EDITORIAL
 
CAMPS LEGALIZARÁ LAS OBRAS ILEGALES DEL TEATRO ROMANO 
 


 

El Tribunal Supremo confirmó recientemente la sentencia  dictada en abril de 2003 por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana por la que se ordenaba la demolición de las obras que ejecutó la administración socialista sobre el teatro romano de Sagunto.

 

El Ayuntamiento socialista de Sagunto y la Generalitat recurrieron ante el Supremo el auto por el que Alto Tribunal Valenciano ordenaba la demolición en un plazo de 18 meses, como había solicitado la conselleria al considerar insuficientes los seis meses establecidos en el incidente de ejecución de sentencia.

El fallo incontrovertioble de la sentencia mandaba «que se levante y retiren las placas de mármol que se superponen a la anterior piedra de la cávea del teatro y que se derribe el muro de cierre de la escena». Además, establecía la «responsabilidad de la Generalitat, a través de la Conselleria de Cultura», para cumplir la sentencia.

El acuerdo inicial de remodelación del teatro, impugnado contra la administración socialista de Joan Lerma en 1993, fue duramente criticado por el PP que incorporó a su programa electoral  de 1995 la demolición de dichas obras ilegales. Pero con el paso del tiempo las promesas electorales se han ido quedando en ello, en simples promesas y hoy, 13 años despues y con una sentenci a favoir de la demolición de las obras, el primer impedimento de la reversión se llama Partido Popular.

Como con la defensa de la lengua valenciana, el milenario teatro valenciano, reflejo del explendor de nuestra cultura a la que los dirigentes populares le recortan practicamente milenio y medio de historia, pasará como otra imperdonable renuncia o traición a la ciudadanía.

Nuestro gobernantes, carentes de escrúpulos y en acto de absoluta prepotencia, desobediencia debida a los tribunales y tomadura de pelo general, no sólo no van a ejecutar la sentencia del Alto Tribunal sino que van a legalizar la destrucción cometida en su día por la administración socialista.

Camps y su gobierno sabien bien de sepulturas y de la misma manera que en Sagunto han sepultado las piedras milenarias por un insultante marmol, fiel imagen del relativismo general y de la mentira que impera en nuestros tiempos, legalizan la barbarie como legalizaron el 9 de febrero del 2005 la denominación de "catalán" para nuestra tambien milenaria lengua valenciana.