OPINIO
 

Vent de Garbi

 
El sastre y las preocupaciones de Camps
 

Baltasar Bueno / “Francisco Camps telefoneó hasta ocho veces a su sastre habitual en Madrid, que trabajó para la firma Milano, mientras éste prestaba declaración ante el juez Baltasar Garzón para aclarar la presunta vinculación del presidente de la Generalitat valenciana con la trama de corrupción que dirigía Francisco Correa. En una de las grabaciones que figuran en el sumario judicial, la empresaria Isabel Jordán -detenida el pasado día 6 y puesta en libertad, aunque imputada- asegura que abonó "una factura de 30.000 euros de una tienda que se llama Milano para pagarle los trajes al presidente Camps".

La noticia es no es mía, Dios me guarde, sino que aparece destacadita en el diario electrónico “El Confidencial (no confundir con El Confidencial Digital, please), edición del jueves 26 de febrero y puede dar una idea de por dónde andan las aguas que anegan a algunos caballeros del PP valenciano, pues si de ser cierto lo poco que está surgiendo de estos barrizales, Dios no lo quiera por el bien de la democracia, a más de uno le va a dar un soponcio de padre y señor mío.

Esperemos que no sea así, aunque del PP yo ya, después de unos cuantos años de vuelo por estas marismas, yo ya me lo creo todo y no me asusta nada de lo que me cuenten, sobre todo en materia de dejar sin sangre y respiro al valencianismo y a lo valenciano, a la Lengua Valenciana, cosas en las que sí son unos consumados maestros y artistas.

Ustedes presten atención a todo lo que el PP oficial está haciendo en materia cultural. Ahora, por citar un pequeño detalle, el comisario político de Camps es un catalanista hecho y derecho, Mira, quien le ha llevado y dirigido la exposición del Toisón de Oro y últimamente el Any Jaume I, a cambio de una pasta gansa.

Echen un vistazo a sus más dignos representantes en la AVL, entre ellos al último que ha enviado a dicho pesebre a defender la valencianidad de la lengua, Ricardo Bellveser, y que lo mantiene en un programa cultural en Punt 2 destrozando la Lengua Valenciana con cu catalán castellanizado chapurreado, lleno de espardenyes. Eso por no recordarles a los que hasta que ingresaron en el negocio eran académicos valencianistas y de la noche a la mañana cambiaron de chaqueta y etiqueta por un suculento sueldo público.

Miren quienes controlan las escuelas, los Institutos, las Universidades, toda la cultura oficial en gobierno del PP. Todos son catalanistas, en ellos confían y a ellos enriquecen, si no que se lo cuenten a la editorial Bromera, que tiene motivos de agradecimiento de sobra para hacerle un monumento a Camps y al PP en Alzira, por la marcha que le dan los populares a la cosa.

Los del PP, Camps sobre todo, aunque se suban a una silla y juren por sus muertos que son valencianistas, no se lo creen ni ellos. Por sus obras les conoceréis, dice la sabia máxima evangélica.