OPINIO
 
EL PATRIOTISMO DEL PP
 
José Manuel Bou Blanc
Consell Foral de Coalicio Valenciana

 

En las últimas semanas parece haber una rebelión en el seno del PP contra Mariano Rajoy instigada por determinados medios de comunicación con motivo de la renovación humana e ideológica del partido. Entre otras cosas se le reprocha a Rajoy que pretenda “aproximarse” a los nacionalistas, traicionando el tradicional ideario del PP de defensa de la unidad de España. Muchos simpatizantes populares afirman, coreando a cierto periodista “estrella”, que Mariano Rajoy les ha engañado. Pero, ¿verdaderamente Rajoy ha hecho algo tan extraordinario? ¿O sus acciones responden al “modus operandi” habitual del PP? Analicemos la relación del Partido con el patriotismo a lo largo de su historia para responder a estas preguntas.

 

Cuando Fraga fundó AP, el españolismo era uno de sus argumentos principales (tanto que se bromeaba con los tirantes de Fraga, suponiéndolos de los colores de la bandera de España). Cuando Aznar llegó al poder en su partido, en pleno "viaje al centro", se dio un baño de autonomismo al insinuar que no le importaría un gobierno de coalición con CIU en que Pujol fuera presidente del gobierno español. Paralelamente Fraga en Galicia "evolucionaba" hacia un nacionalismo gallego y se desmarcaba con el proyecto de "Administración única" dudosamente constitucional.

El PSOE poco después, volvió a ganar las elecciones, si bien con una ventaja escasa, y se apoyó en CIU y el PNV para gobernar. El blanco de las críticas del PP dejó de ser Felipe González para ser los nacionalistas, Aznar terminaba todos sus mítines con el grito de: " ¡Viva España! " mientras exhibía banderas nacionales y Fraga denunció, por inconstitucional, la cesión del 15% de IRPF a las autonomías. Pero resulta que es entonces el PP el que gana las elecciones con mayoría simple y necesita a los nacionalistas para gobernar. Aznar corre a esconder las banderas de España y afirma que habla catalán en la intimidad ¿ ? Debe ser el primer castellano leonés que lo hace. El PP pacta con CIU y PNV, cede no el 15%, sino el 30% del IRPF a las CCAA y Fraga retira su recurso de inconstitucionalidad. De nuevo el PP parece renunciar al "españolismo".

Cuatro años más tarde el PP gana las elecciones con mayoría absoluta, rompe con el PNV y sufre un gran desgaste con el naufragio del Prestige y con la guerra de Irak. El PSOE amenaza con arrebatarle el poder y Aznar aprovechando los pactos de Maragall con ERC (por lo demás vergonzosos) vuelve a "españolizarse". El Ministro de Defensa ondea gigantescas banderas españolas al viento y el PP vuelve a presentarse como baluarte de la unidad de España. Eso no impide que el PSOE gane las elecciones aprovechando la sangrienta carambola del 11 de Marzo. A partir de ahí el PP pasa a tener una actitud ambivalente denunciando “que se rompe España” ante el Estatuto catalán (por lo demás, una norma demencial), pero apoyando estatutos como el valenciano, que niega que el castellano sea lengua propia de los valencianos, el andaluz, que afirma que Andalucía es una nación, o el aragonés, que nos niega el agua a los valencianos. En las pasadas elecciones fue la falta de coherencia del PP en su "patriotismo" o en su mensaje "españolista" el que le impidió "rematar" a un PSOE en manos del separatismo radical. Las acusaciones de ZP al PP de utilizar la "unidad de España" y el "modelo de Estado" de modo electoralista convencieron a muchos ciudadanos de izquierdas que si bien rechazaban el nacionalismo no creyeron en la "sinceridad" de las críticas del PP a este respecto. No podemos olvidar a Zapatero en el debate recordarle a Rajoy cuando “se hablaba catalán en la intimidad por Génova” o verle comparar el Estatuto catalán al andaluz.

Parece obvio que Rajoy solo esta haciendo lo que hizo Aznar antes (aunque este ahora se lo reproche) y que para los valencianos, una formación de nueva aparición como Coalición Valenciana es mayor garantía, no sólo de los intereses valencianos, sino también del modelo de Estado, del respeto a la Constitución y de la unidad de España que el propio PP, y ello sin sospechas de centralismo, por su propio ámbito de actuación autonómico y su defensa del foralismo constitucional, ni de excesos nacionalistas por su firme vocación de hacer frente a quienes como ZP, Maragall o Carod Rovira ponen en peligro la solidaridad entre los españoles con proyectos separatistas como la Euroregión, reedición con otro nombre, según confiesa el propio Rovira, de "els països catalans".