OPINIO

 

LLORO POR TI, VALENCIA
 
Isabel Oliver
Presidenta del Ateneo Blasco Ibáñez y miembro de Coalición Valenciana a mucha honra.
 

No, no es verdad que el Partido Popular haya ganado las elecciones. Las ha ganado la ofensiva manipulación más descarada.

El juego político, que debería ser el más claro exponente democrático de la oferta de bienestar social para una ciudadanía que deposita su confianza cada cuatro años en las urnas, adolece de salud moral y principios éticos.

El juego político ha olvidado el principio de servidumbre social para el que fue creado por la Democracia, y se ha instalado en la cresta de la ola de la lucha por el poder, y en su sinuoso e inseguro discurrir, con tal de mantenerse a flote, enarbola la bandera de de su único lema: “obtención del poder a toda costa”.

Esta ha sido la política electoral del partido más votado.

No le ha importado jugar con la ingenuidad de los detentores soberanos.
Una vez más, se ha aprovechado de la falta de información veraz del pueblo valenciano, y preocupado por el avance de una formación auténticamente valencianista, que concurría por primera vez a la cita electoral con el firme propósito de favorecer las ayudas sociales a los autóctonos, de frenar la corrupción, el despilfarro público, la plaga de inseguridad que padece nuestra región y la flagrante amenaza de pérdida de identidad total a que estamos abocados a favor de Cataluña.

El PP asustado, digo, por el resultado de unas encuestas que daban la llave de la gobernabilidad a Coalición Valenciana; en los últimos días de campaña electoral ha copiado el discurso de esta formación y se ha erigido en el “salvador” del valencianismo; alertando de la inconveniencia del tripartito de PSPV que introduciría al catalanismo en nuestra tierra. Prometiendo solucionar el problema del agua. Coronándose con el laurel de la defensa de nuestra Real Senyera, y la promesa de proteger la lengua…¿la catalana?.

En fin, unas propuestas muy deseables y aplaudibles, además de las medidas sociales, si no fuera porque sus promesas electorales están vacuas de intención política concluyente, ya que nada van a hacer para salvar al valencianismo, al que entre el PSOE y PP han colocado en el corredor del catalanismo, firmando la sentencia de la ruinosa pérdida de su identidad a favor de una región separatista y de cultura e historia inferior a la nuestra.

Blasco Ibáñez, uno de los primeros valencianistas que paseó el nombre de Valencia con orgullo por tierras de América, decía en una de de sus conferencias: “ Nosotros todos, tenemos la obligación de trabajar por nuestro pasado para que no se pierda… Entre todos los pueblos de la tierra, nosotros, Valencia, que forma parte de España, nosotros debemos cultivar y sostener y perpetuar el pasado en lo que tiene de más noble”

Coalición Valenciana se ha constituido en la cuarta fuerza política de Valencia; pero además, en la guardiana de la virtud del espíritu de las promesas electorales de la fuerza más votada.

Vamos a vigilar que se cumpla al milímetro el programa que nos ha sido sustraído para engañar una vez mas al electorado.

No tendremos esta vez la llave de la gobernabilidad, pero sí la legitimidad moral de informar e instruir a la sociedad valenciana sobre las incongruencias entre el programa electoral que nos han vendido y la efectividad de su puesta en marcha por quienes pueden hacerlo.

Así, la próxima vez los valencianos sabremos detectar a tiempo el dopaje político.

La próxima vez, la sociedad valenciana será capaz de distinguir entre la piedra angular de la verdad, y la burbujeante efervescencia de la mentira más atrayente.

No, no es verdad que el Partido Popular haya ganado las elecciones.

Es el pueblo valenciano quien las ha perdido, y por tanto, ningún partido político está moralmente legitimado para enarbolar la bandera de la victoria.

Por ello, lloro por ti, Valencia.