| Enigmática
voz de étimo latino, Corominas sugiere su transmisión
a través del mozárabe y no sólo al valenciano
y castellano, sino al magrebí "sabura". Todos
tenemos saburra en la lengua, sea blanquecina o amarillenta. En
idioma valenciano la saburra originó el adjetivo "saburrosa",
es decir, cuando la tenemos sucia y notamos su desagradable presencia:
"trau la llengua... que saburrosa qu´está"
(Millás: En lo mercat, 1884, p. 15) La saburra de Ascensión
no es la de su lengua física, claro, sino la que institucionalmente
extiende con escritos como la "Declaració de l´AVL
sobre el valencià". Allí leemos, por ejemplo,
"avalua" (p. 2), cuando el idioma valenciano moderno
usa el cultismo "evaluar", acorde con el étimo
medieval "del francés évaluer, año 1366,
del cual procede "evaluar" (DCECH).
En 1950 reconocía el colaboracionista Giner que, en valenciano,
"diem continúa, evalúa" (notes de Joseph
Giner a Guarner en l´any 1950, Gramática S. Guarner,
Barcelona, 1993). En castellano, igual que en catalán,
también tienen "avaluar, avaluación, avalúo"
(DRAE), pero es más correcto etimológicamente la
morfología moderna valenciana: evaluació, evaluant,
evaluar, etc. El escrito de Ascensión (permítanme
la sinécdoque de la parte por el todo) está ahíto
de guiños para blindar la catalanización, especialmente
por el énfasis en proteger catalanismos filtrados en el
norte del Reino, con ayuda institucional, en las últimas
décadas.
La saburra de Ascensión está compuesta de escoria
léxica, pamplinadas sintácticas y morfologías
al dictado del IEC, como "espontània" (p. 6),
infiel a la grafía culta valenciana "espontánea"
("spontánea voluntat" Esteve: Líber, 1472,
ed. 1489), por derivar del latino "spontaneus". En buen
valenciano vivo decimos: "eixa chicona no es molt espontánea",
aun que la saburra lo catalaniza en: "aqueixa xicona no es
gaire espontània".
Las dictaduras dan a un armario gorra de plato y pistola para
mantener el orden ideológico. Hoy, enjambres de politizados
lingüistas (Carod y Bargalló son científicos
filólogos) establecen alambradas administrativas para ir
cercando al insumiso. La mayoría de académicos de
Ascensión, si ustedes leen sus obras, son vehementes catalaneros
que hablan de "la Nació Catalana del Principat, país,
illes"; de ahí que fomenten como valencia no normal
y culto los indeseables arcaísmos y catalanismos "avui,
mot, graó, sorra, vuit, desenvolupar, clatell, cap de setmana,
amb, vacances, ximenera, petit, ronyó, llauna, anyell,
perjudici..." (Dec. AVL) La academia de Ascensión
incita a usar el anfibológico arcaísmo "mot",
cuando tenemos "paraula, veu y vocable". Llama innovación
del valenciano moderno a "bigot" (p. 6), dando a entender
que el catalán "bigoti" tiene más solera,
cuando es lo contrario; y pone en la misma balanza semántica
"coentor" y "coissor"; "arena" y
"sorra" (ésta, en valenciano, sólo es
arabismo alusivo a la tonyina). Prohíbe el ancestral valenciano
"a lo llarc", sustituyéndolo por el moderno catalán
"al llarg"; falsea la morfología de "clóchina"
en "clòtxina" y, además, autoriza la sinónima
catalana "musclo". Y la hermanita del Cipriano y Camps
baldanse de riures, traqueta per ací, petot per en mig,
mascletá per allá, dinés pera el cuiner catalá,
regalet a este catalaniste, subvenció pera l´atre
¿Y pera l´enemic públic número u dels
valencians, el Herrero de la COPE? A eixe, lo millor: un puesto
en Canal Noi, pera que seguixca agraviantmos.
La saburra envenena con disparates como "endinsar" (p.
2) o "emplenar"; y oculta, por ejemplo, que "bargalló"
-incluido en los diccionarios de falso valenciano-, es vocablo
catalán sustituido modernamente en Cataluña por
el valenciano "margalló". Una Academia del Idioma
Valenciano defendería singularidades como "entabuixar"
(la doc. Ros, 1764), que no es sinónimo del mallorquín
"atabuixar", pero la saburra lo emponzoña todo.
Una pedagogía sin saburra explicaría que la lengua
valenciana, por ejemplo, ya ofrecía topónimos como
Morvedre y sustantivos zoológicos como "granotes"
en 1238; pues el "Portal de les Granotes" debía
su nombre al "charco de aygua que criava moltes granotes"
(Beuter: Hist c. XX, 1538), y, en el siglo XIII, los aborígenes
del condado barcelonés las llamaban "granolles".
El idioma fue enriqueciéndose hasta la llegada de los floralescos,
aun que los escritores dignos seguían incorporando léxico;
así, el sustantivo "macasar", perfume extraído
del oriental arbusto homónimo, se documenta por primera
vez en esta frase: "A macasar; no entabuixa" (Escalante:
Les chiques, 1877) Una joven entrega su trenza al pretendiente,
explicando que huele a "macasar" y que "no entabuixa"
(entabuixar: quant u s'aturdix per fumagera o tufo de moliná,
o per aulor de perfum, fartera, pítima, etc.), semántica
y morfológicamente distinto al mallorquín "atabuixar"
(sustraídos ambos por el fascismo filológico catalán).
En la misma página halla mos "marraixos", adjetivo
valenciano; y "coset" sustantivo del mismo idioma. El
primero, polisémico, puede ser sustantivo ictiológico,
documentado por Orellana en 1802; pero en la obra de Escalante
equivale a astuto, malintencionado, aplicándolo el padre
de la joven a sus dudosos pretendientes: "¿també
son marraixos? (Les chiques, 1877) Respecto a "coset",
alude a la prenda femenina para realzar el talle: "y aixó
que no duc coset" (Les chiques, 1877 ). Lo mismo que el corsé
castellano, el "coset" valenciano deriva del étimo
"corpus" que generó el francés "corselete".
Escrig recogió "coset" (Dicc. 1887), pero la
saburra ha asesinado este sustantivo valenciano, imponiendo el
castellanismo dieciochesco barcelonés "cotilla"
en los falsos diccionarios valencianos. El de la Generalitat de
Bromera admite los barceloneses "cotilla, cotillaires",
pero no "coset, coseters".
La saburra destruye grafías como chic o chiqueta; interpretando
como x la ch de los humanistas. Así, la palabra "charco"
aparece con x en la Crónica de Beuter editada por algún
enano intelectual de la Diputación de Valencia (p. 273);
pero la edición príncipe, la de 1538, muestra una
esplendorosa "ch", palatal africada sorda valenciana,
limpia de saburra: "charco de aigua que criava moltes granotes".
El sabio Corominas ofrecía como primera documentación
de "charco" una de 1764; pero hemos visto que "charco"
es renacentista y de todas las épocas: "un estanch
o charco" (Blay: Sermó, 1666); "fent la descuberta
de la Torre del Charco" (Ord. custodia ,1673); "plou
en un charco" (Mercader: Vida de fray Pedro Esteve, 1677);
"charcull: charquillo" (Mayans: Voc, val. 1787); "charcull
de patos" (Bib. Nic. Primitiu, Ms. 420. 1795); "els
charquets de la sanc" (Mar tínez: Nelo el Tripero,
1792); "la sanc no fará charco" (Bib, Nac, Ms.
Chaqués l´olier, c. 1850); "en mig de un charco"
(La tertulia de Colau. 1866); "vesten als charcos y als clots"
(Escalante: A la vora de un sequiol, 1870); "ha dansat per
lo charco" (Lladró: El titot, 1876). Ara concluixc
en la qüestió del títul: ¿Cóm
netegem la saburra de Figueres y els seus millonaris? Obligant
a que mos tornen els millons que han guanyat engatusant al poble.
Mentrestant, la saburra mos endenyará en retafiles de morfologies
com "pitxer", prohibint el valenciá "picher"
de Joanot Martorell. |