OPINIO
 

Una Cataluña decadente en caída libre

 

Chimo Ferrer/ La pela es la pela, y el masoquismo, masoquismo. ¿O no? ¿Se puede explicar de otra forma que en Cataluña sigan votando al nacionalismo decimonónico que les ha llevado a la ruina?¿Se puede entender sin el concepto masoquista que haya valencianos que nos quieran hacer catalanes cuando esta demostradoque es malopara la salud ... económica? ¿Pero que pasa en los condados catalanes?

Todas las televisiones del mundo se han hecho eco del despropósito en el que se ha instalado el parlamento catalán. Como tienen poco trabajo y sus bolsillos no notan lo que los demás ciudadanos, la crisis rampante, en lugar de interesarse por sacar leyes que incentiven la creación de riqueza, y mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, se dedican a perder el tiempo con prohibiciones. Ahora lo han tomado con los toros, ayer con el tabaco, las grasas en la comida (pese a que a casi todos les gusta el cochinillo y la buena mesa), la cuestión es crear debate y enfrentar a la gente. Cualquier día prohibirán que se vea el Real Madrid en Cataluña y dividirán a la sociedad entre partidarios y detractores, mientras los bolsillos de los ciudadanos se llenan de telarañas y las cuentas en Suiza de euros.

Lo realmente curioso del asunto, es que pese al tópico catalán de que “la pela es la pela”, los culpables finales de lo que pasa allí, los responsables últimos y a la vez principales perjudicados son los ciudadanos que votan o deciden no hacer uso de su derecho, los votantes que pagan con sus impuestos los sueldos, finiquitos y pensiones de sus señorías. En Cataluña como en Valencia (también en Madrid o Galicia), los ciudadanos hemos votado lo que tenemos, y somos responsables de que adoctrinen en catalán a nuestros hijos, o que nos publiciten sutilmente al Bloc en Canal 9, por no pensar con la cabeza a la hora de meter en papelito en la urna.

Pero el problema nacionalista no se limita a los sueldos o la perdida de su tiempo, si nos fijamos en las estadísticas descubrimos que en estos años de gobierno catalanista, la región ha pasado de ser líder (gracias a las inversiones franquistas entre otras cosas), a ser superada por Madrid en términos de actividad económica (también en millones de euros aportados a solidaridad interterritorial). Según Funcas, la Comunidad de Madrid supone un 18,71% del PIB nacional frente al 18,68% de Cataluña, parece poco, pero si nos fijamos en la población las cosas cambian, Madrid consigue estas cifras con un millón menos de habitantes. Que Madrid supere a Cataluña es la primera vez que sucede desde que existen datos de contabilidad fiables, y a muchos les tendría que hacer pensar.

Muchos hablarán de centralismo, y forzarán a Zapatero a mandarles más dinero en forma de inversiones. Más de lo mismo sin querer mirar la triste realidad, el catalanismo es un lastre, muchas rémoras que mantener, muchas trabas lingüísticas a las empresas, mucho proteccionismo, muchas bancas catalanas y casos Millet, mucho dinero destinado a embajadas y difusión de la ideología del régimen, mucho Cataluña pre mil setecientos con sus privilegios de casta.

Los ciudadanos catalanes, pensando en su microeconomía y cómo llegar a final de mes, no son capaces de abrir los ojos y ver que hay unos listos que se dedican a vivir del victimismo, a hacerse ricos a su costa favoreciendo empresarios amigos y empobreciendo a la población. “La pela es la pela”, pero se la llevan cuatro.

Seguro que hay muchos Eliseos, Millets, o Roviras, deseando que todo siga igual o incluso un poco más catalanista para poder seguir haciendo negocio y “fomentando la cultura catalana” hasta en el Himalaya si hace falta, como decimos los valencianos “en diners torrons”, pues ala, hasta que se terminen.