Internet
se ha convertido en una herramienta de primera magnitud para
dejar en evidencia a nuestros políticos, y no sólo
comparando las promesas electorales con lo cumplido, es tan
fácil como obtener una copia del código deontológico
aprobado por el Partido Popular bajo el liderazgo de José
María Aznar, que dice lo siguiente: “ Para
garantizar la exigencia de responsabilidades políticas
que pudieran corresponder a cualquier cargo público del
Partido Popular éstos se comprometen a:
.- Comunicar a la Dirección del Partido Popular y a poner
a su disposición el puesto público que desempeñaran,
si de la apertura de cualquier procedimiento jurisdiccional
puedan derivarse indicios racionales de comisión de un
delito.
.- Asimismo, el Partido Popular asume el compromiso de abrir
en cualquiera de estos casos una comisión de investigación
interna que esclarezca los hechos y que, a su vista, hará
públicas las conclusiones de su informe, así como
las sanciones que de ello puedan derivarse en aplicación
del Reglamento de Conflictos y Disciplina.
.- Constituirá motivo de expulsión inmediata del
Partido, sin perjuicio de las responsabilidades de otra índole
que pudieran deducirse, la utilización del propio nombre,
posición o relación dentro del Partido o en un
cargo público, para obtener lucro, trato o favor personal
o beneficio para sí o para terceros.”
Está claro que en lo referente a “si de la apertura
de cualquier procedimiento jurisdiccional puedan derivarse indicios
racionales de comisión de un delito” se desprende
que el auto del juez Garzón supone mucho más que
un “indicio racional” y los aforados imputados deberían
presentar inmediatamente su baja de militancia en el Partido
Popular hasta la resolución judicial del caso.
Pero
claro, la dirección del PP se excusa en que los aforados
imputados, no deben dimitir del cargo. De lo contrario el caso
volvería a Garzón. Pero sí pueden solicitar
la suspensión de militancia, cosa que no han hecho y
que sólo se le ha obligado a Víctor Campos.Desde
Rajoy a Cospedal pasando por Sáenz de Santa María,
González Pons, Mato, Arenas, Mayor Oreja, Trillo, Fraga
y demás dirigentes nacionales, regionales, provinciales
y locales se ha apresurado en defender la inocencia de Camps
pero se han olvidado de Campos y el ex vicepresidente del Consell
deberá abandonar su cargo como vocal en la ejecutiva
provincial del Partido Popular de Castellón.
Y es que dentro del PP no todos son iguales, así se crea
un precedente de desigualdad con otros dirigentes del PP ya
imputados judicialmente y a quienes ni se les ha solicitado
dimisión alguna ni cese de militancia, como Carlos Fabra.
Pero claro, en el PP del dicho al hecho hay un gran trecho como
sabe perfectamente el presidente de la Diputación de
Castellón, Carlos Fabra y es que el tan mentado código
de conducta del PP indica que “los candidatos a cualquier
puesto representativo en las listas del Partido Popular estarán
obligados a realizar previa declaración notarial de sus
bienes y actividades”. ¿Cuántos líderes
del PP han cumplido esto? Se cuentan con los dedos de una mano.