| Todas
las campañas contra Valencia que se están librando
en estos años están basadas en embustes y mentiras
que, repitiéndolas mil y mil veces, pretenden convertirlas
en verdad. Una de ellas, tal vez la más grande, es la que
quiere hacernos creer que la lengua valenciana deriva del catalán
porque las tropas y paisanos que fueron a Valencia con Don Jaime
el Conquistador hablaban catalán. Esto es una enorme falsedad,
imposible de admitir.
Podemos afirmar rotundamente que ni un sólo soldado de
las tropas del Rey, o guerrero que le acompañaba, hablaban
catalán. De la misma manera que en el Ejército de
don Jaime ningún soldado podría traer aviones o
tanques, bombas atómicas o metralletas, porque ni bombas,
tanques, aviones o metralletas existían aún en 1238,
tampoco ningún soldado o hueste del Ejército de
don Jaime pudo llevar a Valencia la lengua catalana por la sencilla
razón de que en 1238 no existía todavía la
lengua. Le faltaba más de un siglo para existir. Y vamos
a probarlo documentalmente.
El catalán don Antonio Rubio y Lluch, en su libro "Documents
per a la historia de la cultura catalana mitgeval", editado
en 1908, nos dice, sin lugar a dudas, que la primera vez que aparece
el nombre de «lengua catalana» fue en 1362, cuando
Pedro el Ceremonioso ordenó que el libro francés
de caballería Lancalot fuera «reduit en llengua catalana»
(traducido a lengua catalana). Hasta esa fecha, pues, la lengua
catalana no existía.
Sancnis Guarner, en la página 29 de su libro «La
lengua de los valencianos», confirma lo de Rubió
y Lluch, y añade: «Es la primera vegada que apareix
aquesta explícita denominació.» (Es la primera
vez que aparece esta explícita denominación.)
Demos, pues, gracias eternas a los señores Rubio y Lluch
y Sanchis Guarner, porque ellos nos han proporcionado el dato
fabuloso que nos permite ahora a los valencianos, no sólo
demostrar, sino con él probar y, por tanto, afirmar de
manera rotunda, definitiva y científica, que documentalmente
no existe la lengua catalana antes' de 1362.
Por esta circunstancia, si Valencia se conquista en 1238 y el
catalán no existe hasta 1362, nadie de los que vinieron
a la conquista, ni aun el mismo puñado de catalanes que
llegaron con el Ejército aragonés, podría
hablar una lengua que aún no existía: la lengua
catalana. Le faltaba ciento veinticuatro años para existir.
Es principio universal de filosofía y de lógica
que «nada puede derivarse de lo que no existe». En
consecuencia, la lengua valenciana por más que se empeñen
tampoco puede derivar de una lengua que no existía cuando
Valencia es conquistada en el siglo XIII. Quiérase o no
se quiera.
Estoy ya escuchando las preguntas del lector. Entonces, ¿qué
lengua existía y hablaban las gentes contemporáneas
de Don Jaime y nos trajeron a Valencia los que con él vinieron
a la conquista? ¿De qué lengua se deriva, pues,
la valenciana?
Los pueblos de la Corona de Aragón hablaban en «romanz»
o en «romanç». Esa era la misma lengua única
que hablaban todos los pueblos de España; romance.
Por eso. en 1238 es el romanz lo único que podían
traernos, y nos trajeron, las huestes del Conquistador, las cuales
procedían de todas partes de España.
Así, todos los documentos de la época de Don Jaime,
o están escritos en latín, que es la lengua oficial
o documental, tanto para la Iglesia corno para la Cancillería
real, o lo están en la otra lengua única que es
el romane.
Vamos a ceñimos al Reino de Valencia para probarlo.
En la Constitución española recientemente dictada,
todo el mundo ha visto haberse establecido que la lengua oficial
de España sea el castellano. En el Estatuto vasco se ha
autorizado que la lengua oficial de Euzkadi sea el vasco; en el
Estatuto de Cataluña se ha autorizado que la lengua de
Cataluña pueda ser el catalán.
De la misma manera, cuando Don Jaime dicta «Els Furs»
que son, como si dijéramos la Constitución del Reino
de Valencia, también dispone cuál debe ser la lengua
diríamos oficial que el pueblo ha de hablar. Esta lengua
se le llama siempre «el romanç» y no tiene
ni otro nombre ni existe otra lengua oficial en todo el texto
foral. Vamos a confirmarlo.
Los fueros se escribieron en latín; pero en 1261, para
que todos los habitantes del Reino los entendiesen y pudiesen
cumplirlos, Don Jaime ordena que se traduzcan a la lengua que
el pueblo habla. ¿Y cuál era esa lengua? Es «el
romane». No hay otra. Y a él se traducen todos los
fueros.
Una vez que se había terminado la traducción completa
del texto, se le llevó al propio Don Jaime para que los
revisara, los aprobara, los firmara y, al fin, los jurase; lo
que hizo el 7 de abril de 1261, poniendo una mano sobre el texto
latino y la otra sobre la versión en romanç.
El Rey, antes, vio y repasó fuero por fuero, y hubo muchísimos
que no le parecieron bien. Añadió o incrementó
lo que consideró oportuno. Y para mayor exactitud, lo tradujo
personalmente, ¡él mismo!, y así está
consignado ciento cinco veces.
Añadiendose siempre como coletilla final, que el propio
Rey había hecho la traducción al romanç,
diciéndose: «Arromançat per lo Senyor Rey.»
O bien: «Romançat per lo Senyor Rey.» Siempre
la expresión «arromançat» o «romançat»;
es decir, arromanzado, traducido al romanç.
Si la lengua hubiera sido la castellana, diría «castellanizado»;
si la catalana, «catalaniçat». ¿No es
así? Pues bien. Puedo afirmar que ni una sola vez repito,
ni una sola vez!, aparece la expresión «calalaniçat».
Lo que nos prueba que el Rey no mandó traducir los Fueros
al catalán, sino al romanç, la lengua que, en definitiva,
hablaban y entendían todos los valencianos.
Incluso hay una prueba más. Los Fueros de Don Jaime fueron
posteriormente vueltos a traducir al latín, y también
en lengua latina se dice al final de cada uno de ellos:
«Istum forum romansavit dominus rex» (Für XXV),
o «Istum forum correxit et in ro-mantio posuit dominus rex»
(Fur XXVIII), o «...enmendavit in romantio dominux rex»
(Fur XXXII). Códice 146 de la catedral de Valencia... ¿Hay
alguna prueba más definitiva? Pues aún tenemos otra
prueba.
El Conquistador dispuso por fin, definitivamente, que fuera el
romanç la lengua oficial del Reino. Así aparece
en el folio 65 vuelto del códice «Deis Furs»
del Ayuntamiento de Valencia.
En el capítulo de sentencias ordenó Don Jaime a
los jueces lo que aquí transcribo:
«Els jutges en romanç, diguen les sentencies que
donaran.»
No tenemos ya la menor duda. El Rey, para que el pueblo valenciano,
tanto cristiano como moro, pueda entender las sentencias que dictan
los jueces, ordena e impone a éstos que las digan y las
escriban no en latín, ni en árabe, ni en hebreo,
sino en la única lengua que las gentes del pueblo del Reino
de Valencia entienden y hablan; la que existía entonces:
el romanç.
En definitiva, y resumiendo:
1.° Nadie de quienes vinieron con Don Jaime, ni aun los catalanes,
hablaba ni podía hablar el catalán.
2.° Por eso la lengua valenciana ni deriva ni puede derivar
científicamente de una lengua inexistente.
3.° El valenciano se formó directamente del romanç.
Tan directamente corrió se formó el gallego, el
castellano, el francés, el italiano, y también el
catalán. Pero jamás pudo derivar de éste,
por la poderosa razón de que el catalán no existía
aun cuando Valencia fue conquistada en 1238.
Y los Fueros nos lo confirman y lo prueban.
Nuestra gloriosa lengua valenciana fue creada exclusivamente por
el pueblo de Valencia. Y, por tanto, ni en conciencia ni en ley
nos las puede nadie falsificar, ni arrancar, ni arrebatar jamás
del alma del pueblo de Valencia. Porque los derechos humanos lo
prohíben, los Papas y el Concilio lo condenan y la Constitución
española ayuda y ampara a los valencianos a conservarla,
y nos alienta y obliga a todos a defenderla y hablarla. |