Sería injusto negar actividades positivas a ciertos
personajes (p. e., Lerma, Pedraza, Gloria Marcos...); de igual
modo, el Santo Oficio también benefició a la sociedad
en alguna ocasión. Así, en 1790 actuaba contra
Francisco Lama, por imprimir un papel en que Ilamaba "borricos
a los que hablan la lengua vascongada" (AHN, leg. 4464).
Es evidente que los inquisidores ilustrados luchaban por ampliar
las libertades reprimidas por el secular oscurantismo.
En los juicios orales se oía al pueblo expresarse en
su idioma nativo, dejando constancia de ello el escribano de
turno. En un interrogatorio del 26 de abril de 1600, se describe
el conjuro realizado en "un foguer", y la puntualización
de que las palabras del mismo eran "en valenciano"
(AHN, leg. 528)
La lengua valenciana era respetada por los tribunales de toda
índole. Así se comprende lo sucedido el 6 de mayo
de 1793, cuando el inquisidor fiscal de Valencia tramitó
diligencia contra el "Llibre de les Dones" escrito
en "Idioma valenciano" (sic), instando a que "se
recoxan todos los exemplares". Pero la inquisición
valenciana -sin inmersores socialistas- no estaba dispuesta
a los excesos del fiscal y frenaron al torquemada filólogo.
Transcurridos unos días, se reunieron en la Audiencia
de Valencia los "señores inquisidores, el licenciado
don Manuel Fuentes y el doctor don Matías Bertrán",
acordando que: "Se dexe por ahora correr, tanto por su
antigüedad y alta estimación que goza entre los
literatos, como para conservación del idioma valenciano"
(Archivo Histórico Nacional; Inq. Leg. 4504, f. 13)
EI volumen -editado en Valencia en 1561-, contenía la
"Disputa de viudes y doncelles, Lo procés de les
olives y Lo somni de Joan Joan". La prudente tolerancia
hacia estas obras se basaba según los letrados en la
doctrina y "juicioso parecer de Fr. Andres de Valldigna.
En nuestros días, han sido reeditadas por las fuerzas
del eje (pujolsocialista), alterando ortografía y sintaxis
conforme dicta el Institut de Estudis Catalans; con la valiente
colaboración de los lingüistas valencianos que han
dicho "sí, wana"; ya que quien se mueve no
sale en la foto, no come caliente, y, encima, es regañado
públicamente (como hizo Coromines con el sumiso Germá
Colón en el DCEC).
Nuestros clásicos son sometidos a la prueba del algodón,
y si tiznan con CH inmundas procedentes del francés ¡qué
asco!, o con indecentes Y, del griego, qué horror!; rápidamente
son sustituidas por las TX vasco-catalanas y la límpida
I latina. EI citado "Lo procés de les olives"
del valenciano Fenollar -en edición a cargo de la catalana
Gloria Casals del año 1984- , es actualizado "amb
petites esmenes" consistentes en: "supresión
de la h final; sustitución de la CH africada sorda por
TX; uso del apóstrofo; uso del guioncito separando los
pronombres enclíticos, según la ortografía
moderna (catalana); sustitución de la Y por i; uso de
las acentos según la ortografía moderna (catalana)",
etc.
Como ven, no son tan "petites" las modificaciones
efectuadas por los inquisidores del Institut de Estudis Catalans.
La mayoría obedecen -y hay textos que lo recuerdan- a
diferenciarse del castellano. Lo triste es que los valencianistas
han caído en la trampa del tocomotxo normalitzat, admitiendo
a la condena de la Y griega o del léxico auténtico
del idioma valenciano; aunque con los miles de millones que
Lerma ha invertido en la catalanización ¡qué
difícil es substraerse a ella! EI otro día, en
el salmonete del régimen, insistían en que no
debíamos usar deport, que era incorrecto; ¡animalitos!
¿no recuerdan que la caza y la pesca eran un "deport"
para los clásicos vaIencianos? (Por cierto, y sin ánimo
de ofender ¿cuándo comenzarán los alcaldes
del PP a sustituir lo de poliesportiu por polideportiu?)
La táctica usada para amedrentar a los valencianos que
todavía usan el léxico puro -y que, lógicamente,
no tienen ni idea de semiología, lenguas parámetros
o terapia lingüística- es hacerles creer que usan
un idioma de bricolage corrupto. Una amiga catalanera -profesional,
claro-, emplea un truco que aprendió de Guarner: cualquier
palabra que no sea autorizada por el sanedrín barcelonés
(mosatros, bellea, otonyo, dumenge...) la tilda de decadente
o arcaísmo, y así no se salva ni una.
Bernat Fenollar, nacido en Valencia hacia 1440, escribía
sobre "lo chic caragol" y su amigo Gasull también
pecaba al usar el "yo" con Y griega y frases con "en
lo niu, chiu, chiu"; o "gavinet, perea, pechina".
Aunque ya se sabe, el engaño persistirá mientras
la inocencia popular acepte casos tan sonados con el sucedido
con el topónimo Muchamel, que jamás de los jamases
aparece escrito con TX, y de buenas a primeras vienen los del
tocomotxo y les endosan que deben modificarlo por Mutxamel,
que es valenciano culto. Y nadie se atreve a lanzar la más
leve protesta. EI grado de sumisión es tal que, cualquier
día, a alguna población les cambiaran su topónimo
por el de fistro, y todos contentos.
Ni la inquisición habría tolerado las manipulaciones
actuales. La inefable editorial ECIR de Paterna, en su libro
de texto "Transit" de "català al País
Valencià" para alumnos de COU, tiene la caradura
de afirmar que en la "Corona catalano-aragonesa (?) se
culmina el proceso de catalanización con obras como el
Liber elegantiorum de Joan Esteve, del año 1489; que
se trata de un repertorio de frases catalanas". Cuando
el propio Joan Esteve aclaró que estaba escrito en "Latina
et Valentina Lingua" Y qué van a decir, si el propio
Martí de Riquer manipula a su antojo la interpretación
de los textos y lanza que "la valenciana prosa designaba
el catalán".
Aviso para terminar: compren una lancha neumática para
las inundaciones que se avecinan, pues el nutrido colectivo
de inmersores que viven del catalanismo en Valencia les caerá
la baba a litros ¿motivo?- Corominas está a punto
de terminar su "Onomasticon Cataloniae", donde devora
lo que puede del "País Valenciano", como él
llama a nuestro territorio; aunque respeta lo de Principado
para el suyo. ¡Qué detalle tan científico
¿no?!