EDITORIAL
 
La tibieza de Camps contra la caducidad del trasvase Tajo-Segura
 

La pertenencia del partido que gobierna la Comunidad Valenciana (PP) a un partido de obediencia nacional le está saliendo muy caro a los valencianos. Los intereses de los valencianos no son si no una más de las piezas con las que juega la secretaria general del Partido Popular en Madrid, dentro de su política general de réditos electorales.

Por muchos telediarios que comiencen con Esteban González Pons como imagen de Valencia en Madrid, lo cierto es que los intereses generales del partido, con vistas a un mejor resultado electoral en otras provincias, está pasando factura a los valencianos.

Al PP, le interesa ofrecer una buena imagen en Castilla-La Mancha, donde el PSOE sigue ganando todas las elecciones por mayoría absoluta y por eso el PP de Madrid y de Castilla –La Mancha están apoyando el nuevo Estatuto de Autonomía que significa la reducción progresiva del volumen de agua que se trasvasa a la cuenca del Segura, así como a la creación de una reserva estratégica de 600 hectómetros cúbicos para las necesidades de esta región. Reserva que de facto imposibilitaría cualquier futuro trasvase. Así el PP apoyará la fecha de caducidad del 2015 para el canal Tajo-Segura, como ya acordaron en su día las Cortes de Castilla-La Mancha.

Para dar una imagen de consenso, el PP manchego está informando del fin del trasvase a sus compañeros y a la oposición de la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana. Ha habido un rechazo frontal de socialistas y populares murcianos, que defienden la continuidad del trasvase y siguen viendo elementos de inconstitucionalidad en la nueva redacción que se pretende pactar en Madrid.

¿Pero donde está la reacción de Camps y el PP Valenciano? Pues la reacción del PP valenciano se ha centrado en una protesta descafeinada ante los medios de comunicación valencianos, que no nacionales. Y el mundo al revés, es el propio Alarte y el PSPV el que propondrá a Les Corts Valencianes que recurran ante el Tribunal Constitucional el Estatuto de Autonomía castellanomanchego si incluye la caducidad de ese trasvase o reduce el caudal.

La solución del PP manchego para la sequía es la desalinización, algo sobre lo cual se ha negado hasta ahora el PP valenciano. E incluso la necesidad de la reserva estratégica de 600 hectómetros cúbico anuales para las necesidades de Castilla-La Mancha ha sido una idea en exclusiva del PP. Esta circunstancia haría inviables las transferencias futuras del caudal del Tajo.

El PP manchego se ha convertido en el principal valedor del fin del trasvase del agua del Tajo a Alicante. ¿Donde está la reacción de condena de Camps y las campañas públicas como en el caso del Ebro? A costa de los agricultores alicantinos Camps sigue ganando enteros ante Rajoy.