OPINIO
 

EL MILENARIO DEL REINO DE VALENCIA
 

Juan García Sentandreu/ El 12 de febrero de 2009 se cumplen nada más y nada menos que mil años de la fundación del Reino de Valencia. Ninguna institución pública se ha preocupado del acontecimiento, que ha sido solapado por la insidiosa campaña de la Generalidad que ha gastado miles de euros en recordarnos el 800 aniversario del nacimiento del rey don Jaime de Aragón.

La tesis pancatalanista que viene intentado imponerse en la sociedad valenciana desde mediados de los años sesenta del siglo pasado es muy clara en este sentido: Todo se lo debemos en Valencia a los invasores supuestamente catalanes que llegaron en 1238. El rey don Jaime, nunca considerado aragonés sino solamente catalán, trajo la lengua, la cultura y hasta la bandera. Aunque se haya demostrado hasta la saciedad que el “penó de la conquesta” es una falsificación del siglo XIV. Aunque no hayan demostrado, como el recordado erudito Vicente Giner Boira, que el rey don Jaime no podía traer el catalán en 1238 porque el catalán ni siquiera existía. Aunque todo ese montaje pseudos-cultural sea indigerible por todos los lados.

Pero la realidad es muy tozuda, y cualquier documento que consultemos de antes de 1238 nos demuestra que el Reino de Valencia ya existía antes de Jaime I. Tanto en árabe, como en latín, como en la lengua romance, la expresión “Reino de Valencia” era real y conocida de todos. Por ello es de agradecer que la “Comisión del Milenario del Reino de Valencia” haya rastreado el origen del Reino hasta la primera fecha conocida, expuesta por el historiador Aben Al Abar en el siglo XIII. El Reino de Valencia nació el 12 de febrero de 1009 cuando el general Mubarak se proclamó rey, frente al desorden que existía en Córdoba tras la muerte del califa Hixem II sin sucesor.

Esta realidad no era discutida ni por los cristianos que conquistaron Valencia en 1238. El historiador Pere Antonio Beuter, en su “Crónica de España y del Reino de Valencia”, explica detalladamente que el reino valenciano lo fundaron los musulmanes, y no los cristianos. Concretamente Beuter afirma que “Este fue el principio del Reino de Valencia y del título de Reino, que hasta entonces no había tenido Valencia desde su fundación en tiempo de los griegos y los romanos”.

Beuter, un valenciano cristiano del Siglo de Oro, no tenía ningún empacho en reconocer, en primer lugar, nuestras raíces prehistóricas y clásicas. Después, además, reconoce que el título del Reino de Valencia proviene de las dinastías musulmanas, y no de las cristianas.

En el contexto internacional puede causar una cierta confusión reivindicar estos comienzos musulmanes, y puede llevarnos a error. Los valencianos se sentían valencianos, fuera cual fuera su religión, y desde tiempos de Teodomiro de Orihuela la convivencia se aceptaba sin problemas. El Califato de Córdoba y los reinos taifas, sin duda, son una muestra vibrante del carácter hispánico de estos ciudadanos.

Los reyes musulmanes de Valencia, pese a sus creencias islámicas, no se dejan colonizar por los invasores de su misma religión. La gran gesta de los reyes de taifa es defender el territorio peninsular en contra de los invasores almorávides – argelinos – y después contra los almohades – marroquíes-. Al reconocer la labor de esos reyes no estamos defendiendo un imperialismo islámico que todavía hoy pretende tener vigencia, sino todo lo contrario. Estos monarcas constituyeron el “preforalismo” valenciano que después se concretaría en los Fueros de la presencia cristiana.

El Reino de Valencia desde 1009 hasta 1238 es la demostración palpable de que Valencia quería ser Valencia, y que no quería depender de África para nada. Ese sentimiento de Valencianidad que ya venía de lejos se fue acrecentando con los musulmanes que vivieron al lado de nuestros mozárabes, y por ello cuando Jaime I llegó a estas tierras no tuvo más remedio que reconocer la realidad existente: un Reino de Valencia esplendoroso. ¡Qué lastima que los políticos de ahora, mil años después, se avergüencen y renieguen de esta substantividad histórica que es nuestra razón de ser!