Baltasar
Bueno / Han
tenido que ser unas denuncias tontas hechas en Madrid para que
se destapara en Valencia la olla de la corrupción y los
truenos.
Así de inútil, cobarde, timorata y vaga es la
oposición que tiene en frente el partido dedicado a cargarse,
comprar o alquilar el valencianismo, y por lo que intuye a hacer
pingües a costa de los bolsillos de los ciudadanos.
Igual el juez Garzón, que suele echarle huevos al asunto,
esta vez la de por hacer una buena instrucción y nos
enteramos de los negocios que están haciendo políticos
y desvergonzados empresarios.
Desde hace días, el diario Levante-El Mercantil Valenciano,
el único que no controla afortunadamente el PP, - los
periódicos subvencionados y Canal 9 no saben, ni quieren
enterarse- está ilustrando al personal de suculentas
informaciones sobre los grandes negocios que empresarios afines
al PP están haciendo, embolsándose desorbitadas
cantidades de dinero público con múltiples negocietes
de toda índole que se les ponga a tiro, desde lo urbanístico
a las grandes fiestorras a las que tan aficionados son Camps,
ZuperRambla y Zupercozta.
Pepiño Blanco –no yo- ha dicho que esta trama que
está levantando Garzón ahora y en la que está
apareciendo una empresa favorecida por Camps con sus concesiones
–debe ser por la confianza depositada en ella- se va a
convertir en un vendaval que arrastrará al PP, de Madrid,
Valencia y donde hayan operado los señores detenidos
por Garzón.
Todo el mundo en España tiene derecho a la presunción
de inocencia. Y que es la Justicia la que ha de decir la última
palabra. Pero esta destapa de olla de Garz´´on pinta
a que algo huele fuertemente a podrido, aunque de ello aquía
ya se olía hace tiempo algo.
En el culebrón aventado por la prensa libre e independiente,
los no genuflexos ante Camps, aparece un empresario de Valladolid
a quien el PP de Valencia le otorgó 13 licencias para
emitir en televisión digital en la Comunidad Valenciana.
Garzón quiere saber también detalles de esa historia.
Aquí nadie entendía cómo Camps entregaba
13 licencias de TDT a un señor de Valladolid sin ninguna
relación patria con Valencia. Lo lógico es que
se las hubiera dado a las empresas valencianas que concurrieron
y pasaron la mano por la pared. Camps no le dio una sola, sino
13. ¿Por qué? That is the question.
Esto es lo que debería haber averiguado la oposición,
el PSOE sobre todo, pero ya se sabe, son malos y vagos de solemnidad,
una panda de inútiles políticos que no sirven
ni para tacos de escopeta. Ahora han tenido que pasar la vergüenza
de que sea Madrid quien les destape el merder y les obligue
a trabajar un poco forzados por la situación. Pero no
harán nada, tranquilos, son mansos consumados, calderilla.
En los próximos días podrán conocer algunas
claves de la política que se ha llevado en esta tierra
en los últimos años en materia de planes urbanísticos,
contratas millonarias de obras públicas, concesiones
de servicios, etc… y si hay suerte sabremos quienes se
han hecho de oro. Ya se sabe que hay antecedentes de hecho en
esta materia por la famosa frase de un alto cargo provincial
del PP de Valencia en la época de Zaplana: “Estoy
en política para forrarme”.(Búsquenla en
Internet y refrescarán la memoria). Y no cejan en el
empeño.