El
Partido Socialista está haciendo lo mismo de siempre,
favorecer los intereses de Cataluña en temas como la
financiación autonómica y el trasvase del Ebro
dentro de Cataluña para asegurarse la gobernabilidad
de España con el apoyo de los partidos catalanes. El
Partido Popular valenciano está atacando el favoritismo
del PSOE con Cataluña como medida desesperada para ocultar
las informaciones que de manera constante están salpicando
la credibilidad de los dirigentes populares. Ahora tenemos que
añadir unos bonitos bolsos de Louis Vuitton a los trajes
de Camps y vamos sumando.
Ya no se habla de facturas, sino de que “Todos los políticos
reciben regalos”, y menudos regalos, ya no hablamos de
anchoas, sino de bolsos valorados en 900 euros recibidos como
detalle de Navidad y por lo visto, algo normal entre la clase
política valenciana.
Quienes no recibirán ningún regalo son los miles
de agricultores y empresas que deberán dejar su actividad
por falta de agua en la Comunidad Valenciana. Y es que mientras
el PP protesta, auque no realizó el PHN en época
de Aznar, el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero
mantiene una interesada política hídrica que casualmente,
siempre y sólo, beneficia a Cataluña.
Se ha puesto en marcha la canalización del canal Segarra-Garrigues,
una infraestructura, que cuando esté finalizada permitirá
convertir en regadío 70.000 nuevas hectáreas en
el sur de la provincia de Lérida. La obra costará
1.500 millones que han sufragado la Generalitat catalana y el
Gobierno central. El agua se tomará del río Segre,
un importante afluente del Ebro con lo que disminuirá
el caudal del río Ebro. ¿Y los ecologistas que
clamaban contra los trasvases?
Esta obra se une al canal Cherta-Senia para llevar el agua del
Ebro a los regadíos de las comarcas del sur de Tarragona.
Una canalización que se termina a unos escasos metros
de la provincia de Castellón.
En la Comunitat Valenciana contamos con que las cuencas del
Júcar y del Segura son las que registran un menor grado
de ocupación de los pantanos y la situación en
el sur de Alicante puede ser considerada alarmante. Pero el
PSOE ha optado por costosas desalinizadoras como remedio a la
no ejecución del trasvase. Una medida política
más que ecológica o económica. El trasvase
del Ebro hacia Valencia sería considerado como un atentado
por los catalanes y Zapatero, como ya pasó con Aznar,
necesita el apoyo de los nacionalistas.
Los problemas de Cataluña tienen preferencia en la agenda
política del Gobierno central, el PP valenciano anda
inmerso en un escándalo político y en la crítica
constante a Rajoy, no contamos con un partido político
propio con representación, total, los intereses de los
valencianos siguen en el furgón de cola y parece que
para largo.