La
defensa de los productos tradicionales valencianos y su potenciación
es uno de los objetivos de formaciones valencianistas como es
Coalicio Valenciana. Por desgracia es una tarea ingente debido
a los resultados electorales, la falta de recursos económicos
y la despreocupación de las instituciones públicas.
Y hoy se está perdiendo la batalla de la vigencia del
producto tradicional valenciano.
En fechas navideñas algunas panaderías y pastelerías
valencianas están librando en solitario una batalla en
solitario para que se mantenga el consumo de los productos tópicos
navideños de tradición valenciana como la casca,
el mazapán, el pastel de boniato o la coca de sachi.
Uno de los grandes olvidados en la mesa valenciana es la casca,
que era el pastel por excelencia para celebrar el día
de Reyes frente al Roscón, pastel de origen francés
que legó a tierras valencianas en la década de
los años 60. La casca se hacía con los productos
que la gente tenía en la huerta y el corral, es de forma
circular y es un pastel de mazapán relleno de yema o
boniato confitado. La casca se elabora mediante la mezcla de
almendra y azúcar ligada con patata y cocida al horno.
Mediante un molde se le daba la forma de corona o anguila.
Modernamente se rellena con mermelada y fruta confitada, antes
de acabarla pintada de huevo o azucarada. Los niños la
recibían como regalo junto a monedas de chocolate y caramelos.
Actualmente
se puede comprar la casca en Dulces Mateu, una pastelería
de Sueca y en la ciudad de Valencia se encuentra por ejemplo
La Rosa de Jericó, en la calle Hernán Cortés,
a la altura del número 14. También en el número
17 de la calle Albacete la pastelería La Lyonesa vende
cascas, así como Dulces San Miguel en Torrent