OPINIO
 
Donde habitan los silencios, donde ya no queda nada
 
 

Juan García Sentandreu/ España se debate hoy entre la rabia contenida y el profundo dolor que causa a la sociedad un atentado terrorista. La muerte de un empresario o un soldado son igualmente execrables y nos obligan a la misma condena.

Mientras la clase política se concentra en la puerta de los ayuntamientos para dejar contancia de su silencio yo no me puedo sustraer a entonar un grito de protesta. Consciente de que el discurso dominante nos ha impuesto en estas circunstancias el silencio como respeto yo creo que con nuestro silencio no conseguimos nada. Absolutamente nada. Es un testimonio silente mas de la enfermedad que padece nuestra sociedad y toda la nación. España está enferma. Profundamente enferma. Somos la misma nación que en los umbrales de la pérdida de su imperio jugaba como juega al mus mientras se desmorona el edificio político de una civilización socavada en sus cimientos por la cultura de la muerte frente a la de la vida, la de la violencia sobre la razón y la de la demogogia frente al derecho y la ley.

Los nacionalismos nacidos a finales del XIX siguen vivos y su discurso identitario sin base racional sigue rugiendo a los sones del tam tam tribal y las detonaciones de las parabelum, mientras los falsos "gudaris" pasan por libertadores cuando no son otra cosa que la constatación firme del fracaso del estado de derecho y el secuestro de la libertad colectiva.

El nacionalismo sustentado sobre los sueños románticos sin una base histórica y racional no deja de ser mas que la expresión del embrutecimiento político de los pueblos, expresión de su odio colectivo, y donde la libertad es patrimonio de la fuerza y no producto del imperio de la ley y del respeto mútuo.

Por ello, a esta sociedad enferma hay que empezarle ya, sin esper alguna, a suministrale a capazos dosis de valor cívico para erradicar los complejos y el miedo a la ideología totalitaria del nacionalismo sin base histórica y que antepone los sentimientos tribales al derecho colectivo. Porque la libertad no es sólo un derecho sino un deber que tenemos que ejercer con legitimidad los responsables políticos para impedir que ningún sentimiento que tenga una légitima razón se nos imponga individual o colectivamente por medio de la violencia o la muerte.

La negativa a ilegalizar las fuerzas políticas del nacionalismo vasco son expresión de la enfermedad que padece nuestro sistema y la debilidad de las convicciones sobre las que trabajan los partidos hegemónicos.

La libertad, la dignidad y la integridad de la persona son valores absolutos que exigen su defensa sin cuartel, a cara descubierta, con valor y convicción y mientras nuestra clase política se limite exclusivamente a los respetuosos silencios poco haremos por preservarlos.

Al nacionalismo criminal no sólo hay que combatirlo con medidas policiales y judiciales sino tambien con medidas políticas que afecten a una verdadera educación para una ciudadanía que ha de saber de su mentira.

Por ello, en Coalicio Valenciana, frente al nacionalismo esencialista que se sustenta en rancias reivindicaciones étnicas y viejos mitos románticos para subvertir y violentar la historia y el derecho, proponemos un foralismo constitucional capaz de aportar propuestas racionales sustentadas en la verdad histórica y el la preminencia de la ley y el estado de derecho como protector de los principios constitucionales y de los valores morales de nuestra tradición y civilización.

La foralidad es la expresión de una incontestable realidad histórica con un valor racional derivado de su naturaleja juridica. La foralidad es historia, tradición y ley. El nacionalismo no sólo manipula el pasado de los pueblos sino que carece de legitimidad legal. Por ello recurre a la violencia.

Fente a la violencia hay que armarse de valor y emprender esos dos grandes retos que son la reforma educativa tendente a erradicar la mentira política y la reforma legal que nos permita condenar a cadena perpétua a los terroristas. Sin escrúpulos, sin complejos y sin miedo.

Solo así conseguiremos sanar al enfermo e impedir que la nación se convierta en un páramo donde impere le ley de la selva y donde sólo habiten los silencios y donde ya no quede nada.

Juan García Sentandreu
President Foral de Coalicio Valenciana