Así
pues, allá que se va nuestra Consellera, Trinidad Miró,
a la perfecta recreación de la Euram. Y como los valencianos
somos, en boca del Abad de Poblet, tan “alegres”,
tan viva la vida y alla nos las den todas, la tratan como a una
tonta de capirote, la sientan en una segunda fila, entre el baño
y la cocina, y ni siquiera le permiten intervenir en el acto.
Acto en el que, sobra decir, niegan la existencia de nuestro idioma
y abogan por un entendimiento con pestilente tufillo a Paissos
Catalans.
Trinidad, tan buena como es ella, calla y otorga. No se levanta
para mandarlos a la miérda, no imita a Don Juan Carlos
y les espeta un ¿porqué no te callas? Si no que
sigue allí, quietecita, que en boca cerrada no entran moscas,
mientras semejantes tipejos nos insultan. ¡Valiente representante
tenemos!.
El PP de la CV no debería haber aceptado acudir a dicho
acto o como mínimo tenía que haber exigido el mismo
trato protocolario a nuestro representante que a los de las otras
comunidades, debería haber exigido conocer las intervenciones
de los oradores, debería haber exigido respeto a nuestra
cultura y a nuestro idioma y en caso contrario debería
como mínimo, por dignidad, respeto y lealtad institucional
haber realizado una declaración institucional desmarcándose
del carácter pancatalanista del evento.
No lo va a hacer. El PP no dirá ni mú. Su estrategia
esta clara, dejar hacer al catalanismo. Permitirles que avancen
a todos los niveles para que cuando suceda lo que sucedió
en Baleares, cuando la lengua valenciana deje de ser considerada
como tal, tengan un toro menos que lidiar. |