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La Vicepresidenta del Gobierno de España y candidata socialista
al congreso de los diputados por Valencia ha tenido que soportar
las descalificaciones e insultos por parte de un grupúsculo
catalanista que intentaban, como han hecho en multitud de ocasiones
anteriores, impedirle el derecho a expresar libremente sus ideas.
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Incomprensiblemente,
desde las filas socialistas se ha intentado minimizar el alcance
de la organización catalanista SEPC, como si no tuviera
ninguna importancia el hecho de que en nuestras universidades
existan grupos, que reciben fondos públicos desde la propia
universidad, que intentan impedir a los demás el ejercicio
de nuestros derechos constitucionales.
Acaso, las declaraciones socialistas hubieran sido otras si los
protagonistas respondieran a otra línea ideológica?
Me atrevo a afirmar que sí. Rotundamente si. Las organizaciones
de la izquierda valenciana no vacilan en criminalizar al valencianismo
o a otros partidos, instituciones o medios de comunicación
pero se tragan la lengua cuando los hechos surgen de su propio
entorno.
¿Donde están las protestas de los sindicatos, de
los partidos de izquierda, de las entidades supuestamente culturales
propiedad de Eliseu Climent? Efectivamente, en ningún sitio.
Por lo bajini, sonríen y aplauden.
Aplauden las agresiones a Rosa Diez, a Maria San Gil o a Fernández
de la Vega de la misma forma que las agresiones cometidas contra
Coalicio Valenciana, su presidente, sus locales, sus actos o sus
militantes.
La única explicación posible, tal y como me comentaba
un miembro del Claustro, es que tanto desde el decanato de la
facultad como desde el ámbito estudiantil pancatalanista
se comparte una visión, practicar la censura, impedir el
ejercicio del derecho a la libertad de opinión, a la libertad
de expresión tal y como hizo en su día el decano
de derecho respecto a la conferencia que Juan García Sentandreu
tenia autorizada en dicha facultad y que fue impedida por las
bravas. |