Eduardo
García Serrano/ Gracias a la Madre Maravillas
de Jesús he hallado la paz y gracias a Pepe Bono, presidente
del Congreso de los Diputados, he encontrado certezas. Pocas
veces la verdad se hace evidente a nuestros ojos y cuando eso
ocurre entendemos con plenitud que, por ejemplo, la Madre Maravillas,
perseguida a muerte por el Frente Popular, hizo más por
los pobres y los desheredados, por los humildes y los menesterosos,
que los socialistas y su UGT a lo largo de sus ciento y pico
años de ‘honradez’.
Hágase la luz. Y la luz se ha hecho gracias al innecesario
bodevil sobre la placa de quita y pon en el Congreso a la Madre
Maravillas de Jesús. Iniciativa encabezada por el esclavo
aguador del PP, o sea de Poncio Pilatos, un tal Jorge Fernández
Díaz quien al final se asustó y reculó
cuando cantó el gallo del PSOE y acabó lavándose
las manos y la conciencia donde todos los cobardes hacen sus
abluciones desde hace más de dos mil años: en
la jofaina de Pilatos.
Jorge Fernández Díaz ignora, y por eso es diputado
del PP, o sea de Poncio Pilatos, que no hay dignidad en la resignación,
sólo importancia. Ignora Jorge Fernández Díaz
que la dignidad está en recorrer el camino, todo el camino,
aferrado a tus principios y a tus valores y que cuando renuncias
a ellos o los traicionas estás muerto, tal y como nos
enseñó la Madre Maravillas del periodismo, Oriana
Falacci.
Hágase la luz. Y la luz se ha hecho iluminando una certeza,
que hasta ahora era sólo una sospecha, en las palabras
de José Bono sobre el encaste genético y el linaje
maternofilial del PSOE, su propio partido nutricio del que Bono
asegura que está lleno de “hijos de puta”.
No sabía yo que Bono pudiera ser tan poético en
la definición de sus propios compañeros, pero
si él lo dice no seré yo el que lo ponga en duda.
Pepe Bono, como buen cateto, de Armani pero buen cateto, es
muy refranero, por eso debería saber que de lo contado
como el lobo y que la gente es muy receptivaa a la malediciencia;
en este caso a su maledicencia sobre “lo hijoputas que
son los socialistas” que votaron en contra de la placa
en honor de la Madre Maravillas de Jesús.
Las palabras de Bono han traspasado todas las fronteras de lo
dicho hasta el momento, y ya no pueden ser retiradas. Y lo cierto
es que, ante lo lacerante de la verdad expresada por el presidente
del Congreso, nadie sabe qué hacer con la clamorosa estela
de silencio que sus palabras han dejado. Yo sí sé
qué hacer: utilizar la falsa ignorancia del método
interrogatívo de Sócrates para enunciar una verdad
determinada, y como es más fácil ignorar una pregunta
oblicua que una directa y dando por sentado que preguntar no
es ofender:
-Bono, ¿pero es que hay alguien en el PSOE que no sea
un “hijo de puta”?