OPINIO

 

Educación para la ciudadanía
 
Elena Muñoz Carpi. (Coalición Valenciana)

Me molesta que “Educación para la Ciudadanía” moleste a Rajoy. Así lo hizo constar en el Debate del Estado de la Nación, en el que señaló que la citada asignatura no sirve sino para adoctrinar a las futuras generaciones en el pensamiento socialista, algo que devendría en futuros votantes socialistas. Lo que se conoce como lavar el coco, vaya. Por eso, solicitó a Zapatero que se retiren esos libros de los colegios.

Me molesta, y no por los contenidos de la asignatura, que desconozco. Y desconozco, por tanto, si el PSOE se vale de ella para fabricar votantes.

Me molesta porque, como miles de estudiantes, he tenido que resetear mis neuronas tras cada curso para eliminar de mi memoria cualquier rastro del catalanismo que se viene inoculando en generaciones de valencianos desde una asignatura llamada Llengua, presentada sospechosamente así, sin adjetivo o apellido que anuncie de qué lengua se trata.

Me molesta porque el PP va a cumplir dieciséis años en la Generalitat y nada hace presagiar, pese a la ampliación de su mayoría absoluta, que en los colegios valencianos dejarán de suspender a los niños y jóvenes que sepan, opinen, argumenten, sientan y defiendan que el valenciano es una lengua diferente del catalán.

Y así, curso tras curso, hasta que uno llega a la edad de las urnas con la identidad zarandeada o perdida, tras haber repetido hasta la saciedad que los vocablos genuinamente valencianos son acientíficos e incultos, por más que los emplearan nuestros clásicos.

Curso tras curso aprendiendo que el Siglo de Oro Valenciano es el de las letras catalanas a pesar de que los escritores nacidos en el antiguo Reino de Valencia proclamaban que escribían en Lengua Valenciana porque no existía en la antigüedad una AVL que impusiera la teoría absurda de que con el Rey don Jaime vino el catalán y otras barbaridades de tufillo imperceptible para los inocentes niños, que tragan y recitan, qué remedio, todo aquello que garantice el aprobado.

Esto también es educación para la ciudadanía. Bricolaje para la expansión generacional de la mentira catalanista, para el futuro y general desconocimiento de la Historia valenciana y de la dignidad del idioma valenciano, para la desaparición del sentimiento de valencianidad y para la posterior rentabilidad electoral del nuevo encefalograma colectivo, urdido y forjado desde la culpa que otorga la mayoría absoluta.

Nadie en el Debate del Estado de la Nación habló del problema del catalanismo en Valencia y Baleares. Sí debatieron acaloradamente, sin embargo, acerca de las pretensiones del anexionismo vasco sobre Navarra, o de la realidad histórica, la nacionalidad o la identidad de otras comunidades. Del problema valenciano “ni una sola palabra, ni gestos, ni miradas apasionadas…”.

Para la metáfora he tomado prestado un estribillo de Paulina Rubio, especialmente adecuado ahora que, para las Generales que se avecinan, el PP tiene puestas sus expectativas de gobierno en una presunta reedición del pacto con CIU.

El acecho de la matemática electoral garantiza a nuestros escolares la educación para la ciudadanía catalana. Así será mientras no estemos representados por un partido propio valencianista que no tenga que pactar lo que se enseña en las aulas.

Tomo prestada la idea de Rajoy de solicitar a Zapatero la retirada de libros comecocos y hago lo propio solicitando a Camps que retire los libros que convierten al catalán cualquier rastro de cultura o idioma valencianos en las escuelas. Porque dice que gobierna para los valencianos. ¿No?