En
un raro ademán de decencia o mejor, por seguir una nueva
estrategia política para impedir la mayoría absoluta
del PP, el secretario general del PSPV, Jorge Alarte decidió
votar en contra del ingreso de la Generalitat Valenciana en
el pancatalanista Institut Ramon Llull.
Por deseo del nuevo mandamás en el todavía “Partit
Socialista del País Valencià”, los socialistas
rechazaron una propuesta de Compromís en la que se reclamaba
al Consell que se sume al consorcio de promoción internacional
de la lengua catalana, el pancatalanista Institut Ramon Llull,
y en el que están el Govern catalán y el Ejecutivo
balear
La nueva estrategia ideada seguramente en Madrid para el PSPV
pasa por alejar a la formación de su estigma catalanista
para restar puntos a la mayoría absoluta del PP y, de
momento, mantener en segundo plano el histórico peso
fusteriano y catalanista que siempre ha ostentado el PSPV.Esta
nueva línea del socialismo valenciano no está
haciendo mucha gracia a los miembros de la formación.
Así por ejemplo, la portavoz de la comisión de
política lingüística, Marisol Sorribes, profundamente
catalanista y promotora dentro del PSPV de una iniciativa para
conseguir pedir el ingreso de la Generalitat Valenciana en el
pancatalanista Institut Ramon Llull presentó su dimisión
la semana pasada por “discrepancias”. Cuenta con
el apoyo del núcleo duro catalanista del partido como
diputados como Chimo Puig, Vicent Sarrià, Antonio Torres,
María José Salvador, Amparo Marco, Eduardo Vicente,
Dolores Gay, Mercedes Sanchordi, Antoni Such, Jeannette Segarra,
Josefa Frau o Manuel Bueno, entre otros.
Apoyar abiertamente la inclusión de la Generalitat Valenciana
en la red pancatalanista sería recalcar ante la opinión
pública valenciana los principios catalanistas del PSPV,
algo que rechaza el 90% de la población valenciana.
La crisis interna en el PSPV a cuenta de su dilema catalanista
no presenta un horizonte despejado, ya que Alarte es partidario
de ocultar este estigma con fines electorales pero sus alcaldes
como Elche, Gandia, Morella, Sueca o Vinaros ya están
entrando en las red pancatalanista de la Xarxa de Ajuntaments
Valencians Ramon Llull.
Alarte está intentando quitar hierro a la polémica
afirmando que él no habla ni de catalán o valenciano,
la AVL es "el órgano de referencia, el encargado
de tutelar, vigilar, difundir, promocionar, guardar y proteger"
la lengua que se habla en la Comunitat. En esta región
"se habla una lengua que el Estatuto de Autonomía
dice que su nombre es valenciano". Señaló
que este idioma "pertenece a una comunidad lingüística
superior y compartida con otros territorios del Estado"
y afirmó que ésta es "la posición"
de los socialistas valencianos. Menos mal que siempre está
ahí la AVL creada por el PP para recordarnos a todos
nuestra catalanidad.