Si
ya en el año 2004 cuando fue redactada, personajes tan
poco “sospechosos” como el sociólogo Amando
de Miguel, denunciaron públicamente el riesgo de que
una ley que como esta se saltaba a la torera el principio constitucional
de presunción de inocencia, corría el riesgo de
acabar convirtiéndose en un arma arrojadiza en manos
de mujeres sin escrúpulos que la podrían utilizar
en beneficio propio ó simplemente en perjuicio de sus
parejas.
Hoy, casi cuatro años después de su entrada en
vigor ( 28 de Diciembre de 2004) la realidad a venido a darle
la razón. Mientras el número de agresiones continua
estable, o incluso aumenta, la cantidad de denuncias falsas
y malintencionadas se ha convertido en un autentico quebradero
de cabeza para una Administración de Justicia ya de por
si demasiado saturada. Claro que tampoco se podía esperar
otra cosa de una ley que deja impune a las denunciantes falsas,
mientras castiga automáticamente y sin necesidad de pruebas
al denunciado. Porque sepa usted que si al terminar de leer
este articulo a su mujer se le ocurre denunciarle por una supuesta
agresión, la maquinaria de la discriminación positiva
se pondrá inmediatamente en marcha. A usted le detendrán,
esposaran y retendrán en un calabozo, a veces hasta 24horas,
sin necesidad de prueba alguna en su contra. Y si al día
siguiente, como ocurre en la mayoría de los casos, es
usted puesto en libertad sin cargos no espere ningún
tipo de aclaración ni de disculpas.
¿Que pasaría si una ley reconociese el derecho
de los comerciantes a denunciar a un cliente que entrase en
su tienda, simplemente por ser sospechoso de pertenecer a una
determinada etnia (gitano, rumano árabe, sudamericano,
etc) y sin más pruebas ni indicios que el color de su
piel se le pudiese detener preventivamente?. Pues que todos
pondríamos el grito en el cielo y haríamos todo
lo posible por que se derogase una ley xenofova, racista, anticonstitucional
y todo lo que a usted se le pueda ocurrir. ¿Y, salvando
las distancias, no es esto exactamente lo que se esta haciendo
con los hombres amparados por la Ley de Violencia de Genero?.
Recientemente otro personaje nada “sospechoso”,
Alfonso Guerra, decía que le parecía injusto e
inconstitucional (algo sabrá él de esto ya que
fue uno de los padres de la Constitución de 1977) que
un hombre pudiese acabar esposado simplemente por la acusación
de una mujer. Se le olvido decir que además de esposado
en mitad de la vía publica, su foto podrá aparecer
al día siguiente en primera pagina de cuantos medios
de comunicación deseen apuntarse al linchamiento público,
sin necesidad de taparle la cara ó añadir “presunto”
a la noticia (cosas ambas que si se hacen con pederastras, violadores
y asesinos confesos).
Sin entrar en las frías estadísticas y a simple
vista parece claro que esta es una ley que ha creado más
problemas que ha evitado (por desgracia día si y día
no se siguen asesinando a mujeres en España), legitimando
a sinvergüenzas, estafadoras y manipuladoras a utilizarla
en su propio beneficio personal. Dótenla de una vez de
contenido constitucional y de las mínimas garantías
procesales ó derogenla de una vez y para siempre.