| Honorato
Ros, mestre progresiste, ha progresado hasta ser académico
de la AVL; recompensa, quizá, por defender el país
catalán (no el Reino de Valencia), la bandera catalana
(no la Real Senyera) y la lengua catalana (no la valenciana).
Produce pánico que este militante del PSPV y co-fundador
del catalanero Sindicat de l’Ensenyament del PV (Stepv),
sea guardián del idioma valenciano que, durante décadas,
ha intentado sustituir por el catalán. En reseña
de Alfons García, leo que Honorato “ha realizado
un primer repaso de las 192 palabras enviadas por el Consell”;
y hasta en esas pocas voces (añadidas para disimular),
alteran morfologías. Entre las avaladas por “los
lexicógrafos valencianos más prestigiosos”
(¿Honorato?), hallamos “xarrar” (DOGV; 24/06/02).
Para hablar de “charrar” tenemos que dejar a Honorato
e irnos al 1526, año en que la reina Germana de Valencia,
tras envenenar cariñosamente a su segundo marido el Marqués
de Brandemburgo (¿lo hizo con el primero, Fernando el Católico?
¿Tuvo una hija con Carlos V?), se casa con el Duque de
Calabria, organizando una de las cortes más folladoras
y cultas de Europa. Mientras vivió, entre cópula
y cópula, Germana se rodeó de humanistas que usaban
el idioma valenciano; aunque en corte tan internacional, los intercambios
léxicos eran inevitables.
En “El Cortesano”, Milán retrata el ambiente
áulico, “haciendo que hablen en nuestra lengua valenciana
como ellos hablaban” (Epíst.). El idioma es el del
primer tercio del XVI, y en él hallamos el adjetivo “charrador”
(prohibido por Honorato e Inmersiomán), como primera documentación:
“per ser tan gran charrador”, testimonio léxico
ocultado por la delincuencia cultural: el DECLLC de Corominas
(que conocía la obra); y el DCVB de Sanchis Guarner que,
a cambio, ofrece ‘bonyigá’ del IEC: xerrar,
xerramenteria, xerradissa, xerraireria, etc.
La voz derivada del italiano vulgar ‘ciarrare’ se
filtraría, quizá, por el colectivo valenciano en
Roma, influyente incluso tras la caída de los Borja, (Naharro,
en 1515, escribe y representa en valenciano e italiano en el palacio
de Julio de Médicis). Posible origen del castellano ‘charlar’,
la valenciana ‘charrar’ no se incorpora hasta 1970
al DRAE, donde se afirma que procede de la onomatopeya charr (¡arre
burro!). La corte valenciana atraía a escritores como el
aragonés Jayme de Gueta (sic), quien hacia el 1530 usa
charradora en su comedia Vidriana; en el sur, Javier Fuentes lo
recogía en Murcia junto a otros valencianismos: “charrar,
chepa, chulla.” (Murcia que se fue. 1872, p. 404). Por el
norte, el catalán derivó hacia los monstruos promocionados
por la academia Inmersiomán.
Alegarás, Honorato, que el ‘charrador’ de 1525
fue la excepción que confirma el uso del ‘xarrar’
propuesto por los ‘lexicógrafos valencianos más
prestigiosos’ (¡Quina vergonya, mareee!). No, Honorato,
no. En 1575 el valencianizado Pou (Thesaurus. Valencia, 1575)
dejaba impresos el infinitivo, el sustantivo y el adjetivo de
esta familia léxica valenciana, más sus equivalentes
latinos “charrar, garrio; charrativa, garrulatis; qui es
molt charrador, garrulus”. El humanista avalaría
la concordancia semántica con el valenciano actual: “charrador
o charraor, qui parla llaugerament y sense molt de trellat”.
Otro humanista, el catedrático Gaspar Guerau, aplicaba
irónicamente el verbo charrar (a.1586), en su sátira
de los notarios valencianos. Los que no aparecen son los nosferatus
léxicos ‘xarrar, xerrar’.
Comprendo, Honorato, que tú y tus colegas del AVL ocultéis
que ‘charrar’, en idioma valenciano, lleva ‘ch’;
vuestra misión es catalanizar, de igual modo que los subvencionados
santones de Saó, pese a conocer que en prosa mística
valenciana se usaba la morfología correcta: “acostumat
a parlar y charrar.,.estes persones charradores” (Montanyés,
Jaume: Espill de ben viure, Valencia 1559). Las voces permanecieron
vivas en todo el Reino, incluso en el siglo XIX. Mira, Honorato,
este ejemplo de obra impresa y representada en Castellón:
“no amolle cap charrá” (Co-lom: Tal es Cualis
com Camalis. Castelló, 1872); o este otro de Alicante:
“el atre va y se asenta, y charra que charra” (Semanari
El Cullerot. Alacant, 1898); y, por supuesto, de la capital del
Reino: “no charreu. Esta charraeta...” (Roig: Un chuche,
1873); “cada charrá lo tomba..., eixe niu de charraes”
(Fambuena: Un fransés en Almásera, 1877); “podrem
charrar un ratet” (Balader: El pare alcalde, 1871); “S’hani
entretengut charrant” (Peris: La peixca de la ballena, 1926).
¿Lo ves, Honorato, como sois una panda de pelafoches (Morlá,
1649) morfológicos al prohibir la ‘ch’ de ‘charrar’
en idioma valenciano?
A ‘charrar’ se le atribuye origen mongol, pasando
después al turco, italiano y valenciano. Respecto al hijo
pródigo ‘chará’, vendría del
mismo origen, pasando por el francés ‘charaude’
y con acepción cercana a adivinanza. El genial Baldoví
lo usa con valor de logogrifo: “Charada: Adivineu, si os
pareix...” (Semanari El Tabalet, 1847); más tarde
adquirió la morfología moderna, con la apócope
que tanto odia la catalanización: “chará per
parts” (Semanari El Bou solt, 1877). Baldoví era
un virtuoso en provocar la sonrisa combinando en una frase voces
de varios idiomas, y el galicismo “charada, chará”
de 1847 lo utiliza en la misma época que escribe sobre
“Los Misterios de Patraix”, desentrañados por
“l’agüelo Mentireta”.
Este artificio sainetesco parodiaba “Los Misterios de París”,
que Eugène Sue publicó por entregas en el Journal
des Debats en 1843. El autor del “Virgo de Visanteta”,
el mejor sainetista del XIX, enriqueció léxicamente
el idioma valenciano moderno; aunque los parásitos catalaneros
quieren hacer creer que todo vino en las alforjas idiomáticas
de los analfabetos cruzados de 1238. Por cierto, la susodicha
fórmula de cortesía: “si os pareix”,
usada por Baldoví, hoy sería “si vos pareix”;
aunque la inmersión impone el arcaísmo y catalán
actual: “si us plau”.
Lo siento, Honorato, pero en el pueblo valenciano (pese a que
los euros los incinera Inmersiomán con vosotros), hay quien
heroicamente mantiene la grafía correcta: ‘charrar’
(Voc. GAV, 1983); ‘charrar’ (Dicc. RACV, 1997); ‘charrar’
(Castellano: La conjugación verbal valenciana, 2001). En
el idioma barroco valenciano aparece un sustantivo consolidado,
con aféresis y pérdida de ‘h’ muda:
“norabona” us o por Morlá, Serres, etc. Y habría
que dar la “norabona” a... ¿Honorato, académico
para rato? No, ya te prou en lo que li donen. La “norabona”
se la merece Miquel Castellano, por su esfuerzo en defender los
verbos valencianos vivos; incluido ‘charrar’. |