| Como
es sabido, la Generalidad está regalando "El
diccionari dels ocells valencians", con la frialdad
habitual: eliminar la lengua valenciana e introducir el barcelonés.
La dirección de esta actividad ha recaído en el
suspicaz Josep Lacreu que -cual Leonardo
da Vinci redivivo- abarca todas las ciencias y demuestra
ser un experto "ocellaire" (pardaler,
en valenciano).
A ustedes les irritará que Lacreu llame
a los pájaros "ocells", y se
preguntarán qué interés tiene la Generalidad
en eliminar la forma "pardals". Está
claro, la vergonzosa inmersión catalana que les hace escribir
en la citada obra avui (hui), amb (en, ab), mentre (mentres),
verd (vert), bellesa (bellea), petits (menuts, chiquets), nosaltres
(mosatros), país (reine), aquest, rere, cruesa, serveix,
aleshores, rèmiges, etc.
EI diccionario de Lerma tiene como modelo putativo "Els
ocells de les terres catalanes", de Joaquín
Maluquer, publicado en los años 60 en Barcelona
con fines políticos, al situar el Reino de Valencia en
"les terres catalanes"; y es que bajo
el franquismo, nuestros voraces vecinos gozaron de amplia libertad
para desarrollar lo que ahora culmina PSOE y CiU.
En abril de 1960, "Els ocells de les terres catalanes"
se recomendaba en la revista "Serra d'or" de los "monjos
de Montserrat". En el mismo número, dentro
del panorama teatral "catalá" se incluía
el valenciano, dando a entender que la catalanización de
Valencia tendría vía de acceso por este medio en
un futuro. Acabo de venir de Barcelona y he constatado la intuición
dels monjos (frares, en valenciano); con decirles que el teatro
Romea de Barcelona programa obras en catalán subvencionadas
por la Generalidad Valenciana. En la temporada 94/95,
los Comediants representarán "EI llibre de
les besties", y en el Teatro Poliorama
de Barcelona, con el soporte de Pedraza y Lerma
(pero money nuestro), la compañía Moma dels
Països Catalans ofrecerá "EI cas Woyzech".
Picotea en estas actividades Alfaro, hijo de
Alfaro.
Advierto que los pardals que nidifican en teatros
y consellerias no están incluidos en el Diccionari de Lacreu.
Los autores podían, como valencianos, haber seguido la
línea marcada por Orellana en "Els pardals
de la Albufera" (Valencia, 1795), pero el erudito
era "apasionat a la llengua valenciana pura y neta",
y pensaba que: "Se escriu com parlarse es deu, y avenintse
al parer seu, la ortografía es perfecta". Orellana
sería socio del GAV.
La Generalidad lermista -de no estar enloquecida con la inmersión
catalana debiera haber titulado al diccionario "dels
pardals", pues el nombre común de pájaro,
en valenciano, es "pardal" (Alcover:
Diccionari Català-Valencià. MaIlorca,1964). Hasta
Joaquín Maluquer destaca que en el Reino de Valencia "el
sustantiu pardal s'aplica, per extensió, a totes les aus".
Aunque ya es sabido que los chicos de Lerma, cuando un arcaísmo
como ocell o aucell coincide con el barcelonés actual,
lo santifican.
Lerma ha creado un ejército para el triunfo de la inmersión;
analicemos cómo actúan. Por ejemplo, traten de hallar
en el Diccionario Histórico regalado por
la prensa amiga la referencia a la obra de Orellana "Els
pardals de la Albufera" y verán que no consta.
¿Causas? Porque pregona la existencia de la lengua valenciana
y ridiculiza el léxico y ortografía de los normalizados:
así, los cenagosos curas de la Mata de Jonc
verían que Orellana usa el valenciano "junch”
(por cierto, en Cataluña ni soñaban en aquellas
fechas con trabajos como el de Orellana).
Alucinante es el papelón que la izquierda del Reino está
representando en la sucia inmersión. Piensen que la política
de saqueo cultural iniciada a principios de siglo por la burguesía
catalana ha sido asumida por los gabinetes de normalización
de CC.OO, PSOE, EU, UGT y Verdes; en ocasiones
dirigidos por manchegos, andaluces y sudamericanos. EI atropello
-en contra de lo que se dice- gozó de amplia libertad
y protección bajo el franquismo. En 1950, cuando
las heridas de la guerra estaban abiertas, Joan Amades
publicaba el voluminoso "Costumari català",
en catalán y hurtando hasta las Fallas de Valencia.
En 1956, bajo el franquismo puro y duro, la fundación
Carulla-Font y otras similares apoyaban a Barcino
y Alpha, editoras de "Els ocells de les
terres catalanes" y otras obras tendenciosas con
alarde publicitario y las bendiciones de la dictadura. A Franco,
mientras no le atacaran personalmente -como en cierta ocasión
hizo el abad de Montserrat- le daba igual que publicaran en catalán
o laosiano.
En 1960, la producción catalanera ("Diades catalanes",
"L'expansió de Catalunya", "Natura als Països
Catalans", etc.) adoptó la estrategia de
sustituir Gran Catalunya por el eufemismo de
Països Catalans. Dada la tolerancia del franquismo hacia
el expolio, los monjos de Montserrat iniciaron
la cruzada de Valencia a través de frenéticas actividades
y la revista "Serra d'Or". Mientras tanto, los progres
como Manuel Vicent subían al tranvía
de la Malvarrosa y recorrían jadeantes
las calles del Pilar y Vinatea.
Actualmente, razones de marketing han aconsejado ocultar el tenebroso
origen del catalanismo. La editorial Barcino
ya no es Ilevada por la fundación Carulla-Font
-que olía a alta burguesía de Liceo- sino por la
Fundación Jaume I, ¿les suena a
algo? Ahora -enarbolando como señuelo la figura de Jaume
I- la Carulla-Font convoca el Premi
d'Honor Jaume I, el Sanchis Guarner y el Baldiri Reixach
para maestros valencianos colaboracionistas.
Las obras catalaneras editadas bajo el franquismo, distribuidas
en universidades extranjeras dan sus frutos.
Con la complicidad y silencio de Lerma, ya pueden escribir sobre
la modernidad del "Tirant lo Blanch"
y su paralelismo con "Pulp fiction", como ha hecho Mary
Ann Newman de la Universidad de Middlebury,
citando sólo la gran Nación Catalana. |