CULTURA

La saburra de Ascensión Figueres

Ricardo García Moya
(Articul publicat en Diario de Valencia el 7 de març de 2004, tret de
 
Enigmática voz de étimo latino, Corominas sugiere su transmisión a través del mozárabe y no sólo al valenciano y castellano, sino al magrebí "sabura". Todos tenemos saburra en la lengua, sea blanquecina o amarillenta. En idioma valenciano la saburra originó el adjetivo "saburrosa", es decir, cuando la tenemos sucia y notamos su desagradable presencia: "trau la llengua... que saburrosa qu´está" (Millás: En lo mercat, 1884, p. 15) La saburra de Ascensión no es la de su lengua física, claro, sino la que institucionalmente extiende con escritos como la "Declaració de l´AVL sobre el valencià". Allí leemos, por ejemplo, "avalua" (p. 2), cuando el idioma valenciano moderno usa el cultismo "evaluar", acorde con el étimo medieval "del francés évaluer, año 1366, del cual procede "evaluar" (DCECH).

En 1950 reconocía el colaboracionista Giner que, en valenciano, "diem continúa, evalúa" (notes de Joseph Giner a Guarner en l´any 1950, Gramática S. Guarner, Barcelona, 1993). En castellano, igual que en catalán, también tienen "avaluar, avaluación, avalúo" (DRAE), pero es más correcto etimológicamente la morfología moderna valenciana: evaluació, evaluant, evaluar, etc. El escrito de Ascensión (permítanme la sinécdoque de la parte por el todo) está ahíto de guiños para blindar la catalanización, especialmente por el énfasis en proteger catalanismos filtrados en el norte del Reino, con ayuda institucional, en las últimas décadas.

La saburra de Ascensión está compuesta de escoria léxica, pamplinadas sintácticas y morfologías al dictado del IEC, como "espontània" (p. 6), infiel a la grafía culta valenciana "espontánea" ("spontánea voluntat" Esteve: Líber, 1472, ed. 1489), por derivar del latino "spontaneus". En buen valenciano vivo decimos: "eixa chicona no es molt espontánea", aun que la saburra lo catalaniza en: "aqueixa xicona no es gaire espontània".

Las dictaduras dan a un armario gorra de plato y pistola para mantener el orden ideológico. Hoy, enjambres de politizados lingüistas (Carod y Bargalló son científicos filólogos) establecen alambradas administrativas para ir cercando al insumiso. La mayoría de académicos de Ascensión, si ustedes leen sus obras, son vehementes catalaneros que hablan de "la Nació Catalana del Principat, país, illes"; de ahí que fomenten como valencia no normal y culto los indeseables arcaísmos y catalanismos "avui, mot, graó, sorra, vuit, desenvolupar, clatell, cap de setmana, amb, vacances, ximenera, petit, ronyó, llauna, anyell, perjudici..." (Dec. AVL) La academia de Ascensión incita a usar el anfibológico arcaísmo "mot", cuando tenemos "paraula, veu y vocable". Llama innovación del valenciano moderno a "bigot" (p. 6), dando a entender que el catalán "bigoti" tiene más solera, cuando es lo contrario; y pone en la misma balanza semántica "coentor" y "coissor"; "arena" y "sorra" (ésta, en valenciano, sólo es arabismo alusivo a la tonyina). Prohíbe el ancestral valenciano "a lo llarc", sustituyéndolo por el moderno catalán "al llarg"; falsea la morfología de "clóchina" en "clòtxina" y, además, autoriza la sinónima catalana "musclo". Y la hermanita del Cipriano y Camps baldanse de riures, traqueta per ací, petot per en mig, mascletá per allá, dinés pera el cuiner catalá, regalet a este catalaniste, subvenció pera l´atre ¿Y pera l´enemic públic número u dels valencians, el Herrero de la COPE? A eixe, lo millor: un puesto en Canal Noi, pera que seguixca agraviantmos.

