| Meticulosos,
sin dejar resquicio, todo lo aderezan al gusto del Institut d'Estudis
Catalans. Hasta el enigmático Mongó, por ejemplo,
lo han trasformado en "Montgó", burlando la tradición
idiomática en lengua valenciana. En 1797, el riguroso Cavanilles
anotaba que "en Denia empiezan las raíces del Mongó"
(Observ., p. 213), reproduciendo el topónimo en el idioma
valenciano de Denia, idéntico al que en 1873 se oía
en el teatro de la citada ciudad al representarse "La cara
de Mongó", de Manuel Barreda.
EI argumento de la obra trata sobre el deseo de casarse del Mongó,
hecho que atrae a una serie de damas tan heterogéneas como
"la Cova de I'Aigua, la Pansa, la Palma del Margalloner,
la Seba-Porra y la Cova Tallá". Cada pretendiente
expone encantos y virtudes, que son replicados con agrios comentarios
del vetusto Mongó: "La Palma puncha, la Cova de I'Aigua
està fosca, la Pansa está sema...". Este léxico
que alegró a los dianenses la noche del 2 de enero de 1873
está prohibido en los centros de ESO y BUP; ahora nadie
puede escribir que la "Cova Tallá está Ilunt"
(p. 6), "s'advertix a la orquesta" (p. 6), "soc
yo gran tesor" (p. 8), "eixa aigua destilá"
(p. 8). Quizá algún alumno de la academia de catalán
Canal 9 se asuste del idioma valenciano normal; limpio de arcaísmos,
eles geminadas y caprichos del IEC, como Iluny, adverteix, orquestra,
jo, tresor, destil-lada, etc.
EI Tercio de Cataluña que controla la sociedad valenciana
excluye a la categoría de ciudadano de primera (con derecho
a ser funcionario, por ejemplo) a los que no traguen el sandwich
consonántico ntg, es decir: un estudiante de Denia tendrá
que escribir "Montgó", adulterando el vocablo,
si quiere pasar curso. Pero hay argumentos que conviene recordar,
como el del topónimo aragonés Monzó o Monzón,
voz derivada del latín "Mons" y un segundo elemento
"cao", de origen prerromano. A partir de estos étimos
fueron apareciendo variables como Monsó, Monçonís,
Monço. Lo curioso es que el dianense Roque Chabás
-que no cita el ejemplo de Monzón- recoge que los árabes
valencianos Ilamaban a la montaña de Denia "Caon",
imperfecta homonimia del mencionado "cao". Y por supuesto
que el erudito Chabás escribía Mongó, no
Montgó.
Los ladrillos inmersores (el Alcover, las Grandes Enciclopedias
valenciana y catalana, etcétera), aunque alardean de imparcialidad
científica, son campo minado para cazar al ingenuo estudiante.
La documentación sobre el Mongó está censurada,
y ciertos entrecomillados que fingen reproducir el habla de una
determinada zona son fraudulentos. Por ejemplo, en el Alcover
leemos: "No et fies de Denia, ni de terra que es rega amb
senia", incrustando la falsa preposición amb como
si fuera voz del Reino.
Respecto a la boda, hay que sumar otros personajes tan simbólicos
como "els pilons del Mongó y el Saladar". Los
primeros se presentan con el prohibido pronombre valenciano: "Mosatros
som els dos Pílons del Mongó" (p. 10); pero
la figura que decide quién será la afortunada esposa
es el mítico "fray Pere Esteve", que anuncia
a los dianenses: "He vengut yo, perque soc sabi profeta.
Mongó no se pot unir mes que a la Cova de I'Aigua"
(p.13). EI franciscano fray Pedro Esteve, nacido en Denia en 1582,
siempre usaba el idioma del Reino. En la biografía publicada
en 1677 leemos: "En su lengua valenciana, en que siempre
predicaba" (Mercader, C.: Vida de F. Pedro Esteve, 1677,
p. 47). EI religioso alude al Mongó como un lugar sagrado:
"Ermites en Mongoy se troben, y se diu missa" (p.128).
Fray Esteve suponía que el segundo término del topónimo
derivaba de goy, voz hebrea que designaba a los no israelitas.
No es descabellado, hasta el XV los hebreos formaron parte de
la sociedad valenciana. Mons goy equivaldría, según
fray Pere, a "Monte de la gentilidad".
Es gozoso leer poesías de fray Pedro, las originales, sin
manipulación catalanera. Escribe sobre la "fortalea
de la carrasca y la flaquea de la canya" (no fortalesa, alzina
i flaquesa). Trata sobre les montanyes (no muntanyes); escribe
mentres (no mentre), pedra y arena (no pedra i sorra), besar (no
petonejar), "fa el conte" (no compte), "plou en
un charco" (no a un xipoll); lanza metáforas sobre
"les foches de la Albufera y els machos del Almodí".
Usaba adverbios con ortografía correcta "estiga ya
fet" (no ja); y Ilamaba Maestrat (p. 328) al Maestrazgo no
"Mestrat". Aunque parezca absurdo, este idioma valenciano
usado por un dianense nacido en 1582 -y por los valencianos normales
en 1999- está prohibido por nuestras autoridades. Acabo
de visitar las restauradas ruinas de Lucentum -dependientes de
la Diputación de Juli de Espanya- y en el horario observo
que usan el barbarismo "tarda". Añadan ustedes
el comentario. |