Igual
que la Conselleria de Inmigración y Ciudadanía
ha creado el Carnet de Valencianía para los valencianos
que viven en el exterior, debería crear también
el Carnet de Catalanista para los valencianos que han renunciado
a sus señas de identidad y raíces y se han vendido
al imperialismo catalán.
Un
Carnet que recibiría de los primeros el valenciano Vicent
Sanchis, el exdirector del semanario El Temps y del Avui y ahora
en las filas de Laporta que no sólo es uno de los defensores
más acérrimos de los utópicos “països
catalans” sino que ha declarado en la Semana del Libro
Catalán que es “necesaria la cooperación
activa de Cataluña con Valencia, porque sólo desde
Cataluña se puede impulsar un mercado global en lengua
catalana y “capgirar la tendència lingüística
negativa del català a València”.
Sanchis
incluso recomienda “trencar l'esquema autonòmic
que ha separat els Països Catalans culturalment i lingüísticament".
Incluso se atreve este personaje a pedir la intervención
de Cataluña en Valencia a “favor dels interessos
del català per a compensar les polítiques en la
seua contra dirigides des d'Espanya.
Y es que a la moda del expansionismo catalán se ha sumado
hasta las Islas Baleares y el Consell Social de la Llengua Catalana
de les Illes Balears ha marcado como uno de sus objetivos de
su “Pla de Normalització Lingüística”,
“la difusió i promoció del català
com a llengua comuna de tots els territoris on aquesta és
considerada llengua pròpia”. Texto que acompañan
con un mapa enorme de los “països” dando a
entender que esto incluye a los valencianos, aunque los valencianos
no queramos formar parte de sus planes de “Normalització”.
El proyecto se inició con el último gobierno del
PP y ahora toma nuevos bríos. El texto recomendará
el uso y fomento del idioma catalán en las relaciones
con otras comunidades de “parla catalana” para conseguir
"la percepció de la comunitat lingüística
catalana ajustada a les seves dimensions demogràfiques
i vitalitat". No sólo era suficiente con los catalanes,
ahora también las Islas Baleares se apuntan al pancatalanismo.