El catalanismo propaga que la carencia de textos en romance
valenciano de los siglos XI o XII es algo que demuestra la inexistencia
del mismo. ¡Qué graciosos son! Olvidan que el Reino
estaba ocupado militar y culturalmente por islámicos,
siendo el árabe la lengua que ahora llamaríamos
oficial; sólo las tímidas jarchas y algún
documento diplomático transgredían la regla. Tiempos
de hambre y espada, el papel era rareza oriental y los mozárabes
bastante hacían con subsistir. Incluso en la zona cristiana,
donde el castellano era la lengua vehicular y el latín
la diplomática, científica y eclesiástica,
un idioma vivo como el vasco apenas dejó testimonio escrito
antes del año 1517.
Del mozárabe anterior al 1238 quedan huellas que la inmersión
trata de camuflar o sustituir. En la academia catalana Canal
9, fingiendo naturalidad, repiten machaconamente los castellanismos
catalaneros robatori, robar; despreciando furt, furtar. No es
casual, todo está programado. Según Corominas:
“furt es antiguo, genuino y, sin nin guna duda, heredado
del mozárabe del Reino de Valencia; del latín
furtum, robo, derivado de fur, ladrón” (DELLC);
y añade esta puntualización: “en el Reino
de Valencia, ya al fin del siglo XIV el viejo moza rabismo se
abría paso en el uso común” (ibid.).
El etimólogo sitúa entre 1380 y 1400 el triunfo
del viejo mozarabismo valenciano factor que explica la derrota
de formas provenzales que perdurarían en el romance catalán
hasta la influencia de los clásicos valencianos. También
surgieron pequeñas diferencias sintácticas entre
las neolatinas hispánicas; p.e. en el uso de pronombres
átonos, a la construcción valenciana «li
la dona” se opondría la castellana “se la
dona” (arcaísmo verbal), y la catalana “la
hi dona” (Lleal,C..La formación de las lenguas,
Barcelona 1990). De igual modo, las traducciones ponían
veto a vocablos considerados bárbaros. Fray Antoni Canals,
consciente de la diferenciación lingüística
tras vivir y estudiar en Lérida y Barcelona, prescinde
de la voz gayre (con y en el siglo XIV) como valenciana, usando
en su lugar molt y prou. Un siglo después, en el primer
diccionario impreso en España, ya no se la considera
ni arcaísmo adjetival o adverbial valen ciano adoptando
en su lugar molt y prou (Libera. 1489).
Hacia el 1390, con la fusión del antiguo mozárabe
(Corominas dixit) y la creación de léxico y morfosintaxis
valencianos, nuestros antepasados construían su propio
idioma. El citado Antoni Canals ya cincelaba sustantivos abstractos
con la terminación actual: “a vostra altea»
(Trad. Valeri Máxim, a. 1393), oponiendo a los castellanos
altesa i bellesa los valencianos altea y bellea. También
utilizaba el clásico pronombre “yo” (no el
catalán jo, que tan to gusta al DV en el Parle Vosté),
y mantiene el culto adverbio “hui”, no el avui catalán.
Esta “secesión” idiomática no acaecía
el 2001 promovida por una columna de tías marías,
el GAV o UV; sino en el 1390, auspiciada por latinistas valencianos
que no vivían del parasitismo institucional.
Nuestro idioma ha seguido creando léxico y acepciones
singulares que, en algún caso, enlazaban con el viejo
mozárabe. En el vituperado siglo XIX hallamos neologismos
distan ciados semántica y morfológicamente del
étimo medieval: furgadents, furgaestores, fur gastillo,
furgadura, furgaore lles, etc. Algunos los recogió Escrig
(1851), y Corominas los analizó; p.e.,de furgamander
destaca que es “derivat de l‘equivalència
mossárab de furgament» (DELLC). Lamentablemente,
desde la ocupación catalanera del Reino, está
prohibida crear léxico sin permiso de nuestros amos del
Institut d´Estudis Catalans.
La Generalidad está espongiforme por priones culturales
que mutan lo valenciano en catalán. En la Universidad
engordan los más activos: p.e., el mallorquín
Roselló, experto en apóstrofos y colaborador de
la Historia de la Marina Catalana (Ed. Eliseu Climent), donde
las galeras y atarazanas del Reino figuran como catalanas. Otro
es el prodigioso Herr G. Hauf, que hizo hablar en castellano
a los malos y en catalán a los buenos; su última
hazaña ha sido catalanizar el manuscrito Speculum Animae
de Isabel de Villena. Entre la peonada indigena destaca Martí
Mestre, doctor Caníbal que devora ches y normalitza hasta
el nombre de escritores como Melchor Fuster en politizados ensayos
donde repite una y otra vez que “Melcior Fuster usàs
el catalá” (A sol pots, 1995). Tam bién
culebrea el gudari Mikel de Epalza, con su traducción
del Corán al catalán, rememorando que en el siglo
XIV el rey Pedro IV encargó otra “traducció
catalana”(?) del Corán (Epalza; Avui,13-II-01).
Por favor, señor Micalet d´Epalsa, no cuente chistes
malos. Jamás pidió este rey una traducción
al “catalá” del Corán o del Zen davesta.
De todas formas, ¿Podría decir en qué archivo
está depositado el documento? No le pedimos un texto
mozárabe, sino de la época en que los valencianos
ya habían introdu cido el papel en el condado de Cataluña.
Eskerrik asko, señor Micalet.
A mayor altura está Juan y Medio. Entre risas enlatadas,
los niños se aplastan el cráneo contra el suelo
(risas), magrea a la negrita (risas), y le dice: “No tienes
paquete» (risas), “no eres negra, eres un lunar”
(risas). Historiador y medio, explica que en tiempo de los Reyes
Católicos no existía España, “sólo
se sentían catalanes, gallegos...”, aunque no cita
a los valencianos. En el 1500, por lo visto, no existía
ni el Reino de Valencia ni España ¡pero sí
Cataluña.! (Canal 9, 14-2-2001) El doctor y medio explica
que “sólo en el siglo XVIII aparece lo de llamarse
españoles”.¡Qué raro! El catalán
Carbonell escribió “Croniques de Espanya”
en tiempos de los citados reyes; y los valencianos, gallegos,
vascos y catalanes que con quistan Italia son llamados y se
llaman a sí mismos españoles. Quienes reinaban
en 1500 no eran arzallus o pujoles, sino Isabel y Fernando.
Volviendo a los mozárabes. Hay una arriesgada teoría
de Tovar por la que boniato y moniato vendrían de un
mozarabismo de origen griego. Hay dudas, pero lo cierto es que
en idioma valenciano tenemos una expresión apropiada
para quien dice disparates: “Eixe chicot es un moniato”.
Y si los dice con malasombra, Moniato y Mig.