La ocupación de inmuebles con patadón Corcuera
tiene su variable cultural. EI okupa alega necesidad de
vivienda para adueñarse de la del ciudadano que posee
escritura de propiedad. EI indigente literario combate su miseria
apropiándose del producto intelectual del que carece.
Trasladando la forzada moraleja al mundillo de Guttenberg, observamos
que la primera obra lingüística impresa en los reinos
hispánicos fue el "Comprehensorium",
de Johannes Grammaticus, un gran diccionario latino publicado
en Valencia en 1475. De ìgual modo, la primera obra poética
publicada en España, "Les trobes", también
vio luz junto al Turia en 1474. Y, por si fuera poco, en la
Serenísima República de Venecia del 1489, Joan
Esteve daba a conocer en "latina et valentiana
lingua" el primer diccionario impreso de las lenguas
peninsulares, el titulado "Liber elegantiarum".
De esta riqueza carecían los vecinos septentrionales
y, desde Milá i Fontanals, una plaga de okupas camuflados
de progresistas filólogos inició el asalto con
patadón retórico y coz en la puerta del Derecho
y propiedad ajena. Donde leían lengua valenciana lo sustituían
por catalana, extendiendo el fraude por las universidades del
orbe. Ahora, en 1998, quien investigue cuál fue el primer
diccionario impreso en romance leerá en la "Gran
Enciclopedia Catalana" que fue el "Liber
elegantiarum", y le dirán que era una "recopilación
de frases catalanas". ¿Ven qué
fácil es la tarea del okupa idiomático? No hay
miedo al desalojo, ni Jurat d'Agravis que les
tosa. Y si el estudiante consulta la "Gran Enciclopedia
Valenciana" le endosarán dos disparates: que
es un diccionario "catalán" y que fue impreso
en Valencia. Como ya denunció Mn. Alminyana,
los de la "GEV" ni siquiera olieron el incunable de
1489.
Los okupas propagan el fraude entre los estudiantes valencianos.
En un texto de COU leemos: "EI Liber elegantiarum
(sic), de Joan Esteve, es un repertorio de palabras catalanas
y latinas; da mucha información sobre el catalán
de la época", ("Trànsit", COU,
p. 113). Es decir, repiten las consignas de la "GEC".
Esta ocupación es completada con el desprecio hacia las
singularidades gramaticales que posee el "Liber
elegantiarum". Esteve situaba la preposición
en ante topónimo, escribiendo "en
Capua, en Valencia"; construcción
sintáctica prohibidísima por los
okupas que retozan por la Generalidad, Canal 9, sindicatos y
enseñanza. Sólo admiten la norma del Institut
d'Estudis Catalans: "Estic a Capua".
EI idioma del "Liber" pluraliza sustantivos
con ns en homens y jovens
(no homes y joves). EI fret acaba en t,
no como el fred "immersor". Y la dulce prosodia valenciana
la reflejó Esteve respetando, por ejemplo,
la consonante líquida en colps (no el
catalán cops) y el vocalismo
ajustado de Ilauger, Ilaugerament; no los catalanes
Ileuger y Ileugerement, donde adjetivo y adverbio cierran vocal.
Conviene recordar que las diferencias léxicas entre las
romances peninsulares consistían frecuentemente en una
sola letra. Pues bien, en 1489 Joan Esteve escribía en
lengua valenciana estas palabras: sanch, servici, rey, beIlea,
agudea, bodes, aci, batallar, maravella, defendre, yo, iglesies,
fadrí, mentres, fermar, etc. Léxico áureo
que los okupas sustituyen progresivamente por sang, servei,
rei, bellesa, agudesa, noces, aquí, Iluitar, meravella,
defensar, jo, esglésies, solter, mentre, signar, etc.
Sorprende el desprecio de Fuster y Guarner
hacia los valencianos "anticultistas, vulgares y viciosos"
que usaban el dígrafo CH. ¿Desconocían
estos profesores que la ch era imprescindible para la plasmación
escrita de la lengua valenciana del Siglo de Oro? Hojeando el
"Liber elengatiarum" observamos que
Joan Esteve escribe chic, chiqueta, clocha, antorches, empachar,
etc. Cierto es que los okupas pueden acusar a Esteve de procaz
por sus picantes frases, pero no de inculto; era un lingüista
meticuloso que sabía diferenciar entre la fricativa x
de angoixa y la africada ch de antorches.
Aunque en Valencia tenemos un ejemplar del "Liber",
este verano quise palpar el de la Biblioteca de Cataluña.
En perfecto estado, extraña que etimologistas como Corominas
o Alcover no repararan en las voces que reflejaban
el sistema consonántico del valenciano clásico.
Es el mismo defecto visual que les hace leer catalana donde
Esteve escribió valenciana; y en lugar de antorcha leen
torxa. Menos mal que la Real Academia Valenciana y el Diccionario
de LAS PROVINCIAS respeta el antorches
del Siglo de Oro, usado por sor Isabel de Villena
- "antorcha gloriosa"- y en los versos que Pere Martínez
dedicó en 1493 a la abadesa: "A vos, clara antorcha,
espill d'excellencia". EI uso del dígrafo en este
vocablo permaneció en el idioma valenciano, aunque lo
nieguen los okupas. Siglo y medio después, el poeta Jacinto
Morlá escribía "ab tantes briIlants antorches",
en 1651; y en el sur del Reino, el autor de "Manuscrito
del Loreto" anotaba "30 antorches y 30 ciris",
en 1680.
El "Liber elegantiarum" no pertenece
a los okupas catalaneros. Es una joya del humanismo valenciano
que floreció en Venecia, ciudad donde a fines del XV
el genial Leonardo da Vinci estudiaba las mareas y los efebos,
el maestro Giorgione decoraba el Foncado dei Tedeschi, y el
curioso Alberto Durero dialogaba con Jacopo
de Barbari sobre la proporción humana.
Mientras, en el taller del maestro Paganino de Paganinis,
el excelente papel véneto se Ilenaba en octubre de 1489
de voces en "latina et valentiana lingua", imprimiéndose
el primer diccionario en un idioma peninsular: el
valenciano.