformando los valencianos polps
y colps en los rambleros pops y cops,
que se meriendan la nasal n, mutando los clásicos plurales
jovens, vergens y margens en los catalanes "joves,
verges i marges". Todo disparate morfosintáctico
perpetrado por la inmersión es progresista, mientras
que las singularidades de la lengua valenciana son retrógradas.
Por ejemplo, el catalanista Carles Salvador fue uno de los que
abortaron el tímido nacimiento del plural "reixos"
("Día de Reixos"), manteniendo
la forma "reis" que, curiosamente,
también fue castellana. El Archivo Diocesano de Salamanca
conserva poemas anónimos del XV en un legajo del XVI,
en los que leemos: "Altos Reis, pues venís
a la tierra de Belén" (ADS, Proc. 22 de noviembre
de 1581).
Otro asunto: ¿Recuerdan que el Ayuntamiento de Barcelona
achuchó a las masas para la charlotada del 25 de abril?
Pues algún comando de la Generalidad -más catalanero
que el Fluvioler del Ter- con dinero del contribuyente
valenciano adquiere ejemplares editados por el citado Ayuntamiento
de Barcelona. Obras como "Hivernacle"
son distribuidas por las bibliotecas públicas del Reino.
Hivernacle fue premiada en los Jocs Florals de Barcelona
1997 por el Ayuntamiento de Barcelona; se edìtaron pocos
ejemplares, pero los mismos funcionarios que secuestran el Diccionario
de la Real Academia Valenciana y de LAS PROVINCIAS
en las bibliotecas públicas, han estado atentos para
adquirir (a cuenta del ciudadano) esta obra de un colaborador
del "Avui", nacido en La
Bisbal d'Ampordà. Así progresa la catalanización,
ante la pasividad de quienes ustedes saben.