Desde
que a finales de los 70 se iniciara el movimiento valencianista
entorno al GAV y a la Coordinadora de Entidades Culturales del
Reino de Valencia como frente de defensa de nuestras señas
de identidad frente al catalanismo del PSOE y a las intromisiones
del Gobierno catalán, el proceloso rumbo del valencianismo
ha ido unido al destino de la política.
Nació Unio Valenciana en el 82 para dar respuesta política
a aquel movimiento social que quería impedir el proceso
de catalanización iniciado por el PSOE de Joan Lerma.
Una vez arrebatado en el 95 el poder a los socialistas por medio
del conocido “pacto del pollo” entre el PP y Unio
Valenciana, el valencianismo ha ido perdiendo fuelle y, poco
a poco, el proyecto de UV se ha ido diluyendo entre la deserción,
la traición y la practica desaparición de sus
gentes.
El PP cooptó y succionó a UV y con el su ideario
político, declarándose legítimo heredero
de Gonzalez Lizondo a la vez que creaba la Academia Valenciana
de la lengua y oficializaba el catalán en nuestro Reino
por primera vez en la historia.
Como bien cuenta Baltasar Bueno la historia AVL y del PP valenciano
es la historia de una traición.
Frente a este fraude al valencianismo sociológico surgió
del seno del GAV -siempre el GAV en primera línea- Coalicio
Valenciana que reunía los elementos ideológicos
fundamentales para ser el heredero real de aquel valencianismo
fundacional de los 70. Pero el valencianismo sociológico
estaba y está totalmente desmantelado como fuerza social.
Nada queda de aquel clamor popular que se revelaba en el momento
oportuno contra la injerencia y la injusticia.
El PP con su política valencianista de escaparate sigue
teniendo engañada y anestesiada a una parte de la sociedad
valenciana mientras que otra parte de la misma sociedad disfruta
irresponsablemente de su amodorramiento y de su meninfotismo
mientras los medios de comunicación se han convertido
en simples correas de transmisión de los intereses del
gobernante de turno. En este caso del PP.
LAS PROVINCIAS y el ABC son medios propiedad del grupo Correo
de capital vasco. Nada queda de aquel Diario Decano de la Región
Valenciana que tanto contribuyó para ganar la Batalla
de Valencia frente al catalanismo en los 70 y 80. El Periódico
LEVANTE y la 97.7 son propiedad del Grupo catalán Moll
que, haciendo gala de su catalanismo, siguen los dictados también
del PP tras pasar por la caja institucional de la publicidadpopular.
La RAZON está dirigida por el amanuense Zaragüeta,
amigo del PP y de quien le invite a comer o a jugar al padel
ese día. EL MUNDO VALENCIA es una muestra de del acomplejamiento
empresarial valenciano que comparte consejo de administración
con la empresa madrileña que lidera Pedrojota. Este periódico
es otro mediopensionista del PP que pasa continuamente por la
caja pública para recoger la soldada, mas aún
cuando editan en colaboración con la Generalitat del
PP las fichas de Editorial Bromera que catalanizan a nuestra
sociedad. La COPE Valencia es otra mas de las cadenas pedigüeñas
que practican el “dame argo” mediante unos matutinos
regionales que, carentes de la mas mínima profesionalidad,
se dedican exclusivamente a la loa de los grandes fastos que
se celebran en los templos paganos del PP mientras laminan a
los verdaderos defensores de la verdad.
Frente a la inmundicia mediática y en paralelo a Coalicio
Valenciana surgió también un proyecto periodístico
bajo el nombre de Valencia Hui de la mano de dos empresarios
especialmente comprometidos con su tierra y dirigido por Baltasar
Bueno. Nadie que no fuera Baltasar podría estar llamado
a dirigir este periódico.
Pero de la misma manera que CV no tuvo la respuesta merecida
y necesaria, Valencia Hui muere por la inanición provocada
por la irresponsabilidad social de un pueblo que duerme una
autodestructora siesta que se alarga en el tiempo o se jacta
de su letal pasotismo mientras le roban, en sus propias narices,
los resortes de su futuro, de su progreso y de su identidad.
El heroísmo de Valencia Hui es el mismo que el de Coalicio
Valenciana y, probablemente, esta sociedad no está preparada
–ni se merece- recibir el precioso legado mediático
y político que los promotores del periódico y
del partido querían y quieren para ella.
Sólo con el paso del tiempo, con la decadencia que sufrimos
y con la gravísima crisis política e identitaria
que se avecina para la Patria Valenciana, llegaremos a calibrar
el calado de las propuestas del periódico y de Coalicio
Valenciana como verdaderos adelantados a su tiempo, como precursores
de una nueva forma de hacer periodismo y política, como
líderes incomprendidos de una verdadera idea de defensa
de los intereses valencianos.