CLa
palabra metrópoli procede del griego (metera=madre y
polis=ciudad/pueblo) y hace referencia a la ciudad mayor, donde
se concentran la cultura y la economía de una nación
y el centro de sus conexiones internacionales).
Los valencianos estamos acostumbrados que los periodistas de
Madrid se refieran a nuestra tierra como Levante, un disparate
geográfico de marcado carácter centralista que
sitúa a nuestro histórico reino en la periferia
del supuesto centro económico y de decisión. Ésta
es una concepción compartida por el pancatalanismo, pero
que lógicamente no puede designarnos como el levante,
por eso utiliza el concepto geográfico del Sur, o el
“espacio meridional”.
Así la última obra de la catalana afincada en
el Cabanyal, Núria Cadenes se titula en catalán
original “ Vine al Sud! Guia lúdica del País
Valencià”, la reseña de la obra es muy significativa:
“Segurament alguna vegada t'has plantejat la pregunta:
com pot ser que hi hagi més quilòmetres de Barcelona
a València que de València a Barcelona? Aquest
llibre tampoc no et resol el misteri, però procura posar-hi
remei. És una incitació directa al viatge lúdic
però no només cap al nostre espai més meridional.
Qualsevol excusa és bona per fer la maleta: només
cal seguir el reguitzell de festes que t'ofereix el calendari
o els passos d'algun personatge històric que et descobrirà
racons plens d'esdeveniments. O simplement inventar-te una ruta
pel gust de (re)conèixer una terra gens indòmita”.(Sic)
Un libro que reduce al Reino de Valencia a una mera colonia
de la metrópoli catalana. Una tierra indómita
por descubrir, en parecidos término hablaban Kipling
o Verne sobre las colonias inglesas y francesas colonizadas
en el siglo XIX. Por lo visto, los catalanistas valencianos
odian a Madrid por ser la capital del Estado centralista pero
les encanta que este papel lo ocupe Barcelona, cuando seguramente
sean aún más imperialistas y les encanta apropiarse
del folclore y la riqueza cultural valenciana.
Y como buena metrópoli, Barcelona, ciudad madre, destina
con la ayuda del Gobierno socialista de Madrid una buena partida
presupuestaria a su “espacio meridional” para incentivar
la catalanización del Sur. Así a la enmienda pactada
por ERC y el PSOE que destina 300.000 euros de los Presupuestos
Generales del Estado del próximo ejercicio a Acció
Cultural del País Valencià se le suma otra por
500.000 euros para la Fundación Ausiàs March,
también en la órbita del editor Eliseu Climent,
acordada en este caso por CiU.
La metrópoli preocupada por su colonia ha conseguido
un millón de euros para “las actividades que realiza
la Fundación Ausiàs March para la promoción
de la lengua y la cultura catalanas y del patrimonio cultural
general”.
Hay que recordar que la Fundación Ausiàs March,
tienen su sede en el edificio propiedad de ACPV en el centro
de Valencia. Un edificio que pudo abrirse gracias a las licencias
concedidas por el Partido Popular, el mismo que ahora dice que
presentará mociones en defensa del idioma valenciano.
Por desgracia el PP se queda sin argumentos cuando acusa a los
socialistas de promover el catalán en la Comunidad Valenciana
y éstos le responden que sólo utilizan el idioma
que aconseja la AVL. Un ente normativo aprobado por los mismos
políticos del PP que ya no tiene argumentos para continuar
esgrimiendo un valencianismo de escaparate.