EDITORIAL
 
DE JUANA CHAOS O LA DERROTA DEL ESTADO DE DERECHO
 


 

El que fuera ertzaina (policía foral vasco) y condenado a más de 3.000 años de cárcel por diversos atentados, Iñaki De Juana Chaos, inicia ahora una huelga de hambre ante la amenza de que un  piso comprado por él y su mujer sea embargado para responder economicamente ante las víctimas de sus numerosos crímenes.

 

De Juana participó en 11 atentados terroristas en Madrid que costaron la vida a 25 personas. Entre ellos, el ametrallamiento, en junio de 1986, de un automóvil del Ejército de Tierra en el que murieron el comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas, el teniente coronel Carlos Besteiro Pérez y el soldado Francisco Casillas Martín, que le supuso una pena de 348 años de cárcel.


Un mes más tarde, el 14 de julio, participó en el atentado contra un convoy de la Guardia Civil en la Plaza de la República Dominicana de Madrid, que segó la vida a 12 guardias civiles y produjo heridas a sesenta personas, por el que fue condenado a 2.232 años, la mayor pena impuesta en España hasta ese momento por un delito terrorista.


A estas condenas, se sumaron 55 años por el asesinato, en 1985, del vicealmirante Fausto Escrigas; 17 años, por el intento de asesinato un año después del ex fiscal general del Estado, Luis Antonio Burón Barba y del ex presidente del Tribunal Supremo, Antonio Hernández Gil. Además, otros 24 años por el intento de atentado en 1986 contra el general Fernando Yrayzoz, y 489 años, por el atentado contra un furgón de la Guardia Civil en la Plaza de la República Argentina de Madrid en el que murió una persona.
 
Aunque parezca increíble, el etarra De Juana Chaos no está en prisión por ser asesino confeso de 25 personas. Pese a que fue condenado a casi 3.000 años de cárcel, sólo tuvo que cumplir 18 por lo que en 2005 ya había finalizado su condena. Entonces, la Fiscalía le acusó de un delito de amenazas terroristas por dos artículos publicados en Gara. En principio pedía más de 90 años, en pleno "proceso de paz" y tras la primera huelga de hambre del etarra, Conde Pumpido rebajó la petición a sólo trece años. Finalmente fue condenado a doce años que el Tribunal Supremo rebajó a tres. Una segunda huelga de hambre, le sirvió para ser excarcelado varios meses durante la negociación del Gobierno con ETA. Sólo al romperse el "proceso de paz" el etarra vuelve a prisión. Ahora saldrá el 2 de agosto para vivir en la misma calle que los familiares de 5 de sus víctimas.
 
Este asesino que jamás mostró un sólo síntoma de arrepentimiento es un símbolo viviente del fracaso del sistema judicial español y una quiebra sonrojante y preocupante del estado de derecho. Tras el asesinato del concejal de UPN Tomás Caballero, el etarra pedía a la dirección de la prisión de Melilla "champán y langostinos" para celebrar "la jubilación forzosa del franquista antivasco Tomás Caballero Pastor". Por si fuera poco en una de sus cartas enviadas desde la cárcel en el año 1998, De Juan Chaos se refería así al asesinato del matrimonio Becerril en Sevilla: "Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella, ya he comido para todo el mes."

Pese a estas evidencias de la ausencia total de voluntad alguna de "reinserción", se le aplicaron de forma más que generosa todo tipo de reducciones de penas de forma que en 2005 ya había cumplido su condena y ahora, los ciudadanos y sus victimas nos vemos sobrecogidos por la inminente presencia de este asesino por nuestras calles, no sin antes regalarnos otro espectáculo para que las ONG internacionales vinculadas al terrorismo vasco hagan eco de esta nueva heroicidad de esta "víctima del estado español".

Nosotros creemos en el estado de derecho pero nuestra clase política parece que no y juega a su antojo con la ley penal y la ley de vigilancia penitenciaria. Abogamos por el cumplimiento íntegro de las penas, sin redenciones ni excusas oportunistas.

Y por la cadena perpetua para delitos tan execrables como los cometidos por este y tantos asesinos pertenecientes a ETA.

Sólo así seremos capaces de fortalecer los pilares sobre los que se asienta nuestro sistema de libertades. Es, o nuestra libertad, la de las víctimas, o la libertad inmerecida de los asesinos.