He visitado a un amigo en el Hospital de Alicante y observo
que la que podría titularse “Consellería
de Sanitat i Catalanització” insiste en editar
folletos, bordar sábanas con el “servei”
y ensuciar rótulos en catalán, rechazando el idioma
valenciano. La orden es catalanizar a tope, aunque los hospitales
mantengan enfermos por los pasillos, la lista de espera de meses
y nuestros mayores mueran de soledad y temor, con míseras
pensiones y escasas residencias. Así, mientras el anciano
Pasqual Iborra permanecía aparcado en un pasillo del
Hospital de Alicante con gangrena y moribundo, la Consellería
de Serafín quemaba dinero en “L’Aula del
Tabac”, una exposición y folleto destinados a niños
de 10 a 13 años, los cuales son llevados bolígrafo
en ristre para “emplenar”, dicen, cuadernos. En
idioma valenciano tenemos el verbo “omplir”, pero
Serafín introduce un “emplenar” que no existe
en nuestra lengua, siendo un vulgarismo catalán aparecido
por Gerona hacia 1930. Olvidando los cacareados dogmas de pureza
etimológica y pedigrí clásico, los gendarmesmaestros
mienten a nuestros hijos y les hacen creer que la corrupción
“emplenar” es un infinitivo culto del idioma valenciano.
En el panfleto que regalan a los niños aparece una hucha
a la que llaman “guardiola clàssica”, que
no es clásica ni valenciana. Violan la mente receptiva
de nuestro niños, pues si leen “emplenar”
y “guardiola” en paneles de una exposición
organizada por nuestras autoridades: ¿Quién les
dirá que tales vocablos no son valencianos? Los niños
no sospechan que hay un “Servei de normalització”
catalana pagado con nuestros impuestos, cuyo fin es imponer
lo que les salga de las bolas a los expansionistas del Institut
d’Estudis Catalans. ¿Cómo van a creer que
sus papás son tan blandos que admiten esta canallada?
Y, por vil que parezca, esa es la verdad. ¿Total? El
PP ha hecho cuentas y dice: en Alicante, que estamos convirtiendo
en la capital de la Comunidad, votan al que fomenta el “Puta
Valencia”; y en Castellón con hacerles creer que
son catalanes cuItos, poner las cuatro barras y meterles el
Institut d´Estudis Catalans, van que se matan; o sea,
que ya hemos desvertebrado el Reino, y como los valencianos
que resisten son cuatro votos ¡Qué se vayan a tomar
por el saco con su lengua; les metemos emplenar, guardiola y
hasta el penis si se ponen farrucos!
La “guardiola” del Serafín no alude al futbolista
levantino, sino que es una porquería léxica que
excretó la Barcelona del siglo XIX, hacia 1840. Esta
basura morfológica jamás fue utilizada por ningún
escritor valenciano antes de la bajada de saragüells de
los Guarner, Valor, Fuster y tota la polseguera de parasits
que mos aufega hui en dia. Los fematers lingüísticos
de Serafín escarbaron en lo más pútrido
de la escoria léxica catalana para traernos emplenar
y guardiola, cuando en el idioma valenciano poseemos los sustantivos
vedriola, vidriola y el clásico lladriola para traducir
el castellano hucha y el catalán “guardiola”.
Pero está claro que Serafín desprecia la voz valenciana
e introduce la catalana para que los niños la aprendan.
La Infancia atrae al “Servei de normalització”
catalana del PP, y son sus víctimas indefensas hasta
que se codifique el delito de pederastia cultural. De momento,
engañándolos, han conseguido que los pequeños
memoricen “emplenar” y “guardiola”,
y esta última les queda muy grabada al asociarla al futbolista.
Produce repugnancia leer en el folleto “eix un tub”
o “cigarreta que reprodueix”, en lugar de los valencianos
"ix un canó o tubo” y “cigarret que
reproduix”; pero es el deseo del PP, ya que en su Canal
9 nos insulta con el “ofereix" desde hace meses,
despreciando el valenciano “oferix”.
Los comisarios, coprófagos, degustan con deleite cualquier
desperdicio que les echen sus amos del Principado sin príncipe.
Podían recuperar léxico valenciano, pero sólo
lo recogen cuando lo permite el Institut d’Estudis Catalans.
Ejemplo de esta actitud podría ser el prohibido y casi
olvidado adjetivo valenciano “galavardeu”, de acepciones
que abarcan desde hombre inútil, chulesco y camorrista
a desgarbado y alto (Escrig. 1887). Patrimonial del idioma valenciano,
figura en cartas del papa Borja, “ni galana ni galavardeus”
(Carta de Alejandro VI, a. 1493); en la prosa de novelistas
del XVIII, “hagueren vist vostés galavardeus”
(Galiana: Rondalla, 1708); o en versos de Escorigüela:
“quatre galavardeus” (Coloqui del retorn, 1784).
Este vocablo valenciano generó el castellano “galavardo”,
documentado por vez primera en el “Tesoro de la lengua”
(a. 1611) de Covarrubias, lexicógrafo que vivía
en el Reino de Valencia cuando escribió la obra. Además,
del clásico valenciano “galavardeu” surgió
medio milenio después el vulgarismo catalán “galifardeu”,
en la Barcelona de 1860.
Dado el historial del adjetivo, sería lógico que
los que braman por la defensa de nuestras señas de identidad
lo recogieran en diccionarios como el de la Generalidad y Bromera,
pagado con el sudor de nuestros cataplines. Pero no es así:
sólo admiten el vulgarismo catalán “galifardeu”,
ignorando el clásico “galavardeu” que sí
está presente en el Diccionari de la Real Academia Valenciana
(no confundir con la filial del IEC, o de Ascensión).
La pederastia cultural que supone contaminar la mente infantil
con los estrafalarios emplenar y guardiola pasa desapercibida
al catalanero Levante, atento a morder a los pocos que mantienen
la dignidad valenciana del idioma. El otro día aullaba
espantado: “¡Auuuu, auuuuuuu, en el Palau de la
Música se ha traducido Billy the Kid como Billy el Chiquet,
auuu, auuuu”. ¡Qué cudols son estos gendarmes!
Lo que llaman “estrafalario criterio gráfico que
utiliza el Palau”, aludiendo a “chiquet”,
es el genuino del idioma valenciano desde Jaume Roig, aunque
el diario Levante preferiría que en el programa del concierto
de la London Symphony figurara “Billi el Noi”.
¡Vaya defensa del idioma valenciano! Introducen desperdicios
catalanes como emplenar, guardiola y galifardeu, pero se vuelven
histéricas cuando comprueban que alguien sigue ofreciendo
resistencia a la catalanización, y si es una dama como
Mayrén Beneyto, todavía les escuece más
el forigol a Ferrán y sus coristas. Pero pueden estar
tranquilos, Serafín ha conseguido que el anciano Pasqual
Iborra, en un pasillo del hospital, agonice entre sábanas
donde se lee “servei” en catalán; encara
que, ya en el Parais y lliure de la vellea, ell charrará
en atres valencians y en paraules valencianes com galavardeu,
omplir y vedriola.