EDITORIAL
 
La paradoja pancatalanista
 

Mientras se presentaba a bombo y platillo el informe Raxen sobre la violencia xenófoba en España, en el salón de actos del Centre Cultural Catalán Octubre de ACPV en un salón contiguo y ante unas escasas veinte personas, Joan Jubany y Pau Juvillà, dos personajillos del partido Candidatura d’Unitat Popular y venidos desde Barcelona, presentaba en rueda de prensa los planes de expansión de este partido de la izquierda radical pancatalanista en Valencia.


Y es que el pancatalanismo insiste en no dejarnos en paz y estos grupúsculos radicales consideran que es lógico expandirse por lo que ellos consideran los “países catalanes”. Y con tanto grupúsculo radical como ERC, Maulets, Cajei, Endavant.. sólo faltaban ahora los de CUP anunciando que se quieren expandir por tierras valencianas y añadir nuevas sedes a sus delegaciones de Elche, Almassera y Barcheta con su implantación en Valencia ciudad.


La novedad es que estos catalanista se declaran fervientes comunistas. Lo mejor es que trasladen sus planes de expansión a lugares paradisíacos para ellos como Corea del Norte, Cuba o China porque aquí en Valencia, como el resto de los grupúsculos radicales de la extrema izquierda pancatalanista, tienen poco que hacer.


Y es la paradoja de los pancatalanistas, que nos quieren incluir en su proyecto de los países catalanes pero sólo cuando les conviene e interesa. El último ejemplo, la decisión del gobierno socialista de que la llamada autovía de Aragón, la A-68, pasará por Morella y desembocará finalmente en Vinaros y no en Tarragona, provincia con la que Castellón se disputaba esta infraestructura.


Una decisión que ha levantado muchas ampollas entre los catalanes. Esta autovía supondrá un revulsivo económico y turístico para las comarcas del norte e interior de la provincia de Castellón, zonas más deprimidas económicamente y despobladas. A los alcaldes de Vinaros y Morella, fervorosamente catalanistas, les habrá creado un trauma mental el tener que ir en contra de Cataluña por el bien de sus ciudades.


ERC, el PSC, CiU, el PP catalán.. todos los partidos catalanes y especialmente sus representantes en Tarragona han criticado duramente que la autovía finalice en Castellón y consideran que ha sido "moneda de cambio" de la financiación.


En los foros catalanistas de Internet se habla de “injusticia”, “franquismo”, “de atentado contra los intereses catalanes”, de “pelotazo urbanístico que destrozará la naturaleza de Castellón”....


¿Pero no somos todos “países catalanes”? No es una infraestructura que beneficia a toda una provincia que pertenece a los “países” y por tanto, tan necesaria. Hay cosas que no se entienden del pancatalanismo. ¿O sí?