OPINIO
 

 
Jesuitas y Pérez Casado
 

Baltasar Bueno / La noticia de que el propietario del solar de Jesuitas podía levantar allí su ansiado hotel, por sentencia de la Justicia, tras 20 años de pleitear su propietario contra la Generalitat Valenciana, me ha recordado una frase que me dijo el ex alcalde de Valencia, el socialista Ricard Pérez Casado, al término de una entrevista que le hice en un despacho de asesor urbanístico que tenía, ya dimitido, y con el que comenzó su nueva etapa como ciudadano.

La frase me pidió entonces que no la publicara, tal vez porque no quería echar más leña a la hoguera política, y siempre la he tenido presente, a la espera de lo que pudiera ocurrir. «Recorda el que et dic ara: en el solar de Jesuïtes al final de tot construiran els propietaris, perquè tenen raó.»

La frase está totalmente en consonancia con lo que siempre se había dicho, que Pérez Casado cayó por el solar de Jesuitas, aunque no creo que fuera simplemente por ello. Debió ser una excusa para los matalalcaldes de su partido, los del fotomatón del PSPV, que antes ya se habían hecho a Martínez Castellano por unas supuestas hojas internas enmohecidas de contabilidad del partido, y más tarde se harían a Clementina Ródenas.

Pérez Casado dimitió hastiado de las maquinaciones y conspiraciones de sus compañeros y adversarios del partido, el 30 de diciembre de 1988. Con él, hizo lo mismo su primer teniente de alcalde, concejal de Urbanismo, Fernando Puente. Lerma, pre sidente de la Generalitat, les metió a los dos la proa a tope y les torpedeó todo lo que pudo el planeamiento urbanístico de la ciudad y su área metropolitana en cuantas ocasiones pudo.

Ni siquiera le dejó Lerma a Pérez Casado poner en la huerta de Campanar el parque de atracciones y éste lo tuvo que retirar del PGOU y mandarlo al secano. To-do fueron descalificaciones y desau torizaciones desde su propio partido y la Generalitat a cualquier cosa que pintaba y rayaba sobre planos.

En esta guerra, los bandos enfrentados se atrincheraron en varios frentes: el primero y más importante, el solar de Jesuitas; el segundo, una torre de 14 alturas en el colegio del Pilar, que Lerma no quería se construyera; tercero, marjales de Rafalell y Vistabella, que Pérez Casado quería mantenerlos vírgenes y Lerma no; cuarta, que la margen derecha del río dejara de ser zona residencial como estaba previsto en el plan y se reservara para esparcimiento cultural, imposición de Lerma, que de buen grado aceptó Pérez Casado, pues iba allí la Ciudad de las Artes y las Ciencias, idea, por cierto, socialista y no del Partido Popular.

La batalla más fuerte se libró en el solar de Jesuitas, donde sus dueños querían construir un hotel, dado que su ubicación estaba por aquel entonces en el inicio del principal camino a la Feria de Muestras, cuando en la ciudad no había hoteles suficientes, menos en aquella zona considerada de feria.

El ayuntamiento de Pérez Casado había previsto una edificabilidad de 52.000 metros cuadrados. La Generalitat de Lerma le dijo que no, porque había que garantizar el «asoleamiento» del Jardín Botánico, colindante al futuro hotel. Era un argumento que no se sostuvo nunca, porque el hotel estaba y está previsto emplazarlo al noroeste del Botánico, mientras que el sol le sale al jardín universitario por el este y le circunda por el sur, por lo cual nunca la sombra del hotel se proyectará sobre el Botánico, sino se alargaría en dirección contraria, a no ser que cambien los movimientos tradicionales del sol y sus leyes físicas.

La Generalitat de Lerma, en pleno celebrado el 30 de diciembre, le aprobó al ayuntamiento de Pérez Casado el PGOU de Valen cia, pero suspendiendo cualquier actuación en los puntos conflictivos señalados en rojo por la entonces Coput. Conocido este hecho, Pérez Casado y Puen te presentan sus respectivas dimisiones, con los que cierran filas, apoyándolos unánimemente, Unión Valenciana, Alianza Popular, CDS e Izquierda Unida.

Concluía su mandato como alcalde, que había comenzado el 5 de octubre de 1979 tras otro incidente interno socialista, la expulsión del PSPV-PSOE del primer alcalde democrático de la ciudad, Fernando Martínez Castellano, acusado de irregularidades en las finanzas del partido.

El ex alcalde, no obstante, siempre desmintió que su dimisión se debiera al solar de los Jesuitas, especie que se encargó de difundir de manera profusa y difusa la empresa Gran Hotel Crys tal Palace, mediante notas y anuncios publicitarios.

El solar fue, en palabras de Pérez Casado, simplemente «una anécdota situada al final de un proceso que consistió en la no inclusión en la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 1989 y en la correspondiente de la Genera litat para el mismo ejercicio», en medio de una larga lista de razones, entre las que destacaba la imposibilidad de «hacer cumplir y defender los acuerdos municipales relativos a los convenios urbanísticos del ayuntamiento, en base a la autonomía municipal consagrada en el texto constitucional de 1978».

Igualmente, por el agravio comparativo que, según él, sufrió Valencia al no recibir las inversiones públicas de las administraciones central y autonómica, en manos socialistas para más señas, «en proporción semejante» a las que entonces se aprobaron para las celebraciones de 1992 en Sevilla, Madrid y Barcelona.


 

Vía Levante - EMV