OPINIO

 

El Pacto de Estado contra la Pobreza
 
Rafa Gozalbes

Dentro de la campaña “Pobreza Cero” que impulsa el cumplimiento de los Objetivos del Milenio de la ONU para 2015, se ha suscrito recientemente el mencionado pacto de estado entre el gobierno de España y todos los partidos políticos con representación parlamentaria. El pacto además ha recibido el apoyo de la FEMP por boca de su presidente, Pedro Castro.

Hasta aquí, todo muy pomposo y rimbombante, muy bonito. Se ve que a sus señorías les remuerde la conciencia que, en estas fechas en las que se reparten obsequios navideños, eso sí, entre ellos y a costa del erario público, y que hace sólo unos meses que han disparado los impuestos para poder asignar a sus concejales y alcaldes sueldos de auténtico escándalo, tenían que quedar de buenos.

Como ellos viven de lujo, han decidido hacer el bien: “repartamos el dinero de los demás como se nos antoje”.

Olvidan, como siempre, pisar las calles de nuestros pueblos y ciudades, olvidan mirar la cesta de la compra de los ancianos, olvidan mirar las infraviviendas en las que habitan con la dignidad de un perro, olvidan mirar alrededor suyo.

Es más bonito montar una Ong y viajar a África, o a la India, o a cualquier otro lugar, donde sí, también urgen los apoyos a una población que sufre mientras sus gobernantes nadan en la opulencia. Unos gobernantes corruptos que cuentan con el beneplácito de las instituciones patrias que se apresuran a recibir a cada mandatario fascistoide con honores en Barajas.

Así pues, ¿Era necesario un pacto de Estado contra la Pobreza? Sí, rotundamente sí. Un Pacto de Estado contra la Pobreza en España, un pacto de Estado contra las pensiones y salarios de miseria, contra las infraviviendas, contra la exclusión social y la marginación. Un pacto de estado pensado en ese 19,9% del total de la población española que son pobres o en ese 17,1% de valencianos que viven en la pobreza.