Si usted accede por Internet a las páginas virtuales
de la Generalidad Valenciana constatará un hecho: están
en purísimo catalán del Institut d'Estudis Catalans.
Doña Rita Barberá, por tanto,
ha sido consecuente con la política lingüística
que se está perpetrando en el Reino de Valencia, pero
tendría que haber esperado (o disimulado) algo más,
pues la capital todavía no se ha rendido al catalanismo.
Ella sabe los miles de millones que la Generalidad quema en
maestros catalaneros, publicaciones como "Saó"
(mimada de la Diputación de Valencia), o actividades
como la Escola d'Estiu y los siniestros Gripau.
Los Gripau ya están preparados a miles
para ser entregados a los estudìantes de BUP en octubre.
Los Gripau son textos de cincuenta páginas
donde la Generalidad Valenciana corrompe lingüísticamente
a los menores valencianos al imponer las normas del Institut
d'Estudis Catalans, normas alienas que deberán
usar para acceder a carrera universitaria o ser funcionario.
Los Gripau han sido ideados por lo más
sórdido del catalanismo militante. Los Gripau,
con el apoyo de la Generalidad y la Conselleria de Mr. Amb (siempre
juran el cargo con esta preposición catalana) fueron
ideados para destrozar el idioma valenciano e introducir sintaxis,
léxico y ortografía del IEC.
Los Gripau consolidan la prohibición
de uno de los elementos singulares de la lengua valenciana:
el articulo lo. Por ejemplo, quien escriba
"Va fer lo que era més convenient",
deberá modificarlo por "Va fer el que era mes convenient"
(p. 16). Ocultan que el artículo lo
es coetáneo de Jaime I y permanece vivo en la lengua
valenciana actual, no en la catalana.
Los Gripau utilizan este léxico:"Desenvolupament.
Constitueix el nucli, doncs, I'anàlisi"
(p.11) y promueve construcciones anfibológicas con el
verbo estimar, como en Barcelona: "dos
germans s´estimen molt la mare" (p. 18).
Los Gripau, ensalzan el adverbìo avui
catalán, aunque ocultan que es una corrupción
del siglo XVIII: Agrada bastant la pilota,
però avui ja hi ha" (p. 18)".
Nuestros hijos son violentados lingüísticamente
por los Gripau que utilìzan los a més
a més (p. 3), los petit (p.
9), las terminaciones verbales catalanas consisteix;
afegeixen; los arcaísmos y caprichos del Institut
d'Estudis Catalans: síntesi, tipus, emparar,
avaria, rancor, revanja, sergent, fetus, butlletí,
etc. Y quien no utilice esta disparatada jerga catalana, ya
sabe lo que le espera: emigrar del indefenso Reino de Valencia.
A todo bombo y con múltiples banderas de Cataluña
vuelve el libro de la Escola de Estiu del País
Valencià, generosamente subvencionada por la
Generalidad, la Diputación de Julio de España
y la CAM. Los mismos de todos los veranos (de la Rovira
i Virgili de Tarragona y del Pompeu Fabra
de Barcelona) aleccionarán sobre "el Ilenguatge
a nens i nenes del País Valencià"
(p. 35). Para que no falte la alegría un taller tratará
sobre "balls del País Valencià"
(p. 65). Por si fuera poco, con dinero que generosamente entrega
la Generalidad, también anuncian las jornadas sardaneras
de la "Tardor” en Algemesí
(prefieren el catalán tardor al valenciano
otony, como consta en el Thesaurus
de 1575, o el Escrig de 1851).
La agresión excede al tema de la lengua. Están
jugando con nosotros y las palabras de los políticos
no coinciden con los hechos. Valencia, en comparación
con Barcelona, Madrid, Sevilla o Alicante está quedando
marginada. Da la impresión de que buscan otra capital
para la Comunidad Valenciana, pues la actual es un obstáculo
para los políticos que sólo pretenden pactar y
sobrevivir, engañando al Reino. En cierta ocasión,
el alcalde catalanero de una ciudad turronera me comentó
que el único obstáculo para la catalanización
del Reino (él dice PV) era Valencia. Su deseo, expresado
en plena discusión, consistía en que "una
riada se Ilevara Valencia al mar". EI metafórico
plan lo están cumpliendo con otros medios: marginación,
indiferencia y engaño.
Quizá en el 2000 la despersonalización esté
lograda. Poco a poco van alzándose toscos bloques paralelepípedos
entre ruinas de bellísima arquitectura popular. EI barroco
donde el Padre Toscá delineaba sus planos, o las casas
donde las valencianas preparaban munición para vencer
a los franceses en 1808 se desploman aquejadas de osteoporosis
social. Entre la burla soterrada y el escarnio descarado, la
basura urbanística infecta el rítmico bordado
arquitectónico. Una sucia chimenea oxidada frente a la
joya del Mercado Central o los hexaedros de rebaja que destruyen
a la perspectiva barroca de Santa Catalina con los símbolos
actuales frente a la Expo de Sevilla, las Olimpiadas de Barcelona,
la boda real, el nuevo Puerto de Alicante (40.000 millones),
etc. Cajas de zapatos de ladriIlo barato, con agujeros que simulan
ser ventanas y puertas aterrorizan al asombrado visitante que
constata un hecho singular: Valencia es la única ciudad
del mundo cìvilizado que está destruyendo su bellísimo
legado urbanístico. Desde Sarajevo a Alicante
cuidan y restauran meticulosamente su arquitectura
popular, religiosa o militar ¿Quién engaña
a Valencia?