OPINIO
 

Desenmascarando Les Trobades

 
 

José Manuel Bou/ Cada año nuestras escuelas se convierten en centros de adoctrinamiento catalanista en las llamadas “trobades”, fiestas orquestadas por presuntos activistas lingüísticos, que a mi más bien se me parecen a filo-nazis pancatalanistas, que en la mejor tradición de las juventudes hitlerianas, que defendían que todos los lugares de “habla alemana” debían anexionarse al Tercer Reich, sostienen que los territorios de “habla catalana” los llamados “países catalanes”, deberían integrarse en un estado común separado de España. Por supuesto el pequeño detalle de que en el Reino de Valencia se hable español y valenciano, pero no catalán, no va a ser un obstáculo para ellos. Así esta avanzadilla de una invasión cultural en toda regla, se constituye en la llamada “Escola Valenciana”, que ni es “escola” ni, desde luego, valenciana, y perpetra estas orgias de demagogia ante la atónita mirada de padres, profesores y alumnos. En su web dicen que su principal objetivo es la “normalización lingüística”, eufemismo que oculta el más repugnante totalitarismo lingüístico, pues por “normalizar” entienden obligar a todo el mundo a hablar una jerga de laboratorio, derivada del barceloni, inventada por cuatro nacionalistas ociosos, que nunca ha hablado nadie en Valencia. Dicen también en su web: “Les Trobades són festes per la llengua lúdiques i reivindicatives que visualitzen l'autoestima lingüística i reclamen als responsables institucionals que facen del valencià la llengua pròpia i oficial d'ús normal per a tots i per a tot”. Lo primero que observamos es la inherente contradicción de usar el término valenciano, pero escribirlo todo en perfecto catalán. Claro que para ellos valenciano es el nombre que aquí le damos al catalán, de modo que todo encaja. Lo malo no es que eso lo digan estos fanáticos separatistas, es que la Academia Valenciana de la Lengua, creada por Zaplana a instancias de Aznar, siguiendo unos acuerdos con Pujol, negociados por González Pons y elevada a institución estatutaria por Camps, dice lo mismo. Pero no pasa nada, votemos al PP que el PSOE es peor, a ver si entre los dos nos terminamos de ir a hacer puñetas. Otra cosa que llama la atención es que pretendan hacer del “valencia” o sea, en su retórica, del catalán (si dijeran catalán directamente a estas cosas no iría nadie) la lengua de uso normal para todos y para todo. No creo que se pueda ser más autoritario. El bilingüismo y la libertad sobran. Patético.

Podemos pensar que estos vendidos al catalanismo son unos infelices marginados por la sociedad. De nuevo un error. Pese a ser tan repugnante su planteamiento y tan ajeno al sentir inmensamente mayoritario de los valencianos, esta especie de “hitlerjugend” de las cuatro barras, reciben subvenciones públicas, pese a lo cual van mendigando, vendiendo papeletas a los padres para sus actos. Además son tan ruines como para discriminar a los niños, regalando carpetas sólo a los que han pagado las papeletas.

La pregunta que deberíamos hacernos, es la siguiente: ¿Cómo puede la ínfima minoría catalanista imponer por la vía del hecho y, últimamente, la del derecho, su política lingüística y cultural a la inmensa mayoría de valencianos ajenos a los complejos del pancatalanismo? ¿Mediante que combinación de pasividad y traición de la clase política, adoctrinamiento en la educación (por ejemplo las “trobades”) y los medios de comunicación, y pasotismo de una ciudadanía desmovilizada, se han podido imponer las tesis catalanistas, sostenidas por una minoría antipática a los ojos de casitodos, a los sentimientos mayoritarios de los valencianos? ¿Cómo estos catalanistas cuentan con la complicidad de la clase política, no importa si gobierna el PSOE o el PP, para violentar las señas de identidad valencianas, para servir a un proyecto tan demencial, tan absurdo, como el de convertir el Reino de Valencia en el sur “dels paisos catalans”? La próxima vez que tengamos noticia de estos actos espero que tengamos todos clara conciencia de lo que significan y de la responsabilidad de nuestros gobernantes por consentirlos y financiarlos.