OPINIO
 
Aborto y el barco de la hipocresía
 
 

Juan García Sentandreu/ La sociedad valenciana se ha visto convulsionada por la noticia de la llegada al puerto de Valencia del barco holandés que ha practicado varios abortos en aguas internacionales frente a nuestra costa.

La noticia ha cruzado la frontera de nuestra comunidad y ha transcendido a nivel nacional siendo portada de multitud de medios que daban cuenta del hecho y de la contestación de los colectivos provida y de los dirigentes políticos, unos, los del PP mostrándose contrariados y alarmados por la presencia del buque de la muerte y otros, los del PSOE, escurriendo el bulto o apostillando que hay que modificar la legislación actual.

Tanto la propuesta del PSOE como la presencia del barco holandés se deben a las recientes detenciones producidas en Cataluña por las practicas “irregulares” de abortos en donde quedó demostrado que los médicos, generalmente, firman -en blanco y desconociendo el paciente- los certificados que acreditan la existencia de circunstancias legales que permiten la interrupción del embarazo.

Este hecho evidencia que en España se practica el aborto libre y que las limitaciones que estableció la vigente legislación socialista que lo despenalizó son masivamente incumplidas a través de una burocracia clínica que autoriza el aborto “ex ante” y sin el reconocimiento de la madre ni la valoración de sus circunstancias.

La execrable presencia de un barco que ha practicado varios asesinatos de nonatos en aguas internacionales ha dejado al descubierto la hipocresía política dominante que es capaz de alarmarse –como no puede ser de otra manera- por la presencia del mismo cuando desde el PSOE hasta el PP callan a sabiendas de que en esta país se practica “de facto” el aborto libre desde que Felipe Gonzalez decidió despenalizarlo.

Yo les pregunto a nuestra clase política ¿Qué diferencia hay entre un asesinato de un feto de 22 semanas a otro de menos de 12? ¿Qué diferencia hay entre una interrupción hecha en alta mar a cualquiera de las miles que se hacen en las clínicas de la Comunidad Valenciana o en cualquier lugar de España?

El diagnóstico que ha hecho público el Instituto de Política Familiar (IPF), presentado ante la Unión Europea, indica que cada 25 segundos se produce una interrupción voluntaria del embarazo, siendo España donde más se ha incrementado dicha cifra en los últimos diez años, seguida de Bélgica y Holanda.

Esta labor de paulatina destrucción de la familia se inició en España con la aprobación del PSOE en el año 1985 de la Ley Orgánica 9/1985 de Reforma del Aborto que lo despenalizaba, motivando que a partir de entonces cada día se realicen cerca de 300 abortos, lo que ha hecho que alcancemos una cifra total de 100.000 abortos al año que no varió con la llegada del PP al gobierno central en el año 96 hasta el 2004.

España alcazaba ya en el año 2004 los 85.000 abortos, a lo que si unimos a Francia con 208.759, Reino Unido con 195.483, Italia con 133.000 y Alemania con 128.030, sólo estos cinco países juntos tienen el vergonzoso honor de representar el 75 por ciento de todos los abortos que se producen en la Unión Europa.

El PP tuvo, durante los 8 años de gobierno de Aznar, la oportunidad de modificar la ley del aborto del PSOE y no hizo otra cosa que mantenerla y ampliarla con la legalización de la píldora abortiva del día de después. ¿Cuantos procesamientos se hicieron contra los médicos y clínicas que autorizaban y practicaban irregularmente cualquier tipo de aborto hasta las recientes detenciones de Barcelona? Contados con los dedos de una mano.

Esta triste realidad es la que ha hecho que la legislación haya quedado superada por la gravedad de los acontecimientos, del día a día de una practica ilegal que, ahora, servirá de excusa para que el actual gobierno socialista le dé cobertura con una nueva legislación que se adapte a una demanda social frente a la que nadie ha sido capaz de contraponer argumentos legales y morales, y ofertar alternativas sociales que disuadan a quienes pretenden abortar.

Y todo ello en una Europa que se está convirtiendo en el continente de mayor vejez, donde las personas de mas de 65 años ya superan a los jóvenes menores de 14 y donde cada vez nacen menos niños y se llevan a cabo mas abortos.

Si verdaderamente queremos defender la vida lo primero que tenemos que hacer es luchar contra la mentira dominante y contra el barco de la hipocresía que recala en tantos puertos de la política española mientras esta democracia mediática nos despista dando cuenta de otros pabellones y banderas, también execrables, pero que sólo sirven para solapar la dramática realidad de lo que ocurre tierra adentro.