OPINIO
 

LA POLITIZACIÓN DEL BARÇA

 
 

José Manuel Bou/ Deporte y política no suelen ser una buena combinación. El presidente del Fútbol Club Barcelona, Juan Laporta, en cambio, no parece opinar igual, pues desde que accedió a su cargo no ha dejado pasar oportunidad para politizar la institución que preside, convirtiéndola en bandera del nacionalismo catalán de extrema izquierda.


Los valencianos recordamos la indignación que nos produjo la pancarta con el mapa “dels paisos catalans” en el Nou Camp, y las banderas separatistas son frecuentes entre los aficionados del equipo catalán. Recientemente, el resto del mundo ha parecido percatarse de este hecho gracias a la pitada al Himno Nacional y al Jefe del Estado en Mestalla, con motivo de la final de la Copa del Rey, en la que también colaboraron los aficionados del Atletic de Bilbao. Ver a los comentaristas deportivos sorprenderse ante este acontecimiento y, en algunos casos, incluso, intentar ocultarlo, es sonrojante, porque este tipo de conductas son más que previsibles.


La cuestión adquiere especial gravedad cuando el Barcelona representa a España en competiciones internacionales, como la Liga de Campeones (llegando incluso a ganarla este último año). Mientras los aficionados de los demás equipos lucen las banderas de sus respectivos países con orgullo, lo que debemos considerar como perfectamente normal, los del Barça lucen a menudo carteles de “This Is Not Spain” y “Freedom For Catalonia” que nos avergüenzan y dejan la imagen de España en el extranjero por los suelos.


Por mucho que los comentaristas deportivos, políticamente correctos, se empeñen en decir que hay que apoyar al Barça en los compromisos internacionales “porque es un equipo español”; yo, particularmente, prefiero a un inglés que sabe ser ingles, o a un italiano que sabe ser italiano, antes que a un español que no sabe ser español. No me entiendan mal, cuando juega un equipo español contra uno extranjero, yo siempre apoyo al español. El problema estriba en saber si se puede considerar al Barcelona como un equipo español a efectos morales, puesto que geográficamente lo es, mal que les pese a muchos de sus lamentables aficionados separatistas, Laporta incluido.


No obstante, como lo cortes no quita lo valiente, felicito al Barça por sus recientes éxitos deportivos. Solo deseo que, cuando vuelva a conseguirlos, no nos avergüence con otra exhibición de antiespañolismo, ni en las gradas, ni en los despachos.