En
repetidas ocasiones desde las filas de Coalicio Valenciana y
especialmente sus juventudes han venido denunciando la lamentable
situación del centro histórico de la ciudad de
Valencia, una situación exportable a la mayoría
de las ciudades del territorio valenciano.
El último ejemplo es la desaparición para siempre
del histórico Teatro Princesa. Un edificio carente de
valor para la consellería de cultura pero lleno de riqueza
para el acervo patrimonial valenciano. El edificio será
demolido y pronto se convertirá en un nuevo solar de
los muchos que por desgracia llenan las calles del centro histórico
de Valencia.
Los vecinos ya se han cansado de dar la voz de alarma ante la
situación del patrimonio y exigen que las autoridades
actúen de inmediato antes de que palacetes y edificios
señoriales desaparezcan para siempre. La mayoría
de las edificaciones históricas necesitan una urgente
rehabilitación.
El centro histórico de Valencia está considerado
como el más grande de Europa y lo que debería
ser un orgullo para sus ciudadanos se está convirtiendo
en la vergüenza de los políticos. Mientras que las
ciudades de Europa e incluso en el resto de España se
presume, rehabilita, potencia y promociona las huellas del pasado
de la ciudad aquí dejamos arruinar nuestra historia.
Nuestros políticos sólo han sabido centrarse en
las nuevas zonas de expansión de la ciudad y están
dejando que edificios históricos catalogados en la guía
e arquitectura del Colegio de Arquitectos se derrumben.
La
falta de inversión está estrangulando al centro
histórico y las viviendas se mantiene en pie, apuntaladas
y con mallas protectoras para evitar la caída de cascotes.
Por desgracia estamos perdiendo desde la fundación romana
de Valencia, 2.000 años de historia y de paso, nuestras
raíces culturales y patrimoniales.