OPINIO
 

Más aborto
 

Manuel Latorre / La verdad es que resultaba casi imposible mirar hacía otro lado ante la gran polvareda desatada por el anuncio de que el proyecto de la nueva ley del aborto estará en el Congreso antes del fin del primer semestre de 2009. O lo que es lo mismo, que salvo sorpresa mayúscula, antes de que termine el año y 23 después de que se aprobase la actual Ley del Aborto, los españoles tendremos una nueva ley que regule la interrupción voluntaria del embarazo. El anuncio de la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, no ha dejado indiferente a casi nadie.

Lo primero que debería preguntarse cualquiera que decida bajar a la arena de esta polémica, tal y como me dispongo a hacer yo, es sobre la necesidad real de ampliar la actual Ley del Aborto. Porque lo que nadie que se haya leído por encima el borrador podrá negar, es que este representa una ampliación en toda regla del aborto en España. A partir de que dicha ley entre en vigor, abortar en nuestro país será más fácil, en tiempo y forma, que hasta ahora. Dado que España no se encontraba, ni mucho menos, a la cola de Europa, en cuanto a leyes abortivas se refiere, donde la mayoría de países tienen el limite fijado para poder abortar en 12 semanas ( Alemania, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia ), y tan solo Chipre ( con 28 semanas), junto al Reino Unido (con 24 semanas) nos superan en permisividad. Sin llegar al extremo de Malta, único país europeo donde el aborto esta prohibido,¿Era entonces necesario una ampliación de la Ley del Aborto en España que nos llevase a las 22 semanas? ¿O tal y como sugieren desde distintos medios, se trataría más bien de una medida puramente electoralista que actuaría como cortina de humo ante la grave situación económica?.

Lo que se mire como se mire no parece muy de recibo, es el hecho de que una ley de este tipo haya sido redactada desde el Ministerio de Igualdad y no desde el de Sanidad. Algo perfectamente exigible dadas las más que evidentes connotaciones sanitarias que cualquier interrupción de un embarazo (sea en la semana que sea) conlleva. El gobierno, al hacerlo bajo el paraguas feminista de la ministra Bibiana Aído, parece querer mandarnos el mensaje de que esta ley es más una cuestión de progresismo mal entendido que de salud ( la de la madre y la del nasciturus). Y, precisamente esta puede ser la clave para entender otros muchos despropósitos que, si el Parlamento y el Senado no lo impiden, marcaran la nueva Ley del Aborto.

Despropósitos tan evidentes como el de que una joven de tan solo 16 años pueda decidir libremente y sin el consentimiento de los padres, abortar. ¿Como se explica que alguien que aun no es suficientemente responsable como para poder votar, lo sea para abortar?. ¿No tienen derecho los padres, que hasta los 18 años son los responsables legales de esa menor, a estar informados en todo momento de la situación y los riesgos a los que su hija se va a ver sometida?. De no subirse la edad mínima a los 18 años terminaremos por convertir esta ley en un nuevo coladero donde los jóvenes busquen solucionar sin dar explicaciones a nadie, sus excesos del fin de semana (tal y como ya ocurrió con la “píldora del día después”). Alguien debería explicarles a estas muchachas de 16 años (o incluso menos, ya que existe una propuesta para que las niñas, a partir de los ¡12 años¡ deban ser escuchadas y tenidas en cuenta a la hora de abortar ), que de lo que estamos hablando es de eliminar una vida en potencia, algo lo suficientemente serio como para que todos nos paremos a reflexionar sobre ello unos minutos.

El mismo despropósito me parece, el hecho de que no exista plazo limite para la practica del eufemísticamente llamado “aborto eugenésico”. Es decir que se permita abortar en cualquier momento en que sea detectada una malformación física o psíquica. El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad, considera que esto, además de ser una clara discriminación para los discapacitados, es contrario a la Convención de la ONU sobre Derechos de las Personas con Discapacidad. La verdad es que da escalofríos pensar que pasaría con la nueva ley en vigor si una madre descubre que en la semana 30 de embarazo (por ejemplo) que su hijo padece Síndrome de Down, una malformación en una pierna o un retraso auditivo grave, y que no esta preparada para llevarlo adelante. ¿No se asemeja peligrosamente este tipo de situaciones a pesadillas de limpieza étnica y de pureza de raza que todos creíamos ya olvidadas?. Tal y como dice Ana Pelaez, Portavoz de la ONU para la Discapacidad: “Que piensen bien cuantas semanas quieren y que lo hagan, pero que no saquen la discapacidad y digan: Si tiene discapacidad, en cualquier momento, por la puerta rápida”.

Como se vera muchas y fundamentadas son las razones para oponerse a esta nueva Ley del Aborto. Todo esto sin entrar en el eterno debate moral para dilucidar en que momento exacto de la gestación se puede comenzar a considerar al feto como a un ser vivo. Y las consecuentes connotaciones éticas que este debate acarrea irremisiblemente. ¿Se puede considerar al aborto como una modalidad de asesinato encubierto?. Evidentemente es este un debate mucho más profundo en el que no vamos a entrar ahora. Simplemente diré, a modo de epilogo, que religiones tan poco sospechosas de connivencia con la moral católica, como son la budista y la hinduista, comienzan a contar la edad del individuo, no desde el momento de su nacimiento, si no desde el mismo momento de su concepción. Reflexione cada cual al respecto y que sea su propia conciencia la que dicte sentencia.


Manuel Latorre Castillo
Vicepresidente de Coalicio Valenciana