EDITORIAL
 
La Generalitat catalana agradece a Escola Valenciana su labor en pro de la normalización del catalán en los colegios
 

Que Escola Valenciana es un entramado más del pancatalanismo que sufrimos en la Comunidad Valenciana ya nadie lo pone o lo puede poner, en duda. Un ejemplo más de la estrecha relación de esta plataforma con el catalanismo es la convocatoria de los III Premi Sambori Òmnium, un premio escolar de narrativa en “català” destinado a “promoure l’ús literari del català a les escoles i instituts (públics, concertats i privats) del Principat, la Franja, País Valencià i la Catalunya del Nord”.


Este concurso destinado a los más pequeños con el único objetivo de catalanizar su educación ha sido organizado por Escola Valenciana en colaboración con la Generalitat catalana y Òmnium Cultural.


Òmnium Cultural es una entidad privada de Cataluña de carácter cultural y político, que trabaja para promocionar el uso de la lengua catalana, difundir la cultura catalana, y promover la identidad nacional catalana y el movimiento pancatalista y soberanista catalán, ACPV de Eliseo Climent es parte integrante de esta entidad.


A la convocatoria de prensa de los premios asistió Josep Chaqués, presidente de la Fundació Sambori al País Valencià (Escola Valenciana) para decir sandeces como “el premi Sambori Òmnium és l’únic premi escolar de narrativa en català que es porta a terme a nivell de Països Catalans.


Incluso la web de la Generalitat catalana destaca la labor de Escola Valenciana por la potenciación del catalán en el “País Valencià” e informa que el Premi Sambori Òmnium “està dirigit als centres educatius de tots els Països Catalans i té com a objectius promoure la parla catalana i difondre l’ús del català dins l’àmbit escolar”.


Incluso destaca que Escola Valenciana i la Fundació Sambori consiguieron que 70.000 alumnos valencianos participaran en 2008 en los premios Sambori “normalizando el uso del catalán en los centros educativos valencianos” y esperan que esta cifra se duplique este año. La colaboración de las autoridades educativas (PP) y de la mayoría del profesorado ya la tienen y nuestros niños siguen creciendo aprendiendo una lengua y una cultura extraña.