Cuando
Fraga fundó AP, el españolismo era uno de sus
argumentos principales (tanto que se bromeaba con los tirantes
de Fraga, suponiéndolos de los colores de la bandera
de España). Cuando Aznar llegó al poder en su
partido, en pleno "viaje al centro", se dio un baño
de autonomismo al insinuar que no le importaría un gobierno
de coalición con CIU en que Pujol fuera presidente del
gobierno español. Paralelamente Fraga en Galicia "evolucionaba"
hacia un nacionalismo gallego y se desmarcaba con el proyecto
de "Administración única" dudosamente
constitucional.
El PSOE poco después, volvió a ganar las elecciones,
si bien con una ventaja escasa, y se apoyó en CIU y el
PNV para gobernar. El blanco de las críticas del PP dejó
de ser Felipe González para ser los nacionalistas, Aznar
terminaba todos sus mítines con el grito de: " ¡Viva
España! " mientras exhibía banderas nacionales
y Fraga denunció, por inconstitucional, la cesión
del 15% de IRPF a las autonomías. Pero resulta que es
entonces el PP el que gana las elecciones con mayoría
simple y necesita a los nacionalistas para gobernar. Aznar corre
a esconder las banderas de España y afirma que habla
catalán en la intimidad ¿ ? Debe ser el primer
castellano leonés que lo hace. El PP pacta con CIU y
PNV, cede no el 15%, sino el 30% del IRPF a las CCAA y Fraga
retira su recurso de inconstitucionalidad. De nuevo el PP parece
renunciar al "españolismo".
Cuatro años más tarde el PP gana las elecciones
con mayoría absoluta, rompe con el PNV y sufre un gran
desgaste con el naufragio del Prestige y con la guerra de Irak.
El PSOE amenaza con arrebatarle el poder y Aznar aprovechando
los pactos de Maragall con ERC (por lo demás vergonzosos)
vuelve a "españolizarse". El Ministro de Defensa
ondea gigantescas banderas españolas al viento y el PP
vuelve a presentarse como baluarte de la unidad de España.
Eso no impide que el PSOE gane las elecciones aprovechando la
sangrienta carambola del 11 de Marzo. A partir de ahí
el PP pasa a tener una actitud ambivalente denunciando “que
se rompe España” ante el Estatuto catalán
(por lo demás, una norma demencial), pero apoyando estatutos
como el valenciano, que niega que el castellano sea lengua propia
de los valencianos, el andaluz, que afirma que Andalucía
es una nación, o el aragonés, que nos niega el
agua a los valencianos. En las pasadas elecciones fue la falta
de coherencia del PP en su "patriotismo" o en su mensaje
"españolista" el que le impidió "rematar"
a un PSOE en manos del separatismo radical. Las acusaciones
de ZP al PP de utilizar la "unidad de España"
y el "modelo de Estado" de modo electoralista convencieron
a muchos ciudadanos de izquierdas que si bien rechazaban el
nacionalismo no creyeron en la "sinceridad" de las
críticas del PP a este respecto. No podemos olvidar a
Zapatero en el debate recordarle a Rajoy cuando “se hablaba
catalán en la intimidad por Génova” o verle
comparar el Estatuto catalán al andaluz.
Parece obvio que Rajoy solo esta haciendo lo que hizo Aznar
antes (aunque este ahora se lo reproche) y que para los valencianos,
una formación de nueva aparición como Coalición
Valenciana es mayor garantía, no sólo de los intereses
valencianos, sino también del modelo de Estado, del respeto
a la Constitución y de la unidad de España que
el propio PP, y ello sin sospechas de centralismo, por su propio
ámbito de actuación autonómico y su defensa
del foralismo constitucional, ni de excesos nacionalistas por
su firme vocación de hacer frente a quienes como ZP,
Maragall o Carod Rovira ponen en peligro la solidaridad entre
los españoles con proyectos separatistas como la Euroregión,
reedición con otro nombre, según confiesa el propio
Rovira, de "els països catalans".