EDITORIAL
 
La crisis de identidad del Bloc
 

Parece ser que la sucursal valenciana de CiU anda un poco perdida. Un día recibe instrucciones de Barcelona para reivindicar su carácter nacionalista e independentista y se mira en el espejo navarro, al día siguiente otro sector crítico del partido reclama reivindicar la aceptación de las señas tradicionales del pueblo valenciano como la Real Señera para conseguir un mayor rédito electoral aunque sea a costa de engañar al electorado y a formaciones políticas minoritarias como Units per Valéncia o los afines al personaje de Héctor Villalba, que ahora se acoge con los brazos abiertos en el Bloc.


Pero el catalanismo impuesto por la central desde Barcelona y el fusterianismo que promulga Eliseu Climent, que sigue viviendo a todo tren gracias a las multimillonarias subvenciones de la Generalitat catalana, son las verdaderas señas de identidad tradicionales e identitarias del Bloc. Así la ponencia, coordinada por el alcalde de Almussafes, gracias al PP, Alberto Girona, que hacía compatible con los símbolos catalanistas del Bloc de siempre como la defensa del falso Penó de la Conquesta, la nomenclatura de “País Valencià”, y la Moixeranga, los símbolos valencianos como la Real Senyera como la verdadera bandera oficial de la Comunitat Valenciana, además del nombre estatutario y el himno regional ha levantado más de una ampolla en la gran mayoría de militantes del Bloc, la mayoría de las comarcas donde el Bloc tiene representación y la asamblea del Bloc Jove, han presentado enmiendas a esa parte del documento.

La mayoría por no estar de acuerdo con la aceptación de los símbolos tradicionales del pueblo valenciano por “blaveros” y otros porque creen que no es el momento de abrir ese debate. Una ponencia que tendrían que compatibilizar con su pacto con CiU para las elecciones europeas.


En cualquier caso, en diferentes foros de la formación se está pidiendo la cabeza de “Morera” por su "incapacidad" de gestionar la presente crisis. Por cierto, que el sector del Bloc que apuesta por la aceptación de la simbología valencianista se concentra en Valencia ciudad, donde miembros de la formación como Pere Fuset, Rafael Company y cuatro gatos más, saben que nada tienen que hacer en el Cap i casal con sus cuatribarradas o su idioma catalán. Porque eso sí, en ningún momento de la ponencia se pone en duda “la unidad de las lenguas catalana y valenciana y los lazos que nos unen con nuestra comunidad lingüística”, léase los “països catalanes” ¿Cómo se podrá ser nacionalista valenciano si se acepta que la nación valenciana tendrá su capital en Barcelona??