EDITORIAL
 
BRUTALIDAD MEDIÁTICA AL SERVICIO DEL PODER
 


 


El Partido Popular de la Comunidad Valenciana destina através de la Consellería de Presidencia mas de 4.000 millones anuales de las antiguas pesetas en publicidad institucional insertada en medios de comunicación privado.

 

Con ello, comidas, partidas de padel y contratos eventuales de los directores de los medios para su presencia en programas de Canal 9, el PP se garantiza la adhesión del medio de turno en unos tiempos en los que el papel está especialmente de capa caída y sólo los "grandes" sobreviven gracias al presupuesto autonómico y a seducirnos con reclamos y regalos.
 
Los medios mantiene todos los días un dificil equilibrio entre la información, el rendevouz y la adhesión inquebrantable al partido de gobierno. Pero son parte de la esturctura duopolística que impera en la política valenciana. Cada medio se alinea según sus lectores en un espacio político pero, por encima de ello, siempre existe -incluso en la prensa de izquierdas- una tendencia a llevarse bien con el poder establecido.
 
Por ello, cuando los medios tienen la ocasión de "cazar" mediáticamente una buena pieza  que molesta a todos se la brindan para mayor gloria del PP. Sin exclusión.
 
Tras el auto de archivo del procedimiento incoado por el juzgado de Instrucción número 5 contra Juan García Sentandreu por los increíbles acontecimientos del 17 de Junio, y del auto de inhibición del juzgado de violencia domestica número 2, de donde se concluye literalmente que "se decreta el libre sobreseimiento -archivo- por cuanto que los hechos no son constitutivos de infracción penal.." la sobervia informativa ha hecho que determinados medios, retorciéndose por la lectura del auto exculpatorio, sigan emitiendo y lanzando las babas y defecciones informativas con las que han llenado primeras planas y páginas completas de un incidente que, al final, ha quedado en nada.
 
No. En nada no. Ha quedado en evidencia -salvo honrosas excepciones-  el rigor informativo de los medios de comunicación valencianos. Su pertenencia a la corte política de los estirachaquetas del "deme argo". Y por encima de todo ello la infamia inferida contra el valencianismo y contra la molesta Coalicio Valenciana a la que había y hay que destruir aunque sea dejandose en el camino jirones de honradez y profesionalidad informativa.
 
¿Quien pagará a hora la deuda social contraída  por la manipulación, la mentira,  la prepotencia y el abuso de poder con Juan y Elena, con el valencianismo y con Coalicio Valenciana?