La
final de la Copa del Rey de fútbol, ha provocado que
una legión de seguidores vascos y catalanes desembarquen
en el Cap i Casal. Los seguidores catalanes vienen acompañados
por sus líderes políticos que como buenos catalanes
aprovechan el viaje a ver lo que sacan de los valencianos.
Camps le abrirá a Montilla las puertas del Palau de la
Generalitat para que el líder catalán nos recrimine
por las multas a los repetidores ilegales de ACPV, nos explique
que el agua del Ebro es de los catalanes y nos quiera incluir
en la eurorregión pirenaico-mediterránea. El líder
de Convergència i Unió, Artur Mas, ha programado
una agenda paralela con el candidato a las elecciones europeas,
Ramon Tremosa, el mismo que afirmaba que iba a Europa a defender
los “intereses de los països catalans”. El
republicano Ernest Benach viajará en su condición
de presidente del Parlament y junto con Joan Puigcercós
aprovecharán para entrevistarse con Eliseu Climent para
preguntarle como va la catalanización de Valencia.
Pero la estrella de la jornada es Joan Laporta i Estruch, un
político frustrado de segundo orden que ha instrumentalizado
el Barça como portavoz del pancatalanismo. Nuestro querido
Mestalla tendrá que soportar los signos y banderas del
imperialismo catalán y los ataques contra las señas
de identidad del pueblo valenciano. Y encima los anexionistas
catalanes se unirán al sector radical vasco independentista.
Así diversos colectivos radicales vascos y catalanes
han pedido a los aficionados del Barcelona y del Ath. Bilbao,
que mañana den la espalda mientras suene el himno de
España y aparezca el Rey.