A los hombres y mujeres de Valencia (políticos o no)
para los que uno de sus mayores afanes es el progreso y engrandecimiento
del Reino de Valencia, nos trae a maltraer las triquiñuelas
y los “donde dije digo, digo Diego” de los altos
políticos ( altos por el lugar que ocupan ) acerca del
Tren de Alta Velocidad y de la tan llevada y nunca traída
agua del Ebro.
Éstos días, viendo en la televisión a los
líderes del P. P. con tanto énfasis prometer agua
para Valencia y Murcia y hacer suya la solidaridad, uno no sabe
bien, si cambiar de canal, si reír o si proferir insultos
por tan enorme descaro. Es mayúsculo el insulto a la
inteligencia de los valencianos, el hecho de querer hacernos
creer que están dispuestos a llevar a cabo tal hazaña,
cuando todos sabemos que si subieran al poder, los dirigentes
catalanes los tendrían cogidos por . . . “salva
sea la parte”. Y eso sin contar con que, cuando pudieron
intentarlo, prefirieron dejar a Valencia “en seco”
con tal de congraciarse con otras regiones.
Cierto es, que los que nos quejamos al Gobierno Central y a
sus escuderos de las instituciones valencianas por un agravio
comparativo tan grande, tenemos para hacerlo las razones ya
dichas, amén de ese desmedido afán que tienen
los del norte de absorber nuestra cultura, muy propio de sus
raíces fenicias. Pero hay otra razón de mucho
calado, que quizá por estar tan cerca no lo vemos.
Se trata del PUERTO AUTÓNOMO DE VALENCIA. Desde hace
décadas, van como lobos tras él, para desbancarlo
de su supremacía mediterránea; supremacía
que a nadie se le ha ido a usurpar, ni a mendigar, ni a presionar
con pactos de gobierno, como hacen de un modo vergonzante los
vecinos del norte, sino que se ha logrado por méritos
propios a base de esfuerzo y honradez en el trabajo; y cualquier
traba puede ser válida para estos señores, con
tal de socavar y mermar las posibilidades de nuestro puerto
y con él las de nuestra región. En la cadena de
esas trabas que los gobiernos de nuestra España facilitan
a los del condado, está sin duda el retraso ( cuanto
más mejor ) de la llegada del T. A. V., que parece que
les trae más cuenta que pase por la Alcarria que por
Valencia.
Si las tres provincias que conforman el Reino de Valencia, históricamente
han venido aportando el mayor porcentaje de riqueza al País
y ahora los P. P. y P. S. O. E. quieren matar la gallina de
los huevos de oro, solo puede deberse a que son tontos de capirote
o a que, con tal de aferrarse a la poltrona están dispuestos
a pactar con el diablo; y con él pactarán porque,
de no ser así no podrán gobernar.
Al margen de anticuadas y trasnochadas expresiones como “derechas”
o “izquierdas”, éstas son las cuestiones
en que los ciudadanos valencianos debemos fijarnos a la hora
de acudir a las urnas, y votar a un partido que dependa únicamente
de los valencianos, si realmente lo que queremos, es que nuestra
región y con ella nosotros, no acabe arruinada por unos
políticos cuyos principales intereses son los de su partido.