OPINIO
 

RUS; ¿“GILIPOLLAS” O IMPOSTOR?
 

Manuel Latorre / Alfonso Rus, como buen líder del PP, ha lanzado otro de sus exabruptos valencianistas que después, en el fondo, no se concretan nunca en nada. Son puro humo para que los electores vean en el pepismo el máximo defensor de las esencias valencianas. En esa ocasión ha llamado “gilipollas” a los profesores que están enseñando en las escuelas “aleshores” y “gairebé”, y suponemos que por extensión todas esas formas esotéricas catalanas que infectan la genuina Lengua Valenciana.


Alfonso Rus se olvida de que, siempre según sus propias palabras, el primer “gilipollas” catalanista sería él mismo. En los textos institucionales de libros y folletos, tanto del Ayuntamiento de Xàtiva como de la Diputación él es quien utiliza esas palabras que ahora condena, porque así se las escriben los asesores lingüísticos que él mismo paga y que están en connivencia con los académicos de la lengua que su propio partido ha designado para masacrar el idioma valenciano.


Desde la presidenta Figueres, (a quien nadie podrá arrebatarle ya el título de “guarra” que le otorgó un agudo comentarista de prensa en alusión a la segunda acepción del diccionario), hasta el inefable Ricardo Bellveser que, pese a ser analfabeto de ese idioma y completamente desconocedor del mismo, se está forrando a costa de envenenarlo con sus programas en Canal 9 , se dedican a impulsar esas palabras de “gilipollas” que nos están costando la vida de la Lengua Valenciana. Y usted debería saberlo, señor Rus, puesto que el Instituto Alfonso el Magnánimo depende de la Diputación de Valencia y usted ha nombrado a sus responsables. Este instituto es magnánimo solo para la lengua catalana, y no ha publicado ni un solo libro en idioma valenciano desde que usted asumió la presidencia.


La responsabilidad histórica del señor Rus es tremenda. Usted debería velar por esa lengua valenciana que tanto dice defender a través del presupuesto, procurando que desde Cultura de Diputación se apoyara el valenciano auténtico. Pero no lo hace. Lo abandona totalmente y sólo lo utiliza cuando le interesa como retórica barata. Que bonito es insultar a los otros llamándoles “gilipollas”, cuando el primer impulsor del “gilipollismo” es uno mismo. No le creemos tan tonto como para hacer esto sin enterarse, lo que agrava la situación por su mala intención.


O un “gilipollas” o un “impostor”, entre estas dos opciones está lo que usted puede ser. “Gilipollas” porque usa y deja usar ese engendro antivalenciano en las instituciones de las que es responsable. “Impostor” si tiene plena conciencia de lo que está haciendo. La responsabilidad histórica del PP valenciano, dependiente en este campo del PP de Madrid, que a su vez depende miserablemente de las minorías catalanas en el Congreso, es tremenda. Por culpa de estas “gilipolleces” los valencianos nos vamos a quedar sin el idioma latino más antiguo y prestigioso de la península.


Ojala usted señor Rus, ahora que es abuelo y su sangre valenciana se proyecta en el futuro, recapacitara sobre el terrible genocidio que se está forjando en contra de la civilización valenciana. Ojala llegue usted a su casa esta noche y mire a los ojos de su nieto y se convenza de que el mejor legado que le puede dejar es una cultura valenciana auténtica, libre de manipulaciones interesadas. Ojala un día ese niño pueda mirar atrás y pensar que su abuelo defendió lo valenciano con energía y dinamismo, como tantas otras cosas que hizo por Valencia. Ojala de las palabras pasemos a los hechos y los valencianos demostremos de una vez que si “som dignes de ser valencians”.


Manuel Latorre Castillo
Presidente Grup d’Acció Valencianista.