La saburra envenena con disparates como "endinsar" (p. 2) o "emplenar"; y oculta, por ejemplo, que "bargalló" -incluido en los diccionarios de falso valenciano-, es vocablo catalán sustituido modernamente en Cataluña por el valenciano "margalló". Una Academia del Idioma Valenciano defendería singularidades como "entabuixar" (la doc. Ros, 1764), que no es sinónimo del mallorquín "atabuixar", pero la saburra lo emponzoña todo. Una pedagogía sin saburra explicaría que la lengua valenciana, por ejemplo, ya ofrecía topónimos como Morvedre y sustantivos zoológicos como "granotes" en 1238; pues el "Portal de les Granotes" debía su nombre al "charco de aygua que criava moltes granotes" (Beuter: Hist c. XX, 1538), y, en el siglo XIII, los aborígenes del condado barcelonés las llamaban "granolles". El idioma fue enriqueciéndose hasta la llegada de los floralescos, aun que los escritores dignos seguían incorporando léxico; así, el sustantivo "macasar", perfume extraído del oriental arbusto homónimo, se documenta por primera vez en esta frase: "A macasar; no entabuixa" (Escalante: Les chiques, 1877) Una joven entrega su trenza al pretendiente, explicando que huele a "macasar" y que "no entabuixa" (entabuixar: quant u s'aturdix per fumagera o tufo de moliná, o per aulor de perfum, fartera, pítima, etc.), semántica y morfológicamente distinto al mallorquín "atabuixar" (sustraídos ambos por el fascismo filológico catalán).

En la misma página halla mos "marraixos", adjetivo valenciano; y "coset" sustantivo del mismo idioma. El primero, polisémico, puede ser sustantivo ictiológico, documentado por Orellana en 1802; pero en la obra de Escalante equivale a astuto, malintencionado, aplicándolo el padre de la joven a sus dudosos pretendientes: "¿també son marraixos? (Les chiques, 1877) Respecto a "coset", alude a la prenda femenina para realzar el talle: "y aixó que no duc coset" (Les chiques, 1877 ). Lo mismo que el corsé castellano, el "coset" valenciano deriva del étimo "corpus" que generó el francés "corselete". Escrig recogió "coset" (Dicc. 1887), pero la saburra ha asesinado este sustantivo valenciano, imponiendo el castellanismo dieciochesco barcelonés "cotilla" en los falsos diccionarios valencianos. El de la Generalitat de Bromera admite los barceloneses "cotilla, cotillaires", pero no "coset, coseters".

La saburra destruye grafías como chic o chiqueta; interpretando como x la ch de los humanistas. Así, la palabra "charco" aparece con x en la Crónica de Beuter editada por algún enano intelectual de la Diputación de Valencia (p. 273); pero la edición príncipe, la de 1538, muestra una esplendorosa "ch", palatal africada sorda valenciana, limpia de saburra: "charco de aigua que criava moltes granotes". El sabio Corominas ofrecía como primera documentación de "charco" una de 1764; pero hemos visto que "charco" es renacentista y de todas las épocas: "un estanch o charco" (Blay: Sermó, 1666); "fent la descuberta de la Torre del Charco" (Ord. custodia ,1673); "plou en un charco" (Mercader: Vida de fray Pedro Esteve, 1677); "charcull: charquillo" (Mayans: Voc, val. 1787); "charcull de patos" (Bib. Nic. Primitiu, Ms. 420. 1795); "els charquets de la sanc" (Mar tínez: Nelo el Tripero, 1792); "la sanc no fará charco" (Bib, Nac, Ms. Chaqués l´olier, c. 1850); "en mig de un charco" (La tertulia de Colau. 1866); "vesten als charcos y als clots" (Escalante: A la vora de un sequiol, 1870); "ha dansat per lo charco" (Lladró: El titot, 1876). Ara concluixc en la qüestió del títul: ¿Cóm netegem la saburra de Figueres y els seus millonaris? Obligant a que mos tornen els millons que han guanyat engatusant al poble. Mentrestant, la saburra mos endenyará en retafiles de morfologies com "pitxer", prohibint el valenciá "picher" de Joanot Martorell.
 
 
“Historias del Idioma Valenciano”, 2003, Edita Imprenta Romeu, 373 pp., 34 €
 
(Pots vore la portà i taula de continguts aci http://www.elpalleter.com/actualitat/cultura/llibres.html , una obra reblida de documentacio i apassionants histories de la Llengua Valenciana que tot defensor de la seua idiosincracia deu coneixer)

“Diccionari históric del Idioma Valenciá Modern”, 2006, Edita Associació Valenciana d’Informacio i Difusió, 858 pp., 22 €
 
(Esta obra es un pou de documentacio historica sobre el lexic valencià, bona part d’ell proscrit i prohibit; una obra imprescindible que tot estudios de la Llengua Valenciana no pot obviar, aixina com tot aquell valencià desijos de coneixer la seua llengua i defendrela en bona cosa de documentacio. En definitiva, una magna obra per al Valencianisme que el gran erudit del lexic valencià, Ricardo García Moya, mos servix en flitera frut de moltissims anys d’investigacio constant en infinitat d’archius i biblioteques).
 
 
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