Los medios de comunicación que se llaman “serios”
han iniciado un proceso de amarillismo de sus noticias cuando
estas tienen relación con el valencianismo político.
Son estos medios los que se están convertido en verdaderos
noticieros o tabloides donde lo importante no es la veracidad
de la noticia o contrastar las informaciones vertidas en sus
páginas, sino más bien al contrario, lo que se
busca es el escarnio y magnificar los titulares y las fotografías,
al margen del daño que se produce a los implicados, quizás
con un afán de aumentar las ventar o para hacer el juego
sucio a los grandes mecenas de la política valenciana,
cuyas garras pretenden controlar desde la prensa hasta los Juzgados.
En los últimos días, dos han sido los ejemplos
claros de esa prensa amarilla y sensacionalista que ha invadido
a los que dicen llamarse diarios serios de la Comunidad Valenciana,
por un lado, los supuestos incidentes producidos en la Facultad
de Derecho por miembros de Coalicio Valenciana hace dos años,
y por otra parte, los recientes sucesos en los que se implicó
a Juan García Sentandreu.
Todavía recordamos con estupor esos titulares de prensa
donde se aseguraba que 30 o 40 encapuchados valencianistas
habían asaltado la Facultad de Derecho de Valencia, todo
ello a raíz de una conferencia supuestamente no autorizada
y convocada por quien suscribe este artículo y otros
compañeros de carrera. Aquello supuso la criminalización
de los que habían organizado el acto y de los que iban
a participar indirectamente, entre ellos el presidente de Coalicio
Valenciana.
Los medios de comunicación cargaron sus tintas con absoluta
beligerancia, sin contrastar la noticia, sin mirar un atestado
policial donde no se recogía incidente alguno, o sin
pensar, que más bien se trataba de toda una trama orquestada
por unas autoridades universitarias que autorizan impunemente
actos al entramado etarra, mientras que al valencianismo no
les permite hacer uso pacífico de unas instalaciones
públicas que pagamos todos los valencianos con nuestros
impuestos.
Pasado el tiempo nada más se supo, y los medios con sus
mentiras silenciaron la noticia. Hoy sabemos, aunque los medios
no le den publicidad, que todo aquello por lo que se les acusó
es falso y la Justicia ha archivado las causas abiertas contra
ellos, al entender que nuestra actuación fue absolutamente
correcta y dentro de la legalidad.
Lo mismo, o más grave, ha sucedido hace un mes con Juan
García Sentandreu y Elena Muñoz. La virulencia
con la que los medios de comunicación trataron la noticia,
las fotografías en portada, los informativos de Canal
9 que nunca se habían dignado a hablar de Coalicio Valenciana,
la insistencia en afirmar unos hechos que los implicados negaron
hasta la saciedad y el desprecio a cualquier atisbo de veracidad,
todo ello y mucho más, se ha quedado en nada tras el
archivo definitivo del procedimiento, al no existir el más
mínimo indicio de delito o falta.
Al final, esos medios de comunicación que ensalzan la
bandera del derecho a la libertad de prensa y de información,
son los que a la hora de rectificar se olvidan de que tras un
partido o un cargo hay personas con nombres y apellidos, a las
que se les debe un respeto. Pero bueno, la política es
así de penosa y los medios de comunicación le
siguen el juego, y en estos casos, lo único que nos debe
reconfortar a los valencianistas es que el tiempo siempre acaba
dándonos la razón y a muchos de nuestros adversarios
políticos los veremos pasar hacia la cárcel por
sus desmanes.