| He
vuelto mentalmente a Catarroja arrocera y sensual
al hojear un bando ordenado en 1770. AI regente del Reino le había
Ilegado información sobre "gravísimos perjuicios
que causan al bien de las almas y sociedad civil el poco decente
traje de los calzones anchos". La foránea autoridad
-acostumbrada a la hermética moda de la gélida Castilla-
amenazaba con encarcelar a los valencianos que llevaran el saragüell
sin normalizar.
EI regente (que no tenía que socarrarse en las huertas
de Orihuela o Chirivella) prohibía
"calzones anchos si no Ilevan debajo de ellos otros atados
por bajo los camales; y sólo se podrá aflojar en
el campo, sin que les sirva de descargo decir que vienen del trabajo
y están camino de casa; pues deberán guardar esta
prevención de honestidad, sin más licencia que la
de poder soltar el apretador del camal de los calzones mientras
estén en sus labores, con lo cual se salva la modestia".
Cinco días de prisión sufrirían los labradores
que incumplieran la norma.
Han pasado siglos, y otros censores -ahora catalanes- vuelven
a corregir a nuestros antepasados del rococó con normas
extrañas. Así sucede en la Historia de la
Literatura Catalana de Martí de Riquer cuando
afirman que la crónica de las "Fiestas secualares"
(Valencia, 1762) del jesuita Tomás Serrano
, estaba escrita en castellano, salvo ciertas poesías y
la convocatoria de premios o cartel que aparecían "en
catalá" (Riquer, M.: Hist. Lit. Cara.t. VI,
p. 225).
Para comprobar algo tan curioso busqué la obra original.
En la página 76 estaba el citado "cartell
de premis en catalá", pero el texto de 1762
no concordaba con lo entrecomillado por los filólogos del
IEC. Allí, ni en ningún párrafo del voluminoso
libro aparecía la mínima referencia a la lengua
catalana; ninguna. Por el contrario, el ilustrado Tomás
Serrano (que era de Castalla) dejaba muy claro que: "el
Cartel estaba en Lengua Valenciana, que Ileva en sí no
sé qué gracia difícil de trasladarse a otra"
(Serrano, T.: Fiestas seculares. Valencia 1762, p. 76).
Contrariando la voluntad del culto Tomás Serrano
(catedrático, latinista, escritor, etc.) su obra ha sido
"normalitzada" a placer por los filólogos del
IEC. Como si fuera un indefenso estudiante actual,
lo han encerrado en la metafórica "cárcel
normativa" y, como los saragüells idiomáticos
del P. Tomás no cumplían las normas
del Regente (léase Institut d'Estudis Catalans) han rediseñado
gramaticalmente su obra a la moda catalana.
EI jesuita, por ejemplo, usaba "naixquí, naixqueres,
naixqué", formas valencianas del pretérito
perfecto simple. Si lo hiciera ahora no podría acceder
al funcionariado, al estar prohibidas por el IEC. La misma Generalidad
Valenciana encargó a Bromera (la más
catalanera del mercado) la edición de "Els verbs valencians"
(Alzira 1995) inspirada en libros como "Els verbs
catalans" de la "Col-lecció
Pompeu Fabra" (Barcelona,1984). Lógicamente,
excluyen las formas valencianas de Tomás Serrano e imponen
las catalanas: "nasquí, nasqueres, nasqué".
La manipulación practicada por el equipo de la "Historia
de la literatura catalana" es sonrojante. Las poesías
"en catalá" figuran en el original como "versos
en valenciá" (p.150) y - para hacer verosímil
el engaño- modifican palabras, sustituyen terminaciones,
añaden guiones y silencian ortografías. Así,
donde en el texto de 1762 dice "mes ilustres”;
en la HLC lo transforman en "mes il-lustres",
con la bárbara l-l geminada del Institut d'Estudis Catalans.
Tienen impunidad asegurada. Donde el jesuita escribió "de
hermosura", ellos añaden apóstrofo, "d'hermosura".
La Y griega del original -sea conjunción copulataiva o
semivocal- la convierten en i latina. Invariablemente, donde el
equipo de Martí de Riquer encuentra el pronombre "Yo"
(p.e. "yo tinc") lo transforman en
el catalán "jo". La HLC
esquiva versos en que aparecen.elementos soterrrados en la "cárcel
normativa" del IEC: "chiquet"
con CH (p. 151 ); el odiado artículo "lo", capaz
de sustantivar adjetivos; el "vixquen",
con X; el numeral u, "cent per u",
etc.
No tienen otra opción. Un intelectual como Tomás
Serrano, capaz ¡en 1762! de escribir "Mata
la fam en pà" (p. 157) con la preposición
"en" -no la amb catalana-
necesitaba censura del IEC para que su testimonio no ridiculizara
las consignas sobre unidad de las lenguas valenciana y catalana.
EI IEC padece halitosis y su hedor hay quien lo vende como aroma
de azahar. Así pretenden en "Control lingüístic
o caos" (Ed. Bromera, claro está, 1996),
donde esgrimen la teoría del garrotazo metafórico
y administrativo para los insumisos idiómaticos como el
P. Tomás Serrano. Los profesionales de la inmersión
pretenden que nadie escape de la "cárcel normativa"
(infeliz concepto que surge en el panfleto citado). Los valencianos,
pacíficos y tolerantes, estamos condenados a sufrir periódicamente
las mazmorras normativas de nuestros vecinos catalanes o castellanos.
Hay grilletes para todos, sean autores del siglo XVIII, labradores
con saragüells estivales o la revista del IVAJ. Aunque no
deben pasarse, pues la cornada del manso puede hacer pupa. |