EDITORIAL
 
Todos con el Chelsea
 

La entidad pancatalanista y financiada desde Barcelona, ACPV, ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para sacar adelante una Iniciativa Legislativa Popular llamada “Televisió sense fronteres: l’espai de comunicació de les llengües catalana, euskara i gallega”, con el objetivo de que “es respecti el dret dels mitjans de comunicació d’emetre en català a tot l’àmbit dels Països Catalans”. Es decir, obligar a los valencianos a recibir la señal de los cuatro canales de TV3.
Eliseo Climent y compañía necesitan 500.000 firmas en los próximos nueve meses para validar su iniciativa y por ello también han incluido al vasco y al gallego para abarcar mayor número de firmas. La campaña cuenta con el apoyo de catalanistas de postín, como los presidentes de la Federació Llull –Jordi Porta, Jaume Mateu y Eliseu Climent-, el presidente de l’IEC Salvador Giner, Jordi Pujol, Pasqual Maragall, Heribert Barrera, Jordi Carbonell, Joan Rigol...


Y entre tanto pancatalanista no podía faltar el presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta. Este abogado nacido en Barcelona en 1962 se define a sí mismo como “nacionalista catalán e independentista”. Está vinculado al pancatalanismo radical y en los años 90 colaboró con Pilar Rahola y Àngel Colom en la creación del "Partit per la Independència de Catalunya". En la actualidad sigue vinculado tanto a Convergència i Unió como a Esquerra Republicana de Catalunya.


Los buenos resultados deportivos del Barça están permitiendo a Laporta mantenerse como presidente de la entidad. El independentismo catalán da por hecho que Laporta está utilizando el renombre de ser presidente de un equipo de fútbol para saltar a la política catalana tras su salida del Barça, la única duda es saber si lo acogerá CiU o ERC. Por el momento, Laporta está consiguiendo la vinculación de un equipo deportivo con el independentismo radical. Los constantes acuerdos de colaboración del Barcelona con ACPV son una muestra más.


Joan Laporta le está haciendo un flaco favor al mundo deportivo vinculado su entidad con el imperialismo catalán. Lo único que está consiguiendo este personaje es que todos seamos un poco más partidarios del Chelsea, próximo rival del Barça en la Champions League